Europa se calienta más que cualquier otro continente. En junio, los europeos empezaron a comprobar con datos que las advertencias de los últimos años empiezan a cumplirse. Los incendios son cada vez mayores y más difíciles de controlar, y las últimas estimaciones admiten que en los últimos 10 días de junio, cuando se rompieron récords de temperatura en medio continente, murieron cerca de 20.000 europeos más que lo habitual en esos 10 días de años anteriores. Las autoridades sanitarias culpan al calor extremo.

Los pactos internacionales contra la crisis climática se hicieron para evitar que la temperatura global subiera más de dos grados a finales de este siglo con respecto a 1990, el año que se toma como referencia para estos cálculos. Pero los estudios empiezan a admitir que a esos dos grados extra se podría llegar ya en 2027, según un estudio de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami.

El verano de los récords

Con sombrilla por Londres. Foto: EFE

Un análisis de la revista francesa Le Grand Continent va poniendo dato tras dato para dibujar "el verano de los récords". Junio pasado fue el mes de junio más caluroso jamás registrado en Europa Occidental y el segundo a nivel mundial. Alemania y la República Checa nunca tuvieron un mes de junio tan caluroso, y en Drewitz, Alemania, se alcanzaron los 41,5 °C, récord absoluto en el país. El miércoles 24 de junio hizo más calor en París que en buena parte del Sahara.

El 9 de julio, Barcelona registró la temperatura más alta de sus últimos 112 años. En Londres no llovió en todo el mes de julio. Los científicos se mostraron sorprendidos por las anomalías de la temperatura del Mediterráneo no oriental, cinco grados superiores a lo normal.

El fenómeno de El Niño y sus efectos

La ciencia señala también al fenómeno de El Niño. El efecto de la crisis climática se agrava en los años en los que aparece El Niño, y calculan que entre la segunda mitad de 2026 y la primera de 2027 podría ser el más intenso en décadas. El Niño afecta más a América, África y Australia, pero este año podría afectar a Europa desde el otoño de 2026 hasta la primavera de 2027.

Impacto económico de la crisis climática

La aceleración de la crisis climática tiene efectos económicos cada vez más claros. Oxford Economics asegura que un aumento de 2,2 grados para 2050 (al ritmo actual, llegará mucho antes) provocaría una contracción del PIB mundial de hasta un 20 %.

Si ese aumento llegara a cinco grados para finales de siglo, "el mundo sufriría una aniquilación económica". En cinco años, la crisis climática, agravada por el fenómeno de El Niño, podría provocar pérdidas económicas de hasta 3,1 billones de euros, cinco veces más que el tamaño de la economía argentina.

Fuego en un bosque en Grecia. Foto: Reuters

El informe de Oxford Economics cuenta que la India pierde 250.000 millones de horas de trabajo desde 2024 por la exposición de sus trabajadores al calor y que las sequías impiden o ralentizan el transporte fluvial.

Europa se ve especialmente afectada por la poca agua que corre por sus ríos. Hungría anunció ayer la paralización de la central nuclear de Paks, que genera el 44 % de la electricidad del país, porque el agua del Danubio a su paso por la central no es suficiente para refrigerar los reactores. Francia sufrió un fenómeno similar en 2021, y los escenarios que maneja la Comisión Europea aseguran que se repetirá.

Además, la tupida red de ríos conectados por canales de buena parte de Europa es esencial para el transporte de mercancías, sobre todo para las industrias alemana, suiza, checa, eslovaca o húngara. También para la movilidad militar en el continente.

El río Rin sin agua. Foto: AP

El río Rin es esencial para las industrias químicas del país, así como para las fundiciones de acero, y conecta centros de producción desde el sur de Francia y Suiza con los grandes puertos holandeses o belgas. El nivel del agua del Rin es el más bajo desde que hay registros fiables. El Danubio, el Po en Italia y el Ródano en Francia están en situaciones similares.

Cambios en la agricultura y adaptación urbana

Cultivos tradicionales están contra las cuerdas. Los efectos del clima afectan al sector vitivinícola francés, que sufre sequías y aumentos de temperatura. Los agricultores europeos empiezan a producir vinos blancos de calidad en Bélgica, el sur de Inglaterra y hasta en Suecia.

La adaptación de las ciudades a la crisis climática empieza a ser un tema de debate importante en Europa, aunque el pasado mes de junio muestra que Europa va tarde. Solo el 20 % de los hogares europeos cuenta con aire acondicionado, la mayor parte en el sur del continente, porque hasta hace pocos años se consideraba una inversión inútil para unos pocos días en los que el termómetro superaba los 30 °C.

Con buena parte del continente superando durante semanas los 35 °C y rompiendo récords por encima de 40 °C, esa inversión empieza a parecer racional.

Además, las viviendas de casi todo el norte de Europa se construyen intentando que se calienten lo máximo posible con la luz solar para ahorrar energía a la hora de calentarlas, normalmente entre octubre y marzo. Pero eso las convierte en hornos en cuanto las temperaturas superan los 30 °C en la calle.

Hace 11 años, cuando se firmó el Acuerdo del Clima de París, el objetivo era limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales. Europa ya superó esa barrera.