El gobierno se adapta a las enseñanzas de la crisis Adorni. Ha terminado por admitir que su destino es entregar espacios a un macrismo sin Macri. Ganó dos elecciones clave el año pasado con Diego Santilli y Patricia Bullrich. Ahora le entrega a Santilli la formalidad del gobierno como jefe de gabinete.
La primera lección aprendida es "dentro del PRO todo, fuera del PRO nada".
Segunda lección: "Dentro del Congreso todo, fuera del Congreso nada". Si extendía la protección a Adorni una semana más, el Senado hubiera logrado la destitución. Habría sido una venganza del poder legislativo que facturaría como propia la bancada de Unión por la Patria.
Tercera lección: "Con los gobernadores todo, sin los gobernadores nada". Un lote crítico de mandatarios provinciales apañó la jura de Santilli en un reconocimiento de que son los dueños del territorio y entre ellos se juega el poder.
El gobierno reaccionó aterrado al enterarse de que más de una decena de ellos está conversando para acordar ir todos a elecciones adelantadas en mayo y despegarse del destino nacional. La gente vive en las provincias.
La Nación es un asiento contable, una entelequia donde sólo viven las ilusiones y unas improbables fuerzas del cielo que parecen recular.
La forzada marcha hacia el centro
Estas lecciones fuerzan una reconciliación del gobierno con el PRO, los gobernadores y el Congreso, que expresan a la mayoría del electorado y tienen una agenda moderada y de centro. Ninguno expresa extremos de polarización.
Si Milei quiere reelegir tiene que ir al centro. Solo si estás en emergencia te conviene irte al extremo. El extremo te permite ganar un turno electoral, pero no te permite gobernar. Alarmó al gobierno que un proyecto como el súper RIGI, que promete un derrame de subsidios, beneficios fiscales y capitales, sacó apenas 130 votos en Diputados.
Fue la señal de que tocaban el “techo Adorni”, que convenció al gobierno de tirarlo por la ventana. Los presidentes tienen dos años para aprender a gobernar. El examen de las elecciones intermedias y sus consecuencias en los dos años siguientes del mandato prueban que Milei ha aprendido algo, aunque a los golpes, pero está cerca de graduarse.
“Puede ser que sea imposible, pero es imprescindible”
El presidente acumula millas con viajes a lugares de contrafrente, como a la oposición de la oposición (Vox) en España, donde suele recibir diplomas pitman y medallas. Con eso ya ni suma espacio en los medios.
Macri prometió estar dos semanas en el país, pero el jueves, después de ejercitarse con el pádel en el Racket Club de Palermo, viajó a Miami a acompañar a la selección en el partido.
De todo lo que pudo ver, hablar y escuchar Mauricio en este viaje hay una síntesis de uno de sus lugartenientes más cercanos, Humberto Schiavoni. Estuvo en Corrientes (en donde es interventor del partido local) y explicó que sigue en pie el proyecto de Macri de sostener el año que viene una tercera alternativa electoral que exprese al voto moderado.
"No es el momento de definir una construcción electoral, pero sí de fortalecer al partido y volver a generar propuestas para la Argentina", explicó. Se plegó a los argumentos del gobernador local Gustavo Valdés. Este mandatario no se juega la gobernación en 2027 y tiene libertad de conciencia para opinar sin condicionamientos.
El año pasado se apartó de una alianza con La Libertad Avanza y le fue bien. Schiavoni, ex presidente nacional del PRO, apeló a una frase que la sabiduría popular le atribuye a San Martín para marcar el rumbo del proyecto de Macri: "Puede ser que sea imposible, pero es imprescindible".
La foto de hoy no da para pactos 2027
Esta posición busca representar de manera más ajustada al electorado del PRO, que apoyó a Milei en 2023 pero que le ha ido perdiendo confianza, según encuestas que preocupan al gobierno. Macri no ha modificado su rechazo a ser candidato. Podría respaldar a algún otro postulante. Se le ha escuchado pronunciar un nombre, Rogelio Frigerio. Pero no es posible interpretar su conducta del futuro.
Macri cree que es prematura la posición de Santilli, Ritondo o Jorge Macri de hacer un acuerdo con Milei con la foto de hoy. También a Frigerio le parece prematuro suponer hoy que Milei no pueda reelegir, con lo cual prefiere algún entendimiento para que Milei lo ayude a él a reelegir como gobernador de Entre Ríos. Son los enigmas del macrismo sin Macri y el mileísmo sin Milei.
