El escritor japonés Yasunari Kawabata (1899-1972) fue uno de los más importantes del siglo XX y el primero de esa nacionalidad en ganar el Premio Nobel de Literatura (1968). Dejó frases para la historia como "La vida humana es frágil como el rocío de la mañana".

Su estilo único se caracterizó por ser una mezcla entre la modernidad de la literaria occidental y la sensibilidad tradicional oriental. Sus textos, nostálgicos y poéticos, estaban enfocados en los estados de ánimo más que en los grandes problemas de la humanidad.

Sin embargo, la belleza y la muerte son dos temas ligados y entrelazados en sus sus historias. Entre sus libros más conocidos se encuentran "País de nieve" -que puede ser su obra más aclamada-; "La bailarina de Izu"; "El maestro de Go" y "Kioto", entre otras.

“La vida humana es frágil como el rocío de la mañana”: la frase de Yasunari Kawabata

La frase célebre del autor no solamente llega con la poesía y melancolía características de su obra, sino que es el eje en el cual gira toda su producción literaria, ya que para Kawabata la fragilidad no era un motivo de desesperación, sino la condición indispensable de la auténtica belleza.

Tal como el rocío de la mañana, que se evapora con los primeros rayos del sol, el autor reflexiona que los momentos más puros de las relaciones humanas están destinados a desaparecer rápidamente. La juventud, el amor, las primeras experiencias en -casi- todo son efímeras como esa película de agua que habita las mañanas en suelo y superficies al aire libre.

Es un concepto que está ligado a la filosofía budista del "inevitable final" (impermanencia) de las cosas y la melancolía que eso trae de fondo.

“La vida humana es frágil como el rocío de la mañana”: la frase de Yasunari Kawabata. Foto: archivo

Estas pérdidas lo acompañaron desde que fue joven, ya que su vida estuvo marcada por la pérdida en su infancia, antes de cumplir los diez años, en la que murieron sus padres, su hermana y sus abuelos.

Prácticamente solo en el mundo, esa familiaridad con la muerte temprana lo marcó para siempre. Kawabata terminó su vida también de manera poética y trágica, suicidándose en un departamento a orillas del mar, donde se cree que inhaló gas.

Si bien esa decisión fue un misterio, ya que no dejó ninguna nota, muchos conocidos se la atribuyeron a los severos problemas de salud que lo aquejaban, y otros al profundo dolor que le causó la muerte de su gran amigo y discípulo: Yukio Mishima.

Yasunari Kawabata terminó su vida también de manera poética y trágica, suicidándose en un departamento a orillas del mar. Foto ilustrativa: XAI

El escritor de Japón fue un cronista inigualable de la psicología humana y los sentimientos. Con prosa y manera de escribir, describió paisajes únicos y capturó las tensiones características que dominan el día a día de los humanos.

El legado de Kawabata es como un puente entre el pasado y el presente, que nos recuerda que el arte verdadero tiene el poder de congelar el tiempo. Su pluma logró que esa fragilidad matinal de la que hablaba se volviera eterna, y que leerlo hoy sea una invitación a contemplar el mundo con la misma delicadeza con la que él observaba.