Tener un gato en casa puede ser una fuente de enorme alegría. Solo en Estados Unidos, hay 43 millones de hogares con uno o más felinos, de acuerdo con las últimas cifras de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria. No son pocos quienes optan por mimar a su animal de compañía con golosinas, alimentos ricos en nutrientes y, cada tanto, lo que se asocia con las comidas preferidas de los felinos: pescados. Lo que quizá no sepan es que esto puede ser perjudicial para ellos.

El Centro de Salud Felina de la Universidad de Cornell, pionero en las investigaciones y estudios clínicos para gatos, advirtió que gatos alimentados con pescado enlatado destinado a personas pueden desarrollar trastornos neurológicos potencialmente graves, porque ese producto carece de la tiamina añadida que sí contiene el alimento felino comercial.

La advertencia figura en la guía de alimentación felina del centro, perteneciente a la prestigiosa universidad estadounidense. La institución señaló que algunos gatos que consumieron productos de pescado enlatado para consumo humano desarrollaron cuadros neurológicos serios.

La tiamina, o vitamina B1, es un nutriente esencial para el metabolismo y la función nerviosa en los felinos. Los gatos no pueden sintetizarla por sí mismos y dependen exclusivamente de su ingesta a través de la dieta.

Más de 43 millones de hogares en EE.UU. tienen gatos de mascota. Foto ilustrativa generada XAI

Según el portal PetMD, un gato que consume pescado como parte importante de su alimentación, en lugar de ocasionalmente, queda expuesto a un riesgo de déficit de tiamina. Ese cuadro puede derivar en pérdida de apetito, convulsiones y, sin tratamiento, la muerte.

Los estudios veterinarios que confirman el riesgo

Una investigación publicada en el Journal of Veterinary Internal Medicine describió tres gatos con encefalopatía —daño cerebral— reversible por el déficit de esta vitamina. Las lesiones fueron confirmadas mediante resonancias magnéticas y revertidas total o parcialmente tras la administración del nutriente.

Un estudio halló tres casos de daños cerebrales en gatos alimentados con pescado en lata. Foto ilustrativa generada XAI

Otro caso, publicado en el Journal of Feline Medicine and Surgery, registró convulsiones y pérdida de coordinación en un felino alimentado mayormente con salmón cocido, cuadro que también revirtió con tratamiento.

Los especialistas veterinarios de la Universidad de Cornell recomendaron no ofrecer pescado crudo a los gatos como alimento ni golosina, debido al riesgo adicional de toxoplasmosis y otras enfermedades infecciosas asociadas a ese producto.

Cómo alimentar a tu gato, según los veterinarios de Cornell

El centro especializado de Cornell indica que los gatos siguen siendo carnívoros estrictos. “Evolucionaron como cazadores que consumían presas con alto contenido de proteínas, cantidades moderadas de grasa y una cantidad mínima de carbohidratos, y su dieta aún requiere estas proporciones generales”, explican.

Si optas por darle alimento seco, debes guardarlo en un recipiente hermético para evitar el deterioro de los nutrientes y mantener su sabor.

En una publicación del centro universitario, el veterinario Joseph Wakshlag informó que la base nutricional de la dieta del animal deben ser alimentos balanceados (en su presentación húmeda, semihúmeda o seca) que cuenten con certificaciones. En Estados Unidos, por ejemplo, existe el sello de garantía de la AAFCO (Asociación Estadounidense de Funcionarios de Control de Alimentos para Animales), que indica que son completos y equilibrados. Su equivalente en Europa es el sello FEDIAF y en Argentina, la certificación en el registro SENASA.

Como un complemento, los gatos pueden consumir algunas frutas. La leche no se recomienda como "un premio" para gatos, ya que muchos son intolerantes a la lactosa y pueden desarrollar problemas gastrointestinales si consumen productos lácteos.

Además, los especialistas también señalaron que el lugar donde come tu animal puede disuadir o animar al gato. No destines un área de tu hogar cercana a su caja de arena, zonas muy ruidosas o próximas a la presencia de otros animales para dejar allí su recipiente de comida; es probable que estos factores desalienten su apetito si tu gato es quisquilloso.

Ante señales como pérdida de apetito, convulsiones, dificultad para mantener el equilibrio o cambios bruscos de comportamiento, la institución aconsejó consultar de inmediato a un veterinario.