Ignacio Ruiz lleva un camino silencioso en Los Pumas. El sábado sumó su partido 39 en el seleccionado y ya tiene un mundial encima, pero la particularidad es que de sus casi cuatro decenas de partidos, apenas un puñado fue titular. El lógico, le toca ser relevo de Julián Montoya que, ya pasó la barrera de los 100 caps. Ante Gales, como en otras ocasiones, ingresó como una suerte de auxilio para jugar en lugar del capitán mientras lo suturaban en el vestuario y luego, en el segundo tiempo, en la tercera línea hasta que el equipo se acomodó y él se ubicó como hooker, su puesto natural.
“La verdad que vengo trabajando muy duro, esperando cada vez que me toca representar al país, ponerme la camiseta y representarla de la mejor manera. Apunto a tener la cantidad de minutos que me toque y llegar a lo más alto posible”, le explica A Clarín, restándole importancia al tiempo que no le toca entrar y valorando los minutos que puede hacerlo.
-Te toca esperar mucho en el banco para entrar, justamente porque al que tenés adelante es al capitán. ¿Cómo manejas esa “ansiedad por jugar”, por aprovechar los minutos que te tocan, cómo lo vivís?
-Creo que mi forma es tratar de estar concentrado, no pensar en lo que no depende de mí, sí pensar mucho lo que depende de mí, en mi rol: en entrar, hacer lo que tengo que hacer en el scrum, tirar bien la pelota en el line, poner la pelota adelante, tacklear fuerte y correr más fuerte que el otro. Creo que los minutos que me toquen hacer, si hago ese trabajo, yo me voy contento. Me evalúo por eso, si lo hago o no lo hago.
Ignacio Ruiz en una de las tantas entradas en calor con Los Pumas.
-¿Pensás que te beneficia el hecho de mirar tanto tiempo el partido desde afuera para cuando entrás, saber qué punto tenés que atacar?
-No, no tanto. Sí me beneficia en el sentido que le puedo aportar un extra de energía al equipo cuando me toca entrar.
-¿Cómo son las semanas de trabajo, hay ansiedad porque llegue el próximo partido para revertir una derrota o sumar otra victoria?
-No, siempre lo manejamos con calma. Las semanas son largas. Arrancamos el lunes de claridad, el martes de intensidad, el miércoles más de volumen... La vamos trabajando muy de a poco. No podemos pensar ya en el partido el lunes, si no las cosas no salen.
-¿A esta altura, después de meses sin entrenamientos con Los Pumas ¿pudieron unificar ritmos?
-Por supuesto, cuando empezamos a trabajar más juntos, las cosas empiezan a fluir más, el equipo va a estar más aceitado, los pases ya se pueden hacer sin mirar, por así decir. Más que nada con el scrum, las conexiones, el tiro del line, la conexión entre el lanzador del line y el hooker. Creo que todas esas conexiones ya las tenemos, pero una vez que nos volvemos a encontrar es importante ponerlas al ritmo lo más rápido posible.
Coco Ruiz, el hooker que espera la salida del capitán Montoya para sumar minutos de juego.
Ruiz deja el entrenamiento y sabe que no le espera la titularidad. En silencio y a cuentagotas suma una experiencia enorme que, cuando llegue su momento sabe que podrá explotar desde el primer minuto, sin demoras. Pasó Escocia, Gales y ahora se avecina Inglaterra, un hueso duro de roer para la Argentina, ya que desde la última victoria de Los Pumas, un ajustado 30-29 en Twickenham en 2022, siguieron derrotas en un historial que contempla cinco triunfos, 24 caídas y dos empates.
En 2023, durante el Mundial de Francia, perdieron en la fase de grupos y en el partido por el tercer puesto. Luego, en 2025, fueron derrotas en La Plata, San Juan y Londres. En definitiva, el desafío está claro.
Los tres equipos europeos que le tocaron a Los Pumas como locales, tienen un fuerte, que Ruiz encuentra en las formaciones fijas. “Ellos hacen mucho foco en las en eso y nosotros venimos trabajando muy fuerte y tenemos otra semana por delante y creo que vamos a estar listos para enfrentarlos”, completó el hooker que mejor sabe esperar su momento en Los Pumas.
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