Hablar de arquitectura sostenible en Corea del Sur implica abordar una realidad muy distinta a la de otros contextos asiáticos. Tras décadas de crecimiento acelerado, renovación permanente y fuerte presión urbana, el desafío ya no consiste únicamente en reducir el impacto ambiental de los edificios, sino también en reconstruir los vínculos entre ciudad, naturaleza y sociedad.
En ese escenario, la sostenibilidad aparece como una herramienta capaz de reparar ecosistemas, recuperar memorias colectivas y generar nuevas formas de habitar.
Desde Seúl hasta la isla de Jeju, Sang Dae Lee, fundador y miembro de UNITEDLAB Associates, ha desarrollado junto con su estudio una serie de proyectos que exploran precisamente esa condición.
El arquitecto Sang Dae Lee.
A través de viviendas colectivas, parques urbanos, pabellones experimentales e instalaciones temporales, el estudio investiga cómo la arquitectura puede actuar como una infraestructura social y ecológica, promoviendo el encuentro, la flexibilidad de uso y la convivencia con el paisaje.
En diálogo con ARQ, Lee reflexiona sobre los desafíos de la práctica contemporánea y explica por qué, a su entender, "la arquitectura se vuelve sostenible cuando permite que las personas, la tecnología y el ambiente trabajen juntos a lo largo del tiempo".
-En su práctica profesional, ¿cómo define la sostenibilidad en arquitectura más allá de los estándares técnicos o las certificaciones ambientales?
Entiendo la sostenibilidad como un equilibrio entre el "hardware" y el "software": entre los sistemas materiales, el desempeño ambiental, la cultura, la estética, el comportamiento social y la experiencia humana. La arquitectura no debería limitarse a minimizar el impacto ambiental, sino también a enriquecer la relación entre las personas, la naturaleza y la sociedad.
La propuesta para el Memorial Park.
En este sentido, la resiliencia es una parte importante de la sostenibilidad. No se trata únicamente de datos o eficiencia, sino de cómo los seres humanos se relacionan con la naturaleza, se adaptan al cambio y continúan evolucionando dentro de la sociedad.
-¿Cuál de sus proyectos destaca por su abordaje sostenible como característica principal?
Un ejemplo es Hadohilljo Townhouse, en la isla de Jeju, Corea del Sur. El proyecto consiste en 48 unidades de vivienda distribuidas en cuatro tipologías diferentes. Como fue concebido como vivienda asequible, tuvimos que controlar cuidadosamente los costos de construcción mientras maximizábamos la calidad de vida de los residentes.
El conjunto de viviendas "Hadohilljo Townhouse".
Una decisión importante fue organizar las viviendas siguiendo la altitud natural del terreno. Esto redujo la complejidad constructiva, respetó la topografía existente y permitió que las 48 unidades tuvieran vistas al océano.
También introdujimos un corredor comunitario que sigue las curvas de nivel del sitio. Este corredor conecta una secuencia de pequeños parques, jardines compartidos y jardines privados, creando una transición gradual entre el espacio público y el privado.
El complejo esta compuesto por 48 unidades.
El proyecto es sostenible no solo por la eficiencia de su construcción, sino porque genera un paisaje social donde residentes y habitantes locales pueden encontrarse, caminar, descansar e interactuar. La estructura combina hormigón en la base con madera en los niveles superiores, mientras que el exterior utiliza materiales económicos, como paneles metálicos corrugados.
-¿Qué características particulares definen la sostenibilidad en Corea del Sur en comparación con otros países asiáticos, como China o Japón?
Aunque Corea del Sur comparte muchos desafíos ambientales con China y Japón, su comprensión de la sostenibilidad ha evolucionado dentro de un contexto histórico y cultural singular.
Después de la Guerra de Corea, el país experimentó una de las transformaciones urbanas más rápidas del mundo, dando lugar a ciudades marcadas por una extrema densidad, una renovación constante y ciclos continuos de demolición y reconstrucción.
Interiores del edificio proyectado para el Memorial Park.
En Japón, la sostenibilidad suele asociarse con la artesanía, la longevidad, el mantenimiento y el aprovechamiento cuidadoso de las estructuras existentes. En China, se aborda a través de grandes estrategias estatales de planificación ecológica e infraestructura.
El desafío de Corea del Sur es diferente: equilibrar la rápida renovación urbana con la identidad cultural, la memoria social y la restauración ecológica.
El proyecto "Lofted Ambitions".
Mi trabajo explora la sostenibilidad como la creación de paisajes públicos adaptables y entornos urbanos permeables. Creo que en Corea la sostenibilidad no debería limitarse a reducir el impacto ambiental, sino también a recuperar la memoria, la ecología y la continuidad cultural en ciudades que cambian rápidamente.
-¿Cómo influye la cultura local en la manera de abordar la sostenibilidad hoy? ¿Existen tradiciones o valores que estén siendo reinterpretados en la práctica contemporánea?
La arquitectura tradicional coreana era intrínsecamente sostenible mucho antes de que la sostenibilidad se convirtiera en un discurso contemporáneo. Las aldeas hanok se desarrollaron en estrecha relación con el clima, la topografía, los cambios estacionales y la vida social cotidiana. Los edificios no eran concebidos como objetos aislados, sino como parte de un sistema ecológico más amplio.
El proyecto de "Round Retreat".
Hoy, estos principios pueden reinterpretarse en lugar de copiarse. Los arquitectos contemporáneos no necesitan reproducir literalmente las formas históricas. En cambio, podemos reinterpretar valores como la apertura, la flexibilidad, el espacio colectivo, la ventilación natural, la conciencia estacional y la integración con el paisaje.
Los interiores se mimetizan con el paisaje.
En mi propio trabajo, esta reinterpretación aparece a través de conceptos como la porosidad, el juego y la transformación. Estas ideas generan una arquitectura abierta a usos cambiantes, procesos ecológicos e interacción social a lo largo del tiempo.
Para mí, la sostenibilidad no consiste simplemente en conservar recursos, sino en mantener las relaciones entre personas, cultura y entorno a través de generaciones.
-¿Cuál de sus proyectos considera que representa mejor su visión de la arquitectura sostenible y por qué?
Interstice House representa mejor mi visión de la arquitectura sostenible. Se trata de un prototipo de pequeña cabaña ubicada en el paisaje natural de Getnö, en el complejo turístico Lake Åsnen Resort, Suecia. En lugar de crear un objeto permanente impuesto sobre el lugar, el proyecto se concibe como un espacio intersticial entre las personas y la naturaleza.
El proyecto aborda la arquitectura sostenible.
Su ligera cimentación sobre pilotes minimiza las alteraciones del terreno, mientras que la estructura de madera y la envolvente de policarbonato reducen la intensidad material y permiten que la luz natural impregne el interior.
Uno de los materiales que predominan es la madera.
Las fachadas operables facilitan la ventilación cruzada y transforman la cabaña en un entorno de vida semiabierto. La captación de agua de lluvia, el tratamiento local de aguas residuales y la energía fotovoltaica refuerzan además su estrategia ambiental.
Para mí, el proyecto es sostenible no solo por sus sistemas técnicos, sino porque propone una forma modesta, adaptable e inmersiva de habitar la naturaleza.
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