La desnudez obligatoria y los tatuajes prohibidos siguen entre las reglas que más sorprenden a quienes visitan las termas de Japón. En muchos Onsen no se entra con traje de baño, no se permiten fotos y la tinta visible puede obligar a cubrir el dibujo o impedir directamente el acceso.

La regla no aparece solamente por tradición; Japón regula sus aguas termales mediante una Ley de Onsen: para recibir ese nombre, el agua debe brotar del subsuelo a por lo menos 25 °C o contener uno de 19 minerales o componentes en concentraciones mínimas.

El país cuenta con más de 25.000 fuentes naturales de aguas termales. No funcionan como una pileta caliente común, es una práctica ligada al agua mineral, pueblos termales y estrictos protocolos. El tema fue explicado por Miki Lendon, nacida y criada en Japón, recorrió sus aguas termales y trabajó en una posada con Onsen, experiencia desde la que describe los errores más comunes de los visitantes.

Desnudez obligatoria y tatuajes prohibidos: las reglas que sorprenden en las termas de Japón

En un Onsen, el baño empieza antes de entrar al agua. Primero hay que dejar la ropa en el vestuario, sentarse en las duchas bajas y lavar bien el cuerpo y recién después llega la inmersión.

También existe un paso llamado kakeyu: echarse agua sobre el cuerpo antes de entrar a la poza. Lendon cuenta un caso ocurrido en Kuroneiwa-buro, en Hokkawa Onsen, donde una turista se echó encima agua directamente desde la fuente, que salía a más de 50 °C.

La toalla pequeña no debe meterse en el agua. El pelo largo debe ir recogido y los teléfonos o cámaras quedan afuera por privacidad.

Desnudez obligatoria y tatuajes prohibidos: las reglas que sorprenden a quienes visitan las termas de Japón.

La desnudez tiene historia en la cultura termal japonesa. Hoy la mayoría de los Onsen separan hombres y mujeres, un cambio consolidado después de la década de 1870. En algunos espacios todavía pueden usarse prendas llamadas yuami o toallas.

Con los tatuajes, la norma suele ser más difícil para los visitantes extranjeros. En Japón, la tinta visible conserva una asociación cultural con la yakuza. Algunos Onsen aceptan cubrir diseños chicos con parches. Otros mantienen una prohibición total.

Qué hace diferente a un Onsen de una terma común

La palabra Onsen se usa para aguas que cumplen condiciones legales y minerales. Muchos balnearios muestran tablas con pH, temperatura y componentes del agua, como azufre, hierro o dióxido de carbono. En varios pueblos, la economía gira alrededor de estas aguas.

Hay baños públicos para visitantes de día, instalaciones gratuitas y ryokanes, posadas tradicionales donde el baño termal forma parte de la estadía. La referencia menciona Fukuji Onsen, a unas cinco horas de Nagoya, y Soene, una casa de campo de 170 años convertida en alojamiento con Onsen. Allí aparece otro punto clave: los ryokanes funcionan con horarios precisos.

Esa organización se relaciona con el omotenashi, una forma japonesa de hospitalidad basada en anticiparse a las necesidades del huésped. La llegada, la cena, la limpieza y el uso del baño se preparan con exactitud.

Por qué conviene revisar las reglas antes de entrar

Antes de reservar, conviene mirar la web oficial del Onsen o del ryokan. Muchos complejos aclaran si aceptan tatuajes, si permiten cubrirlos con parches o si ofrecen baños privados.

Cuando el tatuaje es grande, algunos alojamientos pueden sugerir cinta médica, vendajes impermeables o una habitación con baño termal privado. También existen sitios especializados, como Tattoo Friendly Onsen, que reúnen establecimientos más flexibles.

La higiene previa corre por cuenta del visitante: usar las duchas, dejar baldes y taburetes en su sitio y entrar al agua sin restos de jabón, shampoo o perfume fuerte.

Qué hace diferente a un Onsen de una terma común.

Dentro del baño, la regla práctica es observar el ambiente. Si todos están en silencio, se mantiene ese tono. Si el espacio es más relajado, puede haber conversación, pero sin gritos, fotos ni salpicaduras.

Como muestra de esa variedad, Lendon también menciona tres casos extremos: Shin Tamagawa Onsen, en Akita, famoso por su agua muy ácida; Hanayama Onsen, en Wakayama, donde los minerales pueden formar una capa en la superficie; y Shichirida Onsen, en Oita, conocido por su agua naturalmente carbonatada.