"Al productor que alquila arriesgando y que pone el dinero le quedan tan solo US$ 11,78 por hectárea, al dueño del campo US$ 208,41 y al Estado US$ 768,12", afirmó el productor agropecuario cordobés, exdirigente rural y exsecretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria de la Nación, Néstor Roulet, para dar cuenta del escaso margen que tiene el cultivo de soja para un agricultor arrendatario en Argentina y la gran tajada que se llevan los tributos nacionales, provinciales y municipales, especialmente a través de los derechos de exportación a la oleaginosa.
Roulet, presentó un detallado análisis para probar dónde reside la baja rentabilidad de la oleaginosa." El “cáncer” de este cultivo no se debe tanto al costo del alquiler (que lo fija la oferta y demanda), sino a la voraz necesidad de dinero del Estado nacional para lograr un equilibrio fiscal, basándose exclusivamente en el aporte de unos de los sectores más eficientes del país", sostuvo.
Néstor Roulet. Fotos: Juan José Traverso.
El ruralista remarcó que en Estados Unidos y en Europa, los productores reciben subsidios mientras que en Argentina son castigados. "Cuando le comentamos a productores de Brasil, Uruguay, Paraguay, EE.UU o la UE que por una tonelada de soja cobramos US$ 340 y ellos US$ 460, nos miran como diciendo, ustedes son realmente productores únicos", dijo Roulet
Y se preguntó: "¿En qué país del mundo se castiga por ser eficientes?".
Haciendo números
De acuerdo con los cálculos de Roulet, teniendo en cuenta que por una hectárea de soja ingresan US$ 1748 en un campo alquilado a 16 quintales, cuyo valor es de US$ 18,000 por hectárea, el resultado final (Cuadro 1) al productor que alquila arriesgando y poniendo el dinero (US$ 1214,51 por hectárea) le quedan tan solo US$ 11,78 U$S por hectárea, el 0,95 por ciento de la inversión); al dueño del campo US$ 208,41 (1,2 por ciento del capital invertido) y al Estado (nacional, provincial y municipal) la agradable cifra de US$ 768,12 por hectárea. "No sabemos qué hace con ese dinero, porque tenemos miles de hectáreas sin saneamiento que se inundan, rutas destrozadas, caminos rurales imposibles transitar, puertos sin condiciones de tránsito y una inseguridad tremenda", se quejó Roulet.
Cuadro 1.
En cuanto a los precios de los alquileres, el analista señaló: "Para el dueño del campo que tiene un enorme capital casi seguro es barato, pero para el productor que alquila, con la escasez de campo que hay y la gran puja para conseguirlo, es altísimo".
No obstante, afirmó que “el problema en el cultivo de la soja no es que los alquileres sean altos, el problema son las retenciones”.
Roulet aseguró que si el Estado, en lugar de quedarse con el 44 por ciento de los dólares que ingresan al país, eliminara "el impuesto distorsivo, confiscatorio, injusto y cautivo que son las retenciones", los números cambiarían sustancialmente.
Según su análisis, el productor que invierte US$ 1214,41, obtendría un resultado final de US$ 89,97 por hectárea (7,4 % de la inversión), el dueño del campo US$ 319,7 (1,7 % del capital tierra) y el Estado US$ 587,6 U$S por hectárea (Cuadro 2), lo que equivale a un 33 por ciento de la producción de esa hectárea de soja).
Cuadro 2.
"Este esquema que planteó el Gobierno de baja gradual de las retenciones hasta 2028 es imposible, se van a distorsionar los mercados de grano, donde sin duda, ante la necesidad de vender del productor, la cadena más fuerte, financieramente hablado, va a aprovechar esta circunstancia", opinó el exdirigente. Además, subrayó que los créditos no son tan accesibles para el pequeño y mediano productor, especialmente en dólares, como para permitirle retrasar la venta y "poder calzar esa baja del 2,5 por ciento mensual".
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