Una expedición en el Amazonas ecuatoriano documentó una posible nueva especie de anaconda gigante. El hallazgo combina ciencia, territorio indígena y una discusión abierta sobre la biodiversidad que todavía queda por clasificar.
Descubren una anaconda gigante que pasó desapercibida durante siglos en la Amazonia, aunque no se trataba de un animal escondido ni desconocido para quienes viven en la selva.
La serpiente estaba en el territorio Waorani, dentro de una región de difícil acceso en Ecuador. Lo que faltaba era mirarla con otra herramienta: el análisis genético.
El ADN abrió una nueva pista sobre la anaconda gigante
El hallazgo ocurrió durante la filmación del documental Pole to Pole with Will Smith. El equipo registró un ejemplar de 6,3 metros y alrededor de 500 kilos, un tamaño que volvió inevitable el interés científico y mediático.
El trabajo se realizó en la región de Bameno, dentro del territorio Waorani, bajo la dirección del profesor Bryan Fry, de la Universidad de Queensland.
La expedición no tenía como único objetivo mostrar una serpiente enorme frente a cámara. También buscaba tomar muestras, observar el ambiente y estudiar si las anacondas de esa zona pertenecían realmente al mismo linaje que otras poblaciones ya conocidas.
Descubren una anaconda gigante que pasó desapercibida durante siglos en la Amazonia.
Ahí apareció el dato más fuerte. Los análisis revelaron dos linajes distintos dentro del género Eunectes: la anaconda verde del norte y la anaconda verde del sur.
La separación evolutiva entre ambos grupos habría ocurrido hace casi 10 millones de años. A simple vista, sin embargo, las diferencias son mínimas.
Esa es una de las razones por las que el animal pudo pasar tanto tiempo sin una clasificación separada. No era una especie pequeña ni difícil de ver por su tamaño. Era difícil de distinguir porque se parecía demasiado a otra.
Por qué el tamaño no fue el único dato clave
Durante las grabaciones también se tomó una muestra de una hembra de unos 5 metros. Ese material permitió sumar información genética y ambiental sobre una zona donde la ciencia formal no siempre logra entrar sin apoyo local.
Los informes locales hablan de anacondas de hasta 7,5 metros. De todos modos, el equipo científico confirmó de manera directa el ejemplar de 6,3 metros.
Esa diferencia importa. En animales de gran tamaño, los relatos pueden orientar una investigación, pero las mediciones verificadas son las que permiten ordenar el hallazgo.
El dato clave no fue solo el tamaño de la anaconda.
También se observó una diferencia marcada entre hembras y machos. Las hembras de este linaje pueden alcanzar dimensiones mucho mayores, mientras que los machos llegan hasta unos 3,5 metros.
El conocimiento de los Waorani fue central para ubicar a estas serpientes en su ambiente natural. Su participación no quedó solo como ayuda de campo: fueron reconocidos como coautores en el estudio científico.
Qué datos dejó la expedición sobre la anaconda y el ecosistema
La expedición confirmó de manera directa una anaconda de 6,3 metros y cerca de 500 kilos. También tomó muestras de una hembra de unos 5 metros para avanzar con el análisis genético y ambiental.
Los informes locales mencionan ejemplares de hasta 7,5 metros, aunque esa cifra todavía necesita mediciones científicas directas. En cambio, los machos de este linaje alcanzan alrededor de 3,5 metros, bastante menos que las hembras.
El ADN mostró dos linajes distintos dentro del género Eunectes, con una separación evolutiva estimada en casi 10 millones de años. Esa diferencia explica por qué la clasificación de estas anacondas quedó bajo revisión.
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