Imagine dos imágenes: un desconocido humano sufriendo dolor y un animal en una situación similar. ¿Hacia cuál le surgiría primero el impulso de ayudar? La respuesta no siempre favorece al ser humano.

Investigadores de la Universidad de Barcelona, del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer y de la Universidad de Melbourne publicaron en 2026 uno de los estudios más completos realizados hasta ahora sobre empatía hacia el dolor de distintas especies.

El equipo creó una prueba específica denominada Cross-Species Pain Empathy Task, diseñada para comparar cómo reaccionaban las personas ante seres humanos, mascotas y animales de granja en situaciones con y sin dolor.

De la experiencia participaron 407 estudiantes de psicología reclutados en la Universidad de Melbourne. Los investigadores analizaron tanto cuánto sufrimiento percibían como cuánto estaban dispuestos los participantes a ayudar.

El resultado contradice una idea bastante extendida: los jóvenes mostraron, en conjunto, mayor disposición a ayudar a los animales que a los seres humanos.

La vulnerabilidad puede modificar nuestra respuesta moral

Preferir ayudar a un animal antes que a una persona desconocida no implica necesariamente menor empatía. Foto: Pexels

Los propios investigadores plantean que una posible explicación está en la vulnerabilidad percibida. Los animales pueden ser vistos como seres con menos capacidad para comprender una amenaza, defenderse, pedir ayuda o modificar por sí mismos una situación. Esa percepción puede provocar una respuesta protectora particularmente intensa.

El estudio encontró además diferencias dentro del propio mundo animal. Cuando no existían señales explícitas de dolor, los participantes atribuían más sufrimiento y ofrecían más apoyo a animales de granja que a mascotas. Los autores consideran posible que influyera el conocimiento de las condiciones en las que suelen vivir algunos animales destinados a producción.

Cuando el dolor era visible, en cambio, las mascotas recibían mayores valoraciones de sufrimiento y apoyo.

También apareció un resultado importante sobre las características psicológicas de quienes favorecían a los animales. Esa preferencia estaba asociada con actitudes favorables hacia ellos, mayor expansión del círculo moral y menor orientación hacia la dominancia social.

Los autores interpretaron el patrón como compatible con una orientación más igualitaria y con sensibilidad hacia grupos percibidos como vulnerables.

Un estudio reciente encontró que los animales pueden despertar incluso una mayor disposición de ayuda. Foto: Pexels

El estudio de 2026 no permite afirmar, sin embargo, que cualquiera que priorice un animal lo haga solo por vulnerabilidad. Influyen el vínculo personal, la especie, las circunstancias y las creencias sobre los animales.

Lo relevante es que preocuparse intensamente por ellos no parece representar simplemente un déficit de moralidad hacia las personas. En algunos individuos puede ocurrir casi lo contrario: su círculo de preocupación moral se extiende más allá de los humanos y reacciona con especial fuerza ante aquellos seres que consideran menos capaces de protegerse.