Siete petroleros se incendiaron o resultaron dañados en el estrecho de Ormuz durante la noche tras ser alcanzados por Irán o chocar con minas navales, afirmó Teherán el jueves, una cifra muy alta en un clima de tensión por temores a que se reanude la guerra total.
Quedan pocos días para las reñidas elecciones de Israel, en las que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, podría perder el poder, y se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato del próximo mes en Estados Unidos, en las que los altos precios vinculados a la guerra han desatado la ira de los votantes, y se teme que Estados Unidos e Israel puedan reanudar los ataques contra Irán.
En su reporte sobre los ataques más recientes contra barcos, la televisión estatal iraní citó a la fuerza naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, que volvió a amenazar con atacar bases militares estadounidenses en la región si Washington sigue ayudando a guiar a los mercantes a través del estrecho.
El informe no mencionó víctimas. La agencia militar británica de Operaciones de Comercio Marítimo no reportó los ataques, pero en los últimos días los observadores han señalado la reticencia de algunos transportistas a reportar incidentes. Irán sigue afirmando que controla la vía marítima, un punto central de presión en cualquier conversación con Estados Unidos sobre la guerra.
El principal diplomático de Irán, Abbas Araghchi, afirmó el miércoles que mantiene una cauta apertura a la diplomacia, pero está listo para defenderse.
Irán ha advertido que ha aprendido importantes lecciones militares de la guerra que comenzó con ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. En los últimos días, Teherán ha indicado que podría ampliar los objetivos para incluir infraestructura como cables submarinos y centros de datos.
Estados Unidos, por su parte, está enviando más recursos militares a la región, incluido un tercer portaaviones y miles de soldados, para sumarse a la mayor fuerza de buques de guerra y aeronaves estadounidenses en Oriente Medio en décadas.
Los mediadores, mientras tanto, han estado intentando que Washington y Teherán regresen a conversaciones formales.
Irán sigue promoviendo su propuesta más reciente, que pondría fin a la guerra y abriría por completo el estrecho en el plazo de una semana si Estados Unidos cumple varias condiciones. Esas condiciones, que incluyen poner fin al bloqueo estadounidenses a los puertos iraníes, reflejan los términos del acuerdo que se desmoronó a los pocos días de que Washington y Teherán lo firmaran en junio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó esa propuesta más reciente de siete días, pero ambas partes han reconocido que han continuado las conversaciones indirectas. Desde ese rechazo, han aumentado los ataques contra barcos que transitan el estrecho de Ormuz.
Reanudar una guerra total volvería a poner en peligro a civiles en toda la región y complicaría las entregas globales de petróleo, gas natural y productos relacionados como fertilizantes desde la región, lo que a su vez probablemente provocaría otro repunte de los precios.
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