La ciudad de Los Ángeles atraviesa una situación crítica luego de que el gobernador de California, Gavin Newsom, declarara el estado de emergencia para reforzar la respuesta frente a un incendio de grandes dimensiones que arde desde hace varios días en un enorme depósito frigorífico del este de la ciudad.
El fuego comenzó el miércoles en una instalación de almacenamiento en frío ubicada en el barrio de Boyle Heights, una zona densamente poblada al este del centro de Los Ángeles. Aunque los bomberos lograron controlar las llamas iniciales, las características del edificio y la presencia de materiales inflamables en su interior han dificultado las tareas para extinguir completamente el incendio.
Cuatro días después del inicio del siniestro, grandes columnas de humo continúan elevándose sobre la ciudad y afectan la calidad del aire en distintas áreas del condado, impulsadas por los cambios de viento.
Ante la magnitud del incidente, Newsom anunció el sábado la declaración de emergencia estatal y ordenó a distintas agencias poner a disposición recursos adicionales para colaborar con las tareas de extinción y asistir a los residentes afectados.
"Estamos coordinando estrechamente con nuestros socios locales, desplegando personal especializado y posicionando suministros críticos para que las comunidades tengan el apoyo que necesitan tanto ahora como durante la recuperación", señaló el gobernador en un comunicado oficial.
Un incendio complejo y peligroso
Ante la magnitud del incidente, Newsom anunció el sábado la declaración de emergencia estatal. Foto: EFE/EPA/TED SOQUI
El foco del problema se encuentra en un gigantesco depósito frigorífico de aproximadamente 46.000 metros cuadrados (500.000 pies cuadrados), una instalación utilizada para almacenar alimentos congelados.
Las dificultades comenzaron poco después de iniciadas las tareas de extinción. Durante las operaciones de emergencia se rompió una tubería de amoníaco, un refrigerante industrial ampliamente utilizado en este tipo de instalaciones.
El amoníaco representa un riesgo adicional porque es altamente inflamable y, además, puede liberar vapores tóxicos peligrosos para la salud humana cuando se encuentra en determinadas concentraciones.
La posibilidad de contaminación del aire llevó inicialmente a las autoridades a ordenar a los vecinos permanecer dentro de sus viviendas y mantener puertas y ventanas cerradas. Aunque algunas restricciones fueron flexibilizadas, las advertencias sanitarias continúan vigentes debido a la persistencia del humo.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, ya había declarado previamente una emergencia local para facilitar la movilización de recursos.
"La ciudad y el condado han abierto espacios para que las familias encuentren alivio frente al humo y seguiremos trabajando las 24 horas para extinguir completamente este incendio", afirmó la funcionaria.
El foco del problema se encuentra en un gigantesco depósito frigorífico de aproximadamente 46.000 metros cuadrados. Foto: EFE/EPA/TED SOQUI
Miles de vecinos afectados
Los residentes de Boyle Heights llevan varios días conviviendo con una densa capa de humo, interrupciones en sus actividades diarias y crecientes preocupaciones sobre las consecuencias sanitarias del incendio.
La concejal Ysabel Jurado, representante del distrito donde se encuentra el depósito, destacó el impacto que la situación está teniendo sobre la comunidad.
"Boyle Heights no solo está respondiendo a un incendio. Los vecinos han vivido días enteros bajo humo constante, órdenes de refugio en sus hogares y una gran incertidumbre sobre lo que esto significa para su salud y bienestar", señaló.
Para mitigar los efectos de la contaminación atmosférica, las autoridades habilitaron centros de asistencia donde los residentes pueden acceder a espacios con aire filtrado y recibir información sanitaria.
Como parte del operativo, el estado de California también puso a disposición más de cinco millones de mascarillas N95, además de purificadores de aire, agua embotellada y otros suministros de emergencia.
El desafío de extinguir el fuego
Bomberos trabajando en una instalación donde se produjo un incendio, en Boyle Heights. Foto: Xinhua/Zeng Hui
Los bomberos enfrentan condiciones especialmente complicadas dentro de la instalación.
Según explicó el jefe del Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD), Jaime Moore, la distribución interna del edificio y la falta total de visibilidad impiden que los equipos puedan ingresar con seguridad.
"Tenemos alrededor de 85 millones de libras de alimentos congelados dentro de esta instalación y la forma en que está organizado el edificio hace extremadamente difícil acceder. Nuestros bomberos no pueden simplemente entrar y mover los pallets", explicó durante una conferencia de prensa.
Debido al riesgo estructural y a la presencia de materiales peligrosos, los equipos de emergencia han debido replegarse en distintos momentos y combatir el incendio desde el exterior. Helicópteros realizan descargas de agua desde el aire para intentar reducir los focos activos.
Las autoridades indicaron que una gran cantidad de espuma aislante utilizada dentro del edificio continúa ardiendo lentamente, alimentando el incendio y prolongando la emisión de humo.
Un nuevo desafío: 38.500 toneladas de alimentos en descomposición
Imagen del 20 de junio de 2026 de humo emanando desde una instalación donde se produjo un incendio, en Boyle Heights. Foto: Xinhua/Zeng Hui
Incluso cuando el fuego sea extinguido por completo, las autoridades enfrentarán otro problema de enormes proporciones.
Dentro del depósito permanecen almacenadas aproximadamente 85 millones de libras de alimentos congelados —equivalentes a más de 38.500 toneladas— que podrían convertirse en un importante riesgo biológico debido a la pérdida de refrigeración.
Entre los productos almacenados hay panificados, carne vacuna, carne de cerdo y productos avícolas. Las autoridades ya comenzaron a coordinar estrategias para retirar y desechar de manera segura la mercadería en descomposición.
Según el Departamento de Bomberos, la fase relacionada con los materiales peligrosos ya fue estabilizada, pero ahora los esfuerzos se concentran en gestionar los desafíos sanitarios y ambientales que surgirán una vez que el edificio pueda ser inspeccionado.
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