Miles de personas llegaron esta semana a una granja del Valle Central de California para llevarse nectarinas gratis. La escena, poco habitual en una de las regiones agrícolas más importantes de Estados Unidos, tiene su origen en una disputa judicial que impide al productor César Mora comercializar su cosecha.
El agricultor, cuya familia trabaja la tierra desde hace tres generaciones en la comunidad de Reedley, optó por regalar la fruta en lugar de dejar que se perdiera. Desde el inicio de la iniciativa distribuyó más de 45.359 kilos, equivalentes a 100.000 libras de nectarinas.
"Simplemente se trataba de no desperdiciar un producto en perfecto estado", explicó Mora. "Como agricultor, me hace sentir bien poder compartir mi fruta con la gente y ver su reacción inmediata de que les encanta. Es un pequeño respiro en esta difícil situación que he estado atravesando".
El conflicto comenzó en 2023, cuando la empresa Giumarra Brothers Fruit Co. presentó una demanda contra el productor. La compañía sostiene que Mora incumplió un contrato al vender la fruta a otros envasadores, pese a que existía un acuerdo de comercialización exclusivo para una variedad de nectarina blanca conocida como Monalise. El juicio está previsto para finales de este mes.
Por su parte, Mora acusa a la empresa de prácticas comerciales desleales y fraudulentas. "Me vendieron esperanza y un gran sueño en el que pensé que podría participar con ellos", afirmó.
César Mora decidió entregar más de 45.000 kilos de fruta gratis. Foto: Freepik.
Las patentes de frutas en el país
La controversia también expone el creciente uso de derechos exclusivos sobre nuevas variedades de frutas. Según los documentos judiciales, la variedad Monalise pertenece a la empresa francesa Star Fruits Diffusion, mientras que Giumarra posee los derechos para sublicenciar su producción y comercialización.
En 2017, Mora firmó un acuerdo que le permitió cultivar esa variedad. Dos años después suscribió otro contrato mediante el cual Giumarra asumiría el envasado y la venta de la producción. A cambio, el agricultor debía pagar regalías por cada árbol plantado, además de un porcentaje de las ventas de la fruta.
El productor sostiene que la relación comenzó a deteriorarse cuando, en 2020, una gran parte de las nectarinas entregadas a la empresa terminó desechada, lo que redujo de forma considerable sus ingresos. Giumarra rechazó esa acusación y el juez consideró que ese reclamo ya había prescrito.
Un agricultor de California regala nectarinas gratis. Foto: Freepik.
Mora también asegura que, en 2022, la empresa vendió su producción en Taiwán pese a que el contrato establecía que la comercialización debía limitarse a Estados Unidos y Canadá. La compañía también niega esa versión.
La demanda judicial
Después de intentar poner fin a la relación comercial, Mora vendió sus nectarinas a otro envasador en 2023. Esa decisión dio origen a la demanda por incumplimiento de contrato, que le impide vender la cosecha mientras continúa el litigio.
En mayo, el juez Jon Skiles, del Tribunal Superior del Condado de Fresno, resolvió que la demanda puede seguir adelante. El magistrado sostuvo que la validez del acuerdo entre ambas partes no depende de la existencia de una patente estadounidense sobre la variedad Monalise.
Mientras espera el juicio, Mora afirma que perdió cerca de una cuarta parte de sus ingresos y reconoce que el conflicto afectó incluso su motivación para continuar con el trabajo agrícola. Sin embargo, encontró un aspecto positivo en medio del litigio. Vecinos de la zona acudieron con camisetas que decían "No se desperdician nectarinas" para retirar la fruta y colaborar con la distribución. Además, el productor recaudó más de 17.000 dólares mediante una campaña en GoFundMe.
"Lo único positivo de todo esto es poder compartirlo con el público", concluyó Mora, "y que todos lo disfruten".
Con información de AP.
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