Encontrar una mochila tirada en la ruta con casi 90 millones de pesos en su interior puede resultar, más que una salvación, un problema enorme. Y esto es lo que le sucedió a un hombre de familia y esforzado trabajador que recorre la Argentina vendiendo colchones para una empresa, quien estuvo detenido hasta que se determinó que no había cometido ningún delito.
La increíble historia empezó a transitar los caminos judiciales a las 14.30 del martes, cuando un importante productor agropecuario de la localidad de Trenel, ubicada al noreste de la provincia de La Pampa, a 123 kilómetros de Santa Rosa, hizo la denuncia por "hurto".
Según contó, a las ocho de la mañana de ese día estaba yendo a un campo en su Volkswagen Amarok cuando se le pinchó una cubierta en la ruta provincial 4, a cinco kilómetros de Trenel, un pueblo de casi 4.000 habitantes.
Los 83.910.000 pesos que encontró el viajante en una mochila a la vera de una ruta, en La Pampa. No faltó un solo peso.
Como su hijo se dirigía al mismo establecimiento en otra camioneta, el hombre decidió llamar a un gomero de confianza para que hiciera la reparación mientras ellos se iban a realizar las tareas rurales.
Cuando le avisaron que el trabajo había finalizado, se volvió con su hijo y cargó sus pertenencias en la Amarok. Pero no todas, ya que ignoró lo más importante: la mochila con la plata, que había apoyado en el pasto, sobre la banquina, a un metro de la ruta, un dinero que estaba destinado a hacer unos pagos por su actividad.
Al llegar a su casa, al mediodía, el productor rural se dio cuenta del olvido y volvió al lugar. Fueron cinco minutos interminables, pero la mochila ya no estaba. Desesperado, empezó a parar a los autos que pasaban para preguntarles si la habían visto. Desconfiado, hasta llegó a sacarles fotos a las patentes.
La llave para descifrar el intrincado asunto resultaría una cámara de seguridad del acceso a una estancia cercana, que registró a un Ford Focus gris parando donde estaba la mochila y continuar viaje.
El Ford Focus gris del viajante.
Con la rápida intervención de la Policía (los comisarios inspectores Diego Moreno, de Trenel, y Javier Resch, de la Departamental de Eduardo Castex) y del fiscal adjunto de Delitos Económicos Matías Juan, a instancias del fiscal general Armando Agüero, lograron determinar el dominio de ese auto.
El Focus había ingresado a General Pico alrededor de las 11 y había quedado filmado con un solo ocupante a bordo en el puesto caminero de Chamaicó.
El conductor recorrió los comercios para cumplir con sus labores y se alojó en un hotel céntrico, donde se registró con su nombre y apellido. Pero no fue una noche fácil: el asunto de los millones le daba vueltas y vueltas por la cabeza.
Lo primero que pensó es que podría ser dinero del narcotráfico. Por eso descartó la mochila (sin el dinero) a una cuadra del hotel, en la calle, sospechando que tendría un chip localizador. Tal fue el temor que durmió -poco y nada- con una navaja debajo de la almohada.
Encontró una mochila con casi $ 90 millones en la banquina de una ruta de La Pampa y vivió una pesadilla.
Tras el desayuno, continuó viaje hasta la ciudad de Eduardo Castex. Había que seguir vendiendo colchones. Pero allí lo detuvo la Policía y le secuestró el dinero. No había tocado un solo peso de la fortuna que tenía ante sus ojos: 83.910.000 pesos, algo así como 55.000 dólares.
Según las fuentes consultadas por Clarín, el hombre "colaboró en todo momento con las autoridades" y dijo que nunca pensó en quedarse con la plata, sino que se asustó y "no supo manejar la situación".
"No sabía qué hacer, tenía miedo de que alguien me hiciera algo a mí o a mi familia", sostuvo.
El delito por el que lo citaron a declarar, "apropiación indebida de cosa perdida", tiene una leve pena: multa de 1.000 a 15.000 pesos.
Ante el fiscal Juan, asistido por la abogada defensora Soledad Forte, se largó a llorar. "En ningún momento pensé en quedarme con el dinero. Si así fuera, me habría vuelto enseguida a Mendoza", insistió el viajante, que vive en El Challao, a 11 kilómetros de la capital provincial.
Su versión pareció sincera y verosímil. Además, el dueño de la mochila reconoció que no eran $ 90 millones los que había en su interior, como había dicho en su denuncia, ya que había hecho un pago en el pueblo antes de salir para el campo, por lo que no le faltaba un solo peso.
Después de su declaración, al viajante le devolvieron su auto, su celular y lo dejaron ir, ya que entendieron que no cometió ningún delito. Ahora solo espera dormir tranquilo, en un cómodo colchón y, desde ya, sin ninguna navaja debajo de la almohada.
EMJ
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