Tom Holland atraviesa uno de los momentos más dulces de su carrera. Con apenas unas semanas de diferencia, ha estrenado la nueva entrega de Spider-Man y La Odisea, la ambiciosa adaptación de Christopher Nolan rodada íntegramente en formato IMAX. Dos de las producciones más esperadas del año que lo sitúan, una vez más, entre los actores más cotizados de Hollywood y lo obligan a afrontar una intensa gira internacional de promoción.

En una entrevista concedida al Dish Podcast, Holland reconoce que la forma de afrontar esa promoción depende, en buena medida, de la confianza que tenga en el resultado final de la película. “Cuando haces promoción de películas de las que estás muy orgulloso, resulta muy fácil. Cuando te preguntan por qué la gente debería ir a verlas, no estás mintiendo”, explicaba. Sin embargo, admite que no siempre ha sido así. “He vivido situaciones en las que me preguntaban por qué alguien debía ver una película y, en el fondo, pensaba: 'No deberías verla, porque es malísima'”.

El final de una etapa

El actor asegura que la llegada a la treintena coincide con un momento de transición tanto en su vida personal como en su carrera. “Me está encantando”, afirmaba. Considera que alcanzar una nueva década invita a hacer balance y, en su caso, siente que marca el final de una etapa y el comienzo de otra.

En La Odisea interpreta a Telémaco, un personaje todavía muy joven, y cree que probablemente sea la última vez que dé vida a un papel de esas características. “Creo que quizá sea la última vez en mi carrera que tenga la oportunidad de interpretar a alguien así”. A ello se suma el valor simbólico de estrenar la película en el mismo lugar donde vivió su primera première. “Se siente como un momento perfecto, como si el círculo se cerrara”.

La llamada de Christopher Nolan. Foto: IG/dish_podcast

La llamada de Christopher Nolan

El actor también recuerda cómo recibió la inesperada propuesta de Christopher Nolan para incorporarse al reparto de La Odisea. “La primera palabra que sale de tu boca es, evidentemente, sí”, afirma. Aunque acudió a la reunión intimidado por la figura del director, asegura que pronto descubrió a una persona cercana, amable y apasionada por el cine. “Me encanta el cine, hacer películas y verlas. Como aficionado, me emocionó escuchar lo que quería hacer”, explicaba.

Durante buena parte del encuentro hablaron simplemente como dos aficionados al séptimo arte hasta que Nolan reveló cuál era el proyecto. “Inmediatamente intenté recordar de qué trataba La Odisea para parecer inteligente”, bromeaba. Aquella misma noche se llevó el guion a casa y quedó impresionado por la forma en que el director había condensado un relato de semejante envergadura. A su juicio, Nolan no solo destaca detrás de la cámara, sino también como guionista, al haber conseguido adaptar una historia “enorme” sin renunciar a la emoción ni a los elementos humanos que han mantenido vigente el poema de Homero durante siglos.

El reto de rodar en IMAX

Holland desvela también algunas de las dificultades técnicas que supuso rodar La Odisea íntegramente en formato IMAX. Explica que las cámaras son enormes, muy ruidosas y apenas permiten grabar dos minutos y medio seguidos antes de tener que recargar la película.

Para resolver el problema del sonido durante los diálogos, Christopher Nolan y el director de fotografía, Hoyte van Hoytema, diseñaron una estructura conocida como blimp, una gran carcasa que envuelve la cámara para amortiguar el ruido. “Es como si un coche estuviera a punto de caerte encima”, contaba.

Esa limitación obligaba a interrumpir incluso las escenas más exigentes desde el punto de vista interpretativo. “Puedes estar en medio de una escena emocional y, de repente, gritan: '¡Corten!'. Tienes que mantenerte dentro de ese estado mientras vuelven a cargarla y después continuar exactamente donde lo dejaste”. Pese a ello, asegura que fue una experiencia tan exigente como apasionante.

Una forma distinta de hacer cine

Para Holland, uno de los mayores logros de Christopher Nolan ha sido combinar la innovación tecnológica con una forma de hacer cine profundamente clásica. A su juicio, el director consiguió trasladar al equipo “al pasado y al futuro al mismo tiempo”, recurriendo a tecnología de vanguardia mientras rodaba con un espíritu más cercano al de Lawrence de Arabia que al de una superproducción contemporánea.

Por eso insiste en que La Odisea debe disfrutarse en una sala de cine y, a ser posible, en formato IMAX. La reflexión dio pie a una anécdota durante la entrevista, cuando el presentador Nick Grimshaw explicó que suele recibir las películas en un iPad para preparar sus conversaciones. Al comentárselo a Nolan, el director reaccionó con incredulidad. “Le dije: 'La Odisea no parece muy apropiada para verla en un iPad'. Y él respondió: 'No, en absoluto'”.

Más allá del despliegue técnico y del reparto estelar, Holland interpreta La Odisea como una película concebida para reivindicar la experiencia colectiva del cine en pantalla grande. Una filosofía que, según sus palabras, resume la forma de entender el séptimo arte de Christopher Nolan y que llega en un momento especialmente simbólico de su carrera, coincidiendo con el inicio de una nueva etapa personal y profesional.

Christian Jiménez