Hace casi 30 años que Miguel Induráin se bajó de la bicicleta profesional, pero su nombre continúa asociado a una de las etapas más brillantes del ciclismo español. Ganador de cinco Tours de Francia consecutivos, el navarro ha vuelto estos días a la actualidad por el homenaje del Comité Olímpico Español a los deportistas que participaron en los Juegos de Atlanta 1996.

En declaraciones en "Woman", contó cómo era su alimentación en esa época y dejó varias sorpresas. "Antes, durante la etapa, no nos tomábamos barritas ni geles, sino bocadillos de jamón y queso o pasteles que nos compraban los masajistas del equipo", explicó al comprar la preparación de los años 90 con la del ciclismo moderno.

En la actualidad, la alimentación de un deportista es muy estricta y muy estratégica. "La ropa técnica de antes no era como la de ahora. A veces, sudaba tanto que me deshidrataba o luego me quedaba frío. Otras, iba tan metido en la carrera que hasta se me olvidaba comer".

Miguel Induráin, en una imagen de 2018. Foto: EFE.

La alimentación durante su época profesional (años 90) era mucho más tradicional. Su dieta se basaba en el consumo de carbohidratos a base de pastas y arroces, mucha verdura y fruta, y no le dejaban comer carnes rojas ni huevos.

Actualmente, la alimentación del ex-ciclista es sencilla y variada, una dieta mediterránea equilibrada para cuidar una de sus enfermedades crónicas: el colesterol. "Siempre he tenido colesterol, incluso cuando corría", comentaba en una entrevista al diario Sport. "Actualmente no hago entrenamientos específicos, pero me gusta rodar unos kilómetros siempre que tengo tiempo", añade el deportista.

En su época no existía el acompañamiento psicológico para deportistas retirados, pero Induráin asegura que no lo necesitó: "Por suerte, no necesité y espero no necesitarla".

Retirado desde 1996, el ciclista mantiene un vínculo con su deporte a través de su fundación y de causas solidarias.