Durante cuatro días, Isla Maciel fue punto de encuentro para organizaciones, cooperativas, estudiantes y referentes de distintos países de América Latina. Entre el 17 y el 20 de septiembre, el barrio de Avellaneda fue sede del Primer Encuentro Latinoamericano de Turismo Comunitario Urbano (ELTCU), que reunió a más de 200 personas para compartir experiencias y pensar otras formas de conocer y recorrer las ciudades.
“Elegimos Isla Maciel porque expresa de manera viva los sentidos que queremos poner en conversación: organización comunitaria, memoria colectiva, producción cultural y construcción de futuro. El territorio no es un telón de fondo, es parte del mensaje”, explicaron desde la organización.
El encuentro fue organizado por el Museo Comunitario Isla Maciel, el proyecto Pintó La Isla y por V Social, una organización sin fines de lucro que promueve el desarrollo local a través del turismo comunitario en América Latina.
Pintó La Isla es un proyecto social de arte urbano que nació en 2014 por iniciativa de Gerardo Montes de Oca, profesor de la Escuela Secundaria N° 24. Todo empezó cuando una de sus alumnas propuso pintar murales en el barrio para convertirlo en un punto turístico, pero también, y sobre todo, en un lugar lindo para vivir. Con el tiempo se fueron sumando artistas callejeros, estudiantes, vecinos y visitantes de otros países, hasta convertir a las calles de Isla Maciel en una verdadera galería a cielo abierto, con más de mil murales que hoy forman parte de su identidad.
Más de 100 artistas participaron de la tradicional pintada anual y realizaron nuevos murales.
Durante las cuatro jornadas, representantes de Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Uruguay, México y Venezