La Legislatura porteña fue sede de la Audiencia Pública correspondiente al proyecto de ley que impulsa la creación del Paseo Carmen María Argibay, un espacio conmemorativo que estará ubicado en Plaza Lavalle, frente al Palacio de Justicia, e incluirá un busto, una escultura y placas recordatorias en homenaje a la ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, fallecida en ejercicio del cargo en 2014.

El proyecto, que obtuvo su aprobación inicial el 14 de mayo, fue presentado por el legislador Matías López junto con los presidentes de los distintos bloques integrados por las legisladoras Silvia Lospennato, Claudia Neira, Pilar Ramírez, Manuela Thourte y el legislador Emmanuel Ferrario.

La convocatoria realizada por la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (AMJA) reunió a magistradas, funcionarias, académicas y representantes de instituciones judiciales de todo el país, quienes destacaron la vigencia del legado de Carmen Argibay como símbolo de independencia judicial, compromiso con los derechos humanos, honestidad intelectual y promoción de la igualdad de género en el Poder Judicial.

La legisladora porteña Silvia Lospennato, en el homenaje a la exministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carmen Argibay.

La diputada Silvia Lospennato dio la bienvenida y durante su exposición resaltó la figura de Argibay como una de las más influyentes en la justicia argentina contemporánea, reconocida por su integridad, su defensa por los derechos humanos y su incansable lucha por la igualdad de género. Destacó su extensa trayectoria judicial y académica tanto en el ámbito nacional como internacional.

La apertura estuvo a cargo de la vicepresidenta de AMJA y jueza del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, Marcela De Langhe, quien agradeció a los legisladores que impulsaron el proyecto y explicó el sentido del emplazamiento elegido: “El paseo que llevará su nombre se enfrenta con el Palacio de Justicia. Carmen mirará hacia la sede de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Mirará hacia el lugar donde ejerció́ la magistratura con valentía y una extraordinaria honestidad intelectual”.

La jueza del Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, Marcela De Langhe, en el homenaje a la exministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carmen Argibay.

De Langhe añadió que “esa mirada recordará, silenciosamente, una realidad que interpela a nuestras instituciones: hubo mujeres en esa Corte y hoy no hay ninguna. Lo digo sin ánimo de reproche, como una simple constatación. Este no será́ un monumento que mire con nostalgia el pasado, sino una invitación permanente a construir el futuro. Nos recordará que la igualdad nunca es una conquista definitiva, sino una tarea cotidiana que exige compromiso y perseverancia”.

La jueza señaló que el “proyecto tiene un profundo sentido republicano. Estamos reafirmando una manera de ejercer la función judicial: resolver con independencia, decidir con honestidad intelectual y entender que la justicia no es un concepto abstracto, sino una práctica cotidiana que debe dar respuesta con decisiones profundamente humanas, alejadas de prejuicios y comprometidas con la realidad de las personas. Independencia, igualdad y coraje. Eso fue Carmen Argibay. Y eso es lo que esta ley propone inscribir, para siempre, en el espacio público de su ciudad natal”, expresó De Langhe.

Luego expusieron Camila Banfi, vicepresidenta de AMJA y jueza del Superior Tribunal de Justicia de Chubut, que destacó la necesidad de continuar el legado de Carmen Argibay con alcance federal; Cristina Leiva, integrante del Superior Tribunal de Misiones, que acompañó a la doctora Argibay en varias actividades de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ), compartiendo anécdotas y enseñanzas; y Stella Maris Martinez, ex Defensora General de la Nación, que aludió a su gestión durante más de 40 años en la justicia y a sus intercambios con la homenajeada.

Juezas, ministras de Cortes y Tribunales Superiores de varias provincias, funcionarias judiciales y legisladores porteños homenajearon a la exministra de la Corte Suprema de Justicia Carmen Argibay.

El cierre de las exposiciones estuvo a cargo de Eve Flores, presidenta de AMJA y jueza de cámara en el Poder Judicial de Cordoba, quien se detuvo en el análisis del presente de las mujeres en la justicia y de su gestión al frente de una asociación verdaderamente comprometida con la defensa de los intereses judiciales en la carrera judicial.

Todas las expositoras —entre quienes también estuvieron dos colaboradoras directas de la jurista homenajeada, Nidia Marsero y Flora Acselrad— coincidieron en señalar que la doctora Argibay transformó para siempre el lugar de las mujeres dentro del Poder Judicial argentino y dejó una impronta que continúa inspirando a nuevas generaciones de magistradas y funcionarios judiciales.

El homenaje también constituyó una oportunidad para reivindicar la importancia de preservar la memoria de quienes contribuyeron decisivamente al fortalecimiento de las instituciones democráticas y a la consolidación de un Poder Judicial independiente, plural y comprometido con la protección de los derechos fundamentales.

Un emblema de la justicia democrática

Con cincuenta años de abogada y 30 de jueza, Carmen Argibay fue la primera mujer designada para integrar la Corte en un gobierno constitucional.

Respetada especialista en derecho penal y una de las fundadoras de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas, Argibay fue propuesta por el ex presidente Néstor Kirchner en diciembre de 2003, pero ingresó a la Corte en febrero de 2005, hace más de nueve años.

Autodefinida como atea, Argibay se pronunció en varias oportunidades a favor del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo –en un respaldo implícito a la despenalización del aborto– lo que le valió críticas de la Iglesia.

La exministra de la Corte Carmen María Argibay. Foto Maxi Failla.

Nacida en el barrio de Belgrano el 15 de junio de 1939, Argibay ingresó a trabajar como empleada judicial a los 20 años. En 1964 se recibió de abogada, y comenzó allí su carrera judicial, interrumpida el 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe militar, cuando fue detenida y quedó a disposición del Poder Ejecutivo.

Estuvo nueve meses alojada en la cárcel de Villa Devoto, sin imputación ni proceso judicial, y fue liberada en diciembre, tras sufrir un preinfarto.

Con el retorno de la democracia, Argibay fue nombrada jueza en junio de 1984, cuatro años después fue designada camarista, y se jubiló en enero de 2002. Allí comenzó su actuación en el ámbito internacional, al ser nombrada por la Asamblea General de la Naciones Unidas como jueza para el Tribunal Criminal Internacional que juzgó crímenes de guerra en la ex Yugoslavia. Presidió la Asociación Internacional de Mujeres Jueces entre 1998 y 2000, entidad de la que fue fundadora, así como también de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina.

En diciembre de 2003, Kirchner la propuso para integrar la Corte. El Senado aprobó su pliego el 8 de julio de 2004 con 42 votos a favor, entre oficialistas y radicales, contra 17 votos de otros peronistas. Pero por compromisos en el tribunal de La Haya, recién se incorporó al tribunal en enero de 2005.

Dando muestra de una independencia del poder político que mantuvo toda su vida, la jueza señaló en un reportaje: “La tarea de un juez de la Corte es antipática por naturaleza porque, para ser un buen juez, nuestro primer deber es ser desagradecidos con quien nos nombró. Estrecharle la mano con educación, agradecerle el cargo y no volverlo a ver”.

Según recuerdan, esa convicción la llevó a no atenderle el teléfono en un par de ocasiones a la presidenta Cristina Kirchner, cuando la urgencia y el apasionamiento ante algunas cuestiones candentes la llevaron a intentar hablar directamente con los miembros del Tribunal.