Concilio peronista de gran altura
La exhibición de Santilli jurando con el lote de gobernadores tuvo como contraparte al peronismo, en un rap vertiginoso de encuentros y cruces de tribus en busca de alguna conciliación.
La expresión de más alto vuelo ocurrió a varios miles de metros de altura el miércoles, cuando se subieron a un avión el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y el de Catamarca, Raúl Jalil.
Aprovecharon que los vuelos comerciales estaban esquinados y el riojano invitó a catamarqueño a compartir un vuelo hasta la capital de La Rioja y acortarle el largo viaje a Jalil. Es difícil, a tanta distancia, saber con precisión de qué hablaron durante casi dos horas. Encarnan las dos posiciones contrarias de la oposición peronista. Pero son, sobre todo, amigos y compañeros peronistas.
El peronismo, como afirma un alto mando que tiene bueno ojo – porque además es oftalmólogo -, tiene dos narinas (fosas nasales). Una para oler poder, y la otra para oler cala. Lo que domine señala el camino.
Quintela venía de un maratón de reuniones con todos los caciques de AMBA, de a uno, nunca juntos. Entre lunes y miércoles estuvo, entre otros, con Sergio Massa, Wado de Pedro, Máximo Kirchner, Victoria Tolosa Paz y Cecilia Moreau.
Con este arco logró un compromiso para armar una reunión nacional de dirigentes del peronismo en alguna provincia, preferentemente del Norte y no gobernada por el peronismo. Será en la primera semana de agosto y será un intento de conciliar posiciones para no romper la unidad.
Quintela tiene una relación amistosa con el grupo que Tolosa comparte con Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos, y ha tenido acercamiento con Sergio Uñac, que sigue recorriendo el país promoviendo su candidatura con una primaria interna y sin necesidad de PASO. Jalil venía de compartir reuniones en la casa de gobierno y está lejos de acercarse a ese entendimiento, que cree inviable.
El riesgo para Milei de matar las PASO
Santilli redobló el pedido de apoyo para eliminar las PASO y avanzar en un formato de colectoras para cargos nacionales que reemplace las primarias. La idea merodea los despachos, pero nadie tiene mucho entusiasmo.
Los más fríos dentro del gobierno ven el peligro de eliminar las PASO. Si se lograse, el gobierno estaría jugando todo a ganar en una primera vuelta. Para eso debería asegurarse más de 40% de los votos. Es un riesgo grande en un país en donde hoy los sondeos hablan de que hay un 60/65% de la opinión que rechaza al oficialismo.
A ese electorado tampoco lo representaría en su totalidad el peronismo, y menos si un sector como el del AMBA insiste en la consigna de Cristina Libre. Esto dividiría a ese 65%. De la misma forma, ese 40% del voto de centro moderado, que le ha perdido la confianza al mileísmo (le pone el techo Adorni a su adhesión), puede resentirse y dividirse, creando un centro derecha anti-Milei. Esta eventualidad podría llevar las elecciones del 2027 a una confrontación de fuerzas todas en torno a los 20/25%. Una invitación a un balotaje a tumba abierta.
En la Argentina gana el partido del balotaje, pero es un armado que exige estrategia y coordinación. Un balotaje donde se dispute todo en una ruleta imprevisible solo generaría otro gobierno débil y sin apoyo partidario ni territorial, como ha sucedido con Milei.
En realidad, el gobierno quiere pulverizar las PASO para quitarle a la oposición una herramienta de organización. Pero no sabe todavía qué es lo que le conviene hacer para seguir en el poder con plata prestada – no tiene partido, ni territorios ni gobernadores. Milei está donde está por los errores de sus adversarios de 2023. Por eso juega con fuego al argumentar contra las PASO con zonceras como que salen caras o que nadie las usa. Las PASO son un invento para transar, no para consumir ni para ahorrar plata.
El peronismo festeja la caída de Adorni
El peronismo festeja los frutos de la crisis Adorni como una oportunidad de oxigenación a partir de este balance: 1) La estrategia de desgaste sobre Adorni les permitió festejar que lo lograron echar. Si no lo hacían, ellos darían número para su ejecución.
