En el barrio Lámparas de Alajuelita, Costa Rica, hay una casa muy especial. A simple vista parece nueva y moderna pero tiene la particularidad: se construyó con bloques de plástico 100 por ciento reciclado. Es decir 7.5 toneladas de botellas y envases están allí y no en basureros, calles, ríos y mares.
Cindy Mora ahorró 9 años para comprar el lote. Le donaron los materiales y la mano de obra que estuvo a cargo de colaboradores de una empresa privada. Cindy trabaja y vive con su hijo Fabrizio de 6 años. Y pudo hacer realidad el sueño de una casa propia.
Los materiales y la mano de obra fueron proporcionados por una iniciativa que reunió a Procter & Gamble, Habitat for Humanity y Urbarium. Según los registros publicados en su momento, los empleados de la empresa participaron en la construcción y aportaron más de 800 horas de trabajo voluntario .
Las paredes de la vivienda se realizaron gracias a 7,5 toneladas de botellas y envases de plástico.
En la selección también se tuvieron en cuenta la situación socioeconómica de la familia y la viabilidad técnica de la construcción en el terreno elegido. La casa no se entregó como una propiedad prefabricada adquirida en otra dirección. Se construyó en el terreno comprado por Cindy, lo que permitió a la familia permanecer en la zona donde ya tenían sus vínculos cotidianos.
Las toneladas de botellas se concentraron en bloques utilizados para formar las paredes. Esto no significa que todos los componentes de la vivienda fueran de plástico, ya que los cimientos, el tejado, las instalaciones, las puertas, las ventanas y los acabados requerían otros materiales.
Construyó las paredes de su vivienda con botellas de plástico entrelazadas.
Los residuos fueron procesados y transformados en bloques modulares. Según la prensa costarricense, la mezcla consistía en materiales reciclados como botellas, envases, bolsas y piezas de plástico desechadas de vehículos.
La reutilización evitó que el material terminara en vertederos, terrenos baldíos, ríos u otras zonas medioambientales. En 2018, datos del Ministerio de Salud de Costa Rica citados por el diario local La Nación indicaron que el país desechaba alrededor de 564 toneladas de plástico por día y reciclaba solo 14 toneladas.
Una vez ensambladas, las paredes recibieron revestimientos y pintura. El resultado exterior no dejaba claro que los cerramientos se habían construido con plástico reciclado. Esta aparición ayudó a disipar la idea de que la familia recibiría una estructura temporal o algo similar a un refugio de emergencia.
Las imágenes mostraron una vivienda con fachada, tejado, puertas, ventanas y espacios interiores definidos.
Todavia no hay comentarios aprobados.