El mercado internacional de la soja atraviesa un momento de creciente optimismo. La combinación de una demanda interna muy firme en Estados Unidos, el renovado interés comprador de China y un balance de oferta ajustado está fortaleciendo las expectativas de una nueva etapa alcista para los precios. En este escenario, los operadores siguen de cerca los informes semanales de ventas de exportación del USDA, buscando confirmar que el principal importador mundial continúa aumentando sus compras de soja estadounidense.

Uno de los principales factores de respaldo la semana pasada fue el informe mensual de la Asociación Nacional de Procesadores de Oleaginosas (NOPA) de EE.UU., que informó una molienda récord para junio de 5,83 millones de toneladas, un 15% superior a los 5,04 millones de toneladas procesadas en el mismo mes del año pasado. Además, la producción de aceite de soja alcanzó 1,14 millones de toneladas, mientras que los inventarios descendieron al equivalente de 680.800 toneladas, el nivel más bajo de los últimos ocho meses. Aunque algunos operadores consideran que estos datos podrían ajustarse en futuras revisiones debido al aumento de la capacidad de procesamiento en Estados Unidos, el mercado interpreta las cifras actuales como una clara muestra de una demanda muy sólida.

El balance estadounidense también continúa ofreciendo fundamentos alcistas. El USDA proyecta un rendimiento récord de aproximadamente 35,6 quintales por hectárea, pero aún bajo ese escenario las existencias finales se ubicarían en apenas 8,44 millones de toneladas (equivalentes a 310 millones de bushels). Esto deja un margen muy reducido frente a cualquier problema climático durante agosto, el período más importante para la definición del rendimiento de los cultivos. Si el rendimiento nacional en EE.UU. terminara acercándose a 33,6 quintales por hectárea, el mercado debería ajustar el balance mediante precios más elevados.

En paralelo, China volvió a sorprender con sus importaciones. Durante junio adquirió 13,55 millones de toneladas de soja, un récord histórico para ese mes y un incremento del 11% respecto de junio del año pasado. El dato sugiere que la demanda china continúa siendo robusta y mantiene abiertas las expectativas de nuevas compras de soja estadounidense durante los próximos meses, especialmente si las relaciones comerciales siguen normalizándose.

La demanda internacional continúa ofreciendo señales constructivas. EE.UU. informó que las importaciones chinas de productos agrícolas alcanzaron en mayo los US$ 1.182 millones, un incremento del 160% respecto del mismo mes del año anterior y el nivel más alto de los últimos dos años. En el acumulado del año, las compras de China crecen un 29%, reflejando una recuperación del flujo comercial entre ambos países. Sin embargo, el balance comercial agrícola estadounidense sigue en terreno negativo, con un déficit de US$ 2.842 millones durante mayo.

En Sudamérica también continúan apareciendo señales de abundante oferta. La CONAB volvió a elevar sus estimaciones y proyecta una cosecha récord de 140,74 millones de toneladas de maíz y 180,66 millones de toneladas de soja en Brasil. La mejora en los rindes de la safrinha explica buena parte de este ajuste, mientras la cosecha avanza con rapidez, aunque todavía ligeramente por detrás del ritmo del año pasado.

Desde el punto de vista técnico, los futuros de soja con vencimiento noviembre de 2026 en Chicago mantienen una estructura claramente alcista. Los precios continúan negociándose por encima de las medias móviles de 100 y 200 días, dentro de un canal ascendente que permanece vigente desde hace aproximadamente un año y medio. Sin embargo, al ubicarse cerca de la parte superior de ese canal, algunos analistas advierten que podrían aparecer tomas de ganancias por parte de los fondos.

En este contexto, una corrección hacia la zona de US$ 11,20-11,40 por bushel podría representar una oportunidad de compra para muchos operadores. En cambio, si China continúa acelerando sus compras o el clima estadounidense genera nuevas dudas sobre los rendimientos, el mercado podría extender el movimiento alcista hacia un rango de US$ 12,25 a US$ 12,50 por bushel. Para los productores, estos valores también representan una oportunidad para avanzar con nuevas ventas mientras el mercado sigue muy atento a la evolución del clima, la demanda internacional y el escenario geopolítico.

A este panorama se suma la creciente tensión en Medio Oriente. Los nuevos ataques estadounidenses sobre objetivos militares iraníes y las sanciones adicionales contra el sector energético mantienen elevada la incertidumbre en los mercados. Aunque finalmente no se avanzó con la propuesta de imponer una tasa a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, cualquier interrupción en el comercio marítimo podría trasladar una mayor volatilidad tanto al mercado petrolero como al de los commodities agrícolas.

El conflicto en el Mar Negro

Los mercados agrícolas finalizaron la semana con fuertes subas impulsadas por una combinación de factores geopolíticos y comerciales. La intensificación de los ataques rusos sobre la infraestructura portuaria del Mar Negro volvió a generar preocupación por el flujo mundial de exportaciones, mientras que las nuevas compras de soja por parte de China reforzaron las expectativas sobre la demanda. Este escenario, acompañado por una mayor participación de los fondos de inversión en Chicago, reinstaló una "prima de guerra" sobre los precios de los granos.

El trigo fue el gran protagonista de la semana. Los futuros de Kansas City registraron una ganancia equivalente a aproximadamente US$ 20 por tonelada, la mayor suba semanal desde mayo de 2022, cuando comenzó la invasión rusa a Ucrania. Los ataques sobre los puertos de Odesa y Chornomorsk incrementaron las dificultades para el comercio de granos, afectando la infraestructura portuaria, el transporte marítimo y el acceso a seguros para los buques. Como consecuencia, el mercado volvió a incorporar un mayor riesgo sobre la oferta exportable de trigo y maíz provenientes de la región del Mar Negro.

En soja, el foco continúa puesto en la reactivación de la demanda china. El USDA confirmó una venta de 340.000 toneladas de soja estadounidense a China y, según operadores privados, durante la última semana el gigante asiático habría adquirido entre 700.000 y 900.000 toneladas adicionales. Además, Estados Unidos concretó una venta de 256.634 toneladas a México para la campaña 2026/27. El mercado interpreta estas operaciones como una señal positiva para las exportaciones estadounidenses y un respaldo adicional para los precios, en un contexto donde Pekín ya habría comprometido entre 2,5 y 2,75 millones de toneladas de soja de EE.UU. en los últimos 10 días. Al mismo tiempo, el aceite de soja lideró las subas dentro del complejo, mientras los fondos incrementaron sus posiciones compradoras y el interés abierto creció en los mercados de maíz, soja y trigo, reflejando un renovado ingreso de capital especulativo.

Geopolítica, demanda y clima marcarán el rumbo de los precios en un mercado que se prepara para semanas de alta volatilidad.

En las próximas semanas, el mercado deberá encontrar un equilibrio entre fundamentos alcistas y una oferta que continúa siendo abundante. Mientras el conflicto en el Mar Negro siga amenazando el comercio internacional y China mantenga un ritmo activo de compras, los precios podrían conservar un importante respaldo. Sin embargo, la evolución del clima en EE.UU. durante agosto será el factor decisivo para confirmar el potencial productivo de la nueva cosecha. En este contexto, la volatilidad seguirá elevada y cada novedad sobre geopolítica, demanda o condiciones climáticas tendrá capacidad para marcar el rumbo de los granos.