Construidos con neumáticos usados, latas de aluminio, botellas de vidrio y tierra compactada, los Earthships, creados por el arquitecto estadounidense Michael Reynolds, representan una propuesta arquitectónica que busca eliminar la dependencia de combustibles fósiles, agua corriente y electricidad de red.

De acuerdo con la web oficial, el componente central de un Earthship es el neumático de auto relleno con tierra fuertemente compactada. Este bloque funciona como un ladrillo de tierra apisonada encasado en goma con refuerzo de acero, lo que lo convierte en un material con una resistencia estructural muy alta.

Las paredes que se forman con estos bloques tienen entre 60 y 70 centímetros de espesor, lo que les otorga una capacidad térmica considerable.

El proceso de construcción no requiere mano de obra especializada. Según la documentación de Earthship Biotecture, dos personas trabajando en equipo —una paleando y otra compactando— pueden rellenar alrededor de cuatro neumáticos por hora.

El neumático relleno de tierra compactada actúa como ladrillo de alta resistencia en paredes de hasta 70 cm de espesor. Foto: Earthships Biotecture.

La durabilidad del material es otro argumento central. Los neumáticos enterrados y cubiertos con revoque de tierra y concreto no están expuestos a la luz solar, que es el único agente que deteriora el caucho.

Al estar rellenos de tierra y revestidos, tampoco presentan riesgo de incendio: encenderlos requeriría el mismo esfuerzo que prender fuego a una guía telefónica compacta, en lugar de a un papel suelto.

Latas, botellas y adobe: los otros materiales

Las latas de aluminio recicladas pueden utilizarse para construir tabiques interiores, colocadas en concreto de manera similar a los ladrillos. Las botellas de vidrio, por su parte, permiten levantar muros con un efecto estético similar al vitral, ya que la luz atraviesa el vidrio de colores. El material aglutinante puede ser adobe, arena, cemento, yeso u otros compuestos de relleno.

El neumático relleno de tierra compactada actúa como ladrillo de alta resistencia en paredes de hasta 70 cm de espesor. Foto: Earthships Biotecture.

Todas las paredes interiores se rellenan entre los neumáticos y se revisten con barro o adobe. Este mismo material puede usarse para los pisos. La madera recuperada y el metal reciclado también forman parte del repertorio constructivo habitual de estas viviendas.

Cómo regulan la temperatura sin calefacción ni aire acondicionado

El principio térmico de los Earthships se basa en la capacidad de la tierra compactada para absorber y liberar temperatura de forma gradual, funcionando como una batería térmica. Durante el día, las paredes y los pisos de tierra absorben el calor solar que ingresa por las ventanas orientadas al sur —en el hemisferio norte— o al norte —en el hemisferio sur—.

Por la noche, cuando la temperatura del aire baja, ese calor acumulado se libera lentamente hacia el interior del espacio.

Las paredes de tierra absorben calor solar de día y lo liberan de noche, sin calefacción ni aire acondicionado. Foto: Earthships Biotecture.

Para la refrigeración, el sistema funciona de manera inversa: tubos de enfriamiento integrados en la masa térmica que rodea el edificio captan aire del exterior, lo enfrían al hacerlo circular por la tierra y lo introducen al interior.

Este diseño permite que las Casas Pasivas —una categoría que comparte principios con los Earthships— alcancen ahorros energéticos de hasta el 90% en calefacción y refrigeración respecto de una construcción convencional, y más del 75% respecto de edificios nuevos con estándares promedio.

Los Earthships pueden operar completamente desconectados de la red eléctrica mediante sistemas que combinan paneles solares fotovoltaicos, energía eólica, biodiesel o micro-hidroeléctrica.

Paneles solares, cisternas de lluvia y filtros permiten que estas casas funcionen completamente fuera de red. Foto: Instagram/@thegarbagewarrior.

Un sistema solar fuera de red requiere un banco de baterías para almacenar energía durante la noche o los días nublados, un controlador de carga, un inversor de corriente y los dispositivos de seguridad eléctrica correspondientes.

El agua se obtiene de la lluvia, captada desde el techo y conducida hacia cisternas a través de filtros. Desde allí, un módulo de organización hídrica con bomba y filtro la presuriza y purifica para consumo humano. Las cisternas pueden conectarse a la red municipal como respaldo automático ante niveles bajos.