La imagen estremeció a la comunidad católica y encendió un acalorado debate político en todo Estados Unidos: el pasado 28 de junio, dos agentes armados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) interceptaron a una mujer vestida con su hábito religioso mientras caminaba hacia la iglesia. Se trataba de la hermana Leticia "Letty" Ugboaja, una monja de 56 años de origen nigeriano, enfermera registrada y ministra extraordinaria de la eucaristía, quien fue arrestada en la ciudad fronteriza de McAllen, Texas, en momentos en que se dirigía a servir en la misa dominical.
Sister Leticia "Letty" Ugboaja read a statement to reporters speaking out for the first time following her detention and release by US Immigration and Customs Enforcement officers as she was walking to Our Lady of Sorrows Church in McAllen, Texas in June.
— Darius (@LowellCouncilor) July 24, 2026
Her attorney says… pic.twitter.com/N9BkitzY6Y
Tras semanas de silencio e incertidumbre, y luego de que la presión social e intervenciones bipartidistas del Congreso lograran su liberación pocas horas después de su detención, la religiosa decidió hablar públicamente por primera vez. Durante una emotiva conferencia de prensa en la iglesia Our Lady of Sorrows, Ugboaja relató el terror del momento y lanzó un desesperado llamado por los miles de inmigrantes que sufren circunstancias similares en las sombras.
El dramático relato: sudor frío y la negación del acceso a la misa
Recordando el momento en que fue abordada mientras caminaba sola, con poco más que su rosario y su teléfono móvil en las manos, Ugboaja describió la parálisis que sintió al ser sorprendida por los oficiales federales. Entre lágrimas, la religiosa explicó que entró en sudor frío y que no podía comprender cómo, en una mañana dominical ordinaria destinada a la oración, estaba siendo tratada como una criminal.
La hermana Leticia "Letty" Ugboaja (a la izquierda), acompañada por la hermana Norma Pimentel, directora ejecutiva de Catholic Charities of the Rio Grande Valley, asiste a una conferencia de prensa en la iglesia católica Our Lady of Sorrows el jueves 23 de julio de 2026, en McAllen, Texas. Foto: AP/Michael Gonzalez
Uno de los aspectos que más conmocionó a la comunidad local fue la negativa de los agentes ante sus súplicas espirituales. La monja rogó a los oficiales de ICE que le permitieran entrar al templo para asistir a la misa y recibir la Sagrada Comunión antes de ser trasladada, pero su petición fue tajantemente rechazada.
La paradoja legal: protección contra la tortura y las "deportaciones a terceros países"
El caso de la hermana Leticia expuso las grietas y contradicciones del sistema migratorio estadounidense. Su abogado, Carlos M. Garcia, reveló los detalles de un expediente que demuestra el cumplimiento estricto de la ley por parte de la religiosa. Aunque en 2019 un juez de inmigración le denegó la solicitud de asilo formal, el mismo tribunal le concedió protección especial bajo el principio de no devolución (protection from removal), tras determinar que existía una alta probabilidad de que sufriera torturas si era deportada a Nigeria.
Feligreses de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores abrazan a la hermana Letty Ugboaja tras una conferencia de prensa, el jueves 23 de julio de 2026, en McAllen, Texas. Foto: Delcia Lopez/The Monitor/AP
Desde entonces, Ugboaja ha cumplido con cada uno de los requerimientos de las autoridades: mantuvo sus citas de control al día, renovó sus permisos de trabajo legales y ejerció como enfermera registrada en el sistema de salud del sur de Texas, además de colaborar en un hospital local durante una década. La razón por la que ICE intentó arrestarla responde a la reciente ampliación de la política de "remoción a terceros países", una estrategia de la administración federal que busca enviar a inmigrantes con órdenes de expulsión a naciones intermedias con las que existen acuerdos bilaterales, aun cuando no tengan lazos con esos destinos.
Un grito por los vulnerables y la reacción política
La noticia del arresto de una monja con hábito provocó una ola instantánea de indignación que unió a líderes religiosos y a legisladores tanto demócratas como republicanos de Texas, entre ellos los representantes Mónica de la Cruz, Henry Cuellar, Vicente González y Joaquín Castro. La presión mediática y la intervención de la Diócesis de Brownsville lograron que ICE la liberara esa misma tarde, pero la religiosa enfatiza que su historia es solo la punta del iceberg.
La hermana Leticia "Letty" Ugboaja asiste a una conferencia de prensa en la iglesia católica de Nuestra Señora de los Dolores el jueves 23 de julio de 2026, en McAllen, Texas. Foto: AP/Michael Gonzalez
De cara a su próxima cita de control obligatoria con las autoridades migratorias, la hermana Leticia dejó en claro que no mantendrá el silencio mientras otros sufran el mismo desamparo. En su mensaje final, la religiosa apeló a la empatía del país, recordando que existen miles de personas en su misma situación: hombres y mujeres que han acatado cada regla de la ley, que cuentan con protecciones legales vigentes y que, aun así, se ven obligados a vivir cada día bajo la sombra del miedo y la incertidumbre.
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