La Asamblea General de la ONU adoptó el miércoles por amplia mayoría una nueva resolución que reclama el fin del embargo estadounidense contra Cuba, aunque el respaldo a la isla cayó a su nivel más bajo en tres décadas.

En las últimas semanas La Habana acusó a Washington de desplegar una ofensiva diplomática contra varios países para que retiraran su respaldo a la resolución cubana.

La resolución que desde 1992 pide el levantamiento del embargo económico, comercial y financiero contra la isla recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Se trata del apoyo más bajo desde 1995.

Este año la resolución cubana incorporó una referencia a las consecuencias de las restricciones del suministro de combustible a la isla, aplicadas desde enero por Estados Unidos.

"El mundo ha vuelto a pronunciarse mayoritariamente contra el bloqueo, incluso por encima de las más groseras presiones y chantajes de EEUU para cambiar el rumbo de esta votación", festejó en X el presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

Desde Nueva York el canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó a Washington de querer "determinar el destino de la nación" y "apropiarse" de su riqueza.

"El bloque mata y castiga a nuestra población silenciosamente como nunca antes", dijo Rodríguez desde la tribuna.

Minutos antes de la votación el embajador de EEUU ante la Onu, Mike Waltz, negó la existencia del bloqueo contra Cuba y afirmó que "las penurias del pueblo cubano son exclusivamente culpa de este régimen comunista corrupto".

El embajador resaltó que entre enero y agosto su gobierno ha vendido al sector privado cubano mercancías por un valor de 875 millones de dólares, incluyendo combustible. "Eso es lo que molesta en este régimen comunista: el término 'sector privado'".

El martes, Waltz y Rodríguez protagonizaron un fuerte intercambio durante los debates sobre la resolución cubana, mientras el diplomático estadounidense denunciaba, entre otros asuntos, la represión en la isla comunista.

Rodríguez lo tachó entonces de "mentiroso".