De paso mandaron hacia adelante el tratamiento de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad y su conflictiva reforma a la Ley de Tierras. Es uno de los proyectos ideológicos en que confía el gobierno para salir a decir que puede hasta cambiar el mapa de la Argentina para atraer negocios - además de revalorar comarcas hoy vedadas para la venta a extranjeros; 2) se terminó la mayoría automática de los 44 que se había consolidado con la reforma laboral.
Hoy ya no hay 44 que le voten sin cualquier proyecto al gobierno. El techo Adorni lo demostró; 3) se quebró el liderazgo de Patricia Bullrich en el bloque de los 44. La tensión de Patricia con el oficialismo estalló en el final de Adorni, punto final de disidencias que ella aprovechó para desmarcarse del mileísmo extremo.
Se vengó el gobierno al ungir como viceministro del Interior al lobbista Ignacio Devitt, a quien habían destratado en el bloque del Senado porque quiso darles lecciones a los senadores sin serlo él mismo.
El Senado, decía "Pacheco" Berhongaray, es un club inglés, con bolilla negra. No habla cualquiera. El peronismo se entregó también a reuniones públicas como las que se sucedieron en el museo Perón de San Vicente. Allí hubo escenario para que Jorge Capitanich expusiera su plan para las elecciones de 2027, invitado por el intendente local.
En la misma tribuna expuso sus pretensiones Axel Kicillof. Celebraron el aniversario de la muerte de Perón, que le sirvió al bloque de Unión por la Patria del Senado, ese mismo día, para hacer una presentación en la Bolsa de Cereales sobre algunos proyectos de ley: una de biocombustible, otra sobre trenes con el "Pollo" Sobrero, y otra con despedidos del sector de energía atómica.
El no lanzamiento de Brito
Otro diálogo de altura ocurrió en un piso 27° de Puerto Madero, sede del grupo Macro. El banquero Jorge Brito celebró con amigos, familia y algunos referentes políticos su cumpleaños 47.
Brito ha manifestado interés en la cosa pública en diálogos privados con políticos y amigos. Cuenta con un equipo de trabajo político que conduce Emilio Monzó para sondear sus posibilidades y la oportunidad de un lanzamiento político que hoy no tiene forma. Hombres como Diego Bossio no ocultan su interés en que ese objetivo cristalice en una propuesta política.
Brito es un afiliado al PJ de Salta y ya ensayó una experiencia pública como titular de River Plate, tarea que es tan difícil como administrar desde un cargo ejecutivo -lo sabe bien Macri-.
La selección de los invitados a ese cóctel-cena de cumpleaños pudo ilusionar a alguien con que Brito daría alguna señal sobre su lanzamiento político. Pero se limitó a agradecer a amigos, colaboradores y familia por el apoyo en sus tareas. Parecía un lanzamiento sin lanzamiento, una emulación de esas candidaturas mudas como las que protagoniza Macri en un rol del candidato que no es candidato.
Nadie perdió de vista que la gerencia en este tipo de emprendimiento es de alto riesgo, y más en una persona que tiene tantos frentes para proteger de la intemperie de la política.
La masa crítica de invitados reveló el interés que tienen sobre los gestos más imperceptibles del cumpleañero. Estaban, además de Monzó y Bossio, Alex Campbell, Gustavo Marangoni, Carlos Melconian, Mauricio Mazzón - hijo del legendario Chueco, hoy director de Telefónica del Perú, que pertenece al grupo Manzano-Filiberti -, María Eugenia Vidal, Luis Barrionuevo, Francisco de Narváez, Guillermo Stanley, Federico Salvai, Juan Nápoli, Luciano Laspina, Francisco de Narváez, Pepe Scioli, el gobernador de Jujuy Carlos Sadir, Marcelo Daletto, Matías Patanian y los clanes familiares del grupo.
Todos respiraron con alivio. Brito esperará por lo menos hasta fin de año para mostrar un proyecto, si lo hay. Depende de que se convenza de que su chance es ganadora y que puede ser esa tercera alternativa entre el pejotismo y el mileísmo, a la que aspira representar también el macrismo. De cristalizarse todas esas quimeras, ya tendríamos una elección de cuatro cuartos para 2027. Va a ser lindo.
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