Dos ejemplares de aguará guazú, la especie de canino más grande de la región, fueron rescatados abandonados, rehabilitados durante varias semanas y ahora devueltos a su hábitat natural, en los Esteros del Iberá, Corrientes, para que continúen su vida en libertad. Se trata de dos hermanos, Kuarahy y Jasy, que pasaron parte de su recuperación en completo aislamiento, sin contacto con humanos, y que ahora serán monitoreados por dispositivos de seguimiento, dado que pertenecen a una especie categorizada como vulnerable, aunque no está bajo amenaza de extinción.
Kuarahy y Jasy (Sol y Luna en guaraní, respectivamente) fueron encontrados solos, sin su madre, en los Esteros del Iberá meses atrás. Eran entonces dos crías de 45 días de vida, aunque a merced de la naturaleza en una etapa no definitivamente madura para que pudieran enfrentarse a ella. Fueron rescatados por la Fundación Rewilding Argentina y luego trasladados al Centro de Conservación Aguará en la provincia de Corrientes, donde recibieron atención profesional durante un mes.
Una vez fueron estabilizados, ambos cachorros de aguará guazú fueron derivados a la Fundación Temaikèn, que tiene experiencia en la rehabilitación de esta especie en general, y de cachorros en particular. Una década atrás crió y rehabilitó exitosamente dos cachorros que fueron reinsertados en Córdoba, en lo que hoy es el Parque Nacional Ansenuza.
Una vez llegados al Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET), en Escobar, provincia de Buenos Aires, Karahy y Jasy pasaron 45 días en rehabilitación bajo un estricto protocolo de aislamiento humano: el objetivo principal era que fornecieran sus herramientas de supervivencia en un entorno parecido al de su hábitat natural.
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Así fue la liberación de los dos aguará guazú rehabilitados en Buenos Aires
Ambos cachorros recibieron un chequeo veterinario completo y luego fueron trasladados a los recintos especialmente acondicionados para la cría sin contacto humano. "El hecho de que sean dos hermanos fue un factor positivo: la compañía mutua hizo que la adaptación fuera menos traumática y que el vínculo entre ellos actuara como un sostén natural durante las primeras semanas", explicó Guillermo Delfino, coordinador del Programa de Especies Amenazadas de la fundación mencionada.
El desarrollo de ambos ejemplares fue el esperado para la especie. Cuando ingresaron al CRET pesaban apenas 1,2 kilogramos cada uno; y actualmente rondan los 20 kilogramos y los 90 centímetros de altura, sin haber presentado complicaciones sanitarias durante todo el proceso.
Kuarahy y Jasy fueron devueltos a su hábitat natural en los Esteros del Iberá.
Por eso se decidió en las últimas horas el traslado de Kuarahy y Jasy nuevamente a los Esteros del Iberá para que continúen sus vidas en su hábitat natural, aunque fueron equipados con collares satelitales con tecnología GPS para que sean monitoreados sus movimientos, adaptación y supervivencia en el ambiente.
El aguará guazú es el cánido más grande de Sudamérica y en Argentina se encuentra su población más austral. Está categorizado como Vulnerable a nivel nacional por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) y como Casi Amenazado en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a nivel global.
Tenían 45 días y estaban abandonados cuando fueron rescatados, y tras una rehabilitación vuelven a su hábitat.
Sus principales amenazas incluyen la pérdida de hábitat, los atropellamientos en rutas y caminos rurales, y la caza basada en mitos inexactos sobre su comportamiento.
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