Tres meses después de que estallara la crisis por la situación judicial de Manuel Adorni, Javier Milei empezó a entender la necesidad de dar vuelta la página. Quienes hablan con el Presidente juran que no se movió “ni un centímetro” de su decisión de sostener al jefe de Gabinete “hasta el último día” e incluso aseguran que lo volvería a designar si en el Congreso prospera la moción de censura que se votaría la próxima semana.

Pero el mandatario se cansó de renegar con el bajo impacto que, según su modo de ver, han tenido logros importantes que cosechó su Gobierno. Así justificó ante los suyos haberle quitado a Adorni el control de la comunicación oficial para entregárselo al economista Adrián Ravier. Y lo hizo con un dato político adicional: por primera vez en mucho tiempo habría tomado una decisión relevante sin consultar Karina Milei, la responsable del armado político según su propia definición.

“Se enteró por Twitter, pero igual que Santiago (Caputo). Fue toda decisión de Javier”, admitió un karinista a Clarín, luego del nombramiento anunciado por el vocero saliente, quien seguramente no estaba al tanto de que su jefa máxima y principal sostén desde que cayó en desgracia ignoraba el movimiento definido por el jefe de Estado. Es entendible: había sido convocado a la Quinta de Olivos para un desayuno de trabajo y una nueva puesta en escena de respaldo, y tampoco conocía el plan en el que trabajaba Milei.

El presidente Milei y Manuel Adorni, en Rosario. Foto: Emmanuel Fernández.

Se desconoce hace cuánto el mandatario tenía el enroque en su cabeza, pero en definitiva se trata de una señal de autonomía. Tampoco está claro si ignora detalles de la tensión que mantuvo Ravier en La Pampa con la tropa de su hermana antes de su candidatura a diputado nacional. Milei suele usar el sistema de contrapesos cuando se molesta con los excesos de su hermana en el ejercicio del poder interno de su espacio. Pueden dar fe de eso Ramiro Marra, Nicolás Posse y Guillermo Francos, entre otros dirigentes que se quedaron afuera.

Sólo Milei sabe cuánto pesó en su decisión el paso de Ravier por la Fundación Faro. El “think tank” libertario, que tiene al escritor y politólogo Agustín Laje como director ejecutivo y cuya sede alberga a la tropa de Santiago Caputo fuera de la Casa Rosada, fue intimado semanas atrás por la Inspección General de Justicia, que responde al esquema de Karina Milei.

Impacto en la interna

“Ganó Javier (Milei), perdió la Libertad Avanza”, bromeó alguien del entorno de Caputo al reconocer que el consultor estrella tampoco había propuesto a Ravier. La distinción entre la figura de Milei y el sello partidario refiere a una consigna que en Las Fuerzas del Cielo vienen planteando incluso desde antes que estallara la interna públicamente: que el modelo y los dirigentes que se promueven en LLA no son coincidentes con las ideas de Milei.

Con todo, en el caputismo no se atribuyen a Ravier. “No lo propuso Santiago, fue idea y decisión del Presidente, pero por supuesto nos parece un gran cuadro para sumar al Gobierno y tiene un perfil que puede ser de mucha ayuda en este momento”, dijeron cerca del asesor presidencial que este lunes tiene agendado una reunión con el portavoz.

No es la primera señal que da Milei para apaciguar una interna que lo exaspera y erosiona a su administración. Un ejemplo de esto se vio en las horas posteriores a la designación de Ravier: para amortiguar el golpe del modo en el que se concretó el corrimiento de Adorni, alfiles karinistas salieron a plantear el absurdo argumento de que se trataba de una apuesta de Karina para que el diputado nacional por La Pampa pueda ganar visibilidad y arrebatarle la provincia al peronismo el año próximo. Y hasta activaron una campaña paga en redes sociales con algunos influencers.

Adrián Ravier, el nuevo vocero presidencial.

Más: ahora presionan al vocero para que en la primera entrevista diga que Karina le habló del cargo antes de que fuera a verlo a Milei. Sería difícil de explicar, después de que en su tuit sólo le agradeciera al Presidente, pero tal vez no tenga más alternativa que alinearse rápido.

Presión al jefe de ARCA

En una encerrona similar quedó Andrés Vázquez, titular de la ARCA, que esta semana intimó al contratista Matías Tabar a justificar su actividad económica y evolución patrimonial entre 2024 y 2025, luego de que complicara a Adorni en la causa por enriquecimiento ilícito. Cuentan fuentes inobjetables que la orden a Vázquez llegó del ala karinista. “Hacía eso o tenían la excusa para echarlo”, confesó un alto funcionario recordando que en febrero, cuando el Gobierno vivía un tiempo de apogeo, la hermanísima se había propuesto apoderarse de la ex AFIP.

Sin embargo, la prioridad de Karina hoy es otra. Mantener la Jefatura de Gabinete y anticiparse a otro movimiento de su hermano: en Casa Rosada nadie duda que, de haber podido hacerlo, Karina habría impuesto como vocero a Javier Lanari, número 2 de Adorni en el área de comunicación.

Por eso, aunque Milei sigue decidido a sostener a Adorni y no muestra ninguna intención de desplazarlo, en el karinismo ya contemplan todos los escenarios. Incluso uno que, como contó Clarín, hasta hace pocas semanas parecía impensado: que una eventual destitución a manos de la oposición termine siendo la salida más conveniente para descomprimir la crisis. En ese caso, y ante la falta de alternativas de peso, algunos empiezan a imaginar que la sucesión no debería buscarse demasiado lejos. Que sea Karina, la arquitecta política del Gobierno, quien asuma como jefa de Gabinete.