Hay algo en Evil Dead: En llamas que permite recordarnos que hay películas de terror, de suspenso, de muertes y de cine gore, con destripamientos y hectolitros de sangre. Las hay más sutiles, como El resplandor (terror) o Sexto sentido (suspenso), y también nos recuerda que no todas las películas de suspenso tienen que poseer algo de terror, pero que las de terror sí deben tener suspenso.
Es que Evil Dead: En llamas reúne a los cuatro géneros, por llamarlos de alguna manera (suspenso, terror, de muertes y gore), pero no se casa exclusivamente con ninguno. Encasillar nunca es justo, y menos divertido.
Luciane Buchanan y un curioso uso del apoyacabezas de un auto. Fotos Sony /UIP
Es un filme de terror extremo, de esos que hace que algunos espectadores abandonen la sala. Eso sí.
¿Está buena? No es ni pretende ser como El resplandor ni Sexto sentido, porque la palabra sutileza difícilmente pueda asociarse a esta película violenta y que por momentos se tiñe de humor negro.
Nada mejor que para templar el cuerpo en invierno que beber cera derretida de vela caliente.
Evil Dead: En llamas y la conexión con El libro de los muertos
En llamas se conecta con el mito del Necronomicón o El Libro de los muertos, que aparece en toda la saga creada originalmente por Sam Raimi, aquí productor. Los fans saben que leer ese libro maldito, o una parte específica, origina, más que el caos, el regreso de fuerzas demoníacas corporizadas.
Y a modo de recordatorio, vaya que también existió un Círculo de sabios que buscaba contrarrestar a los malignos. Aparecía por primera vez en El ejército de las tinieblas (1992), la que cerraba la trilogía de Raimi antes de que dirigiera las del Hombre Araña, y que protagonizaba Ash (Bruce Campbell, que después siempre aparecía como fuera, con un cameo o con una voz en off. No voy a contarles si está en ésta).
Evil Dead: En llamas, del francés Sébastien Vanicek (Vermin: La plaga), es la sexta entrega de la saga, pero lo que no es una secuela directa de ninguna. Es como un filme independiente, así como lo fue Evil Dead: El despertar que (2023), que también se había rodado como ésta, en Nueva Zelanda.
Cuatro miembros de la familia, con la casa en ruinas detrás, y adelante...
En la trama poco importa donde transcurre nada. Se centra en la francesa Alice (Souheila Yacoub), quien tras la horrenda muerte de su esposo Will viaja con su familia política (el hermano de Will y su novia, los padres del muerto y la abuela con demencia) a una casa destartalada en medio, claro, de la nada.
Pero, y tiene que ver con la lectura del maldito libro, las fuerzas malignas resurgen y se meten con la familia en cuestión. Buscan algo. No lleguen tarde al cine porque al comienzo se explica la razón.
Un consejo para los fanáticos de Evil Dead: quédense hasta el final, porque no hay una, sino dos escenas postcréditos. Una en el medio del rodante de títulos y otra al final. Y los fans, créanme, van a disfrutar, aunque con cierto morbo, lo que sucede en esta segunda escenita.
"Evil Dead: En llamas"
Buena
Terror. Nueva Zelanda/ Estados Unidos / Canadá, 2026. 110'. De: Sébastien Vanicek. Con: Souheila Yacoub, Hunter Doohan, Luciane Buchanan, Tandi Wright. Salas: Cinemark Palermo, Abasto y Caballito, Cinépolis Recoleta, Houssay y Luján, Showcase Belgrano, Norcenter y Haedo.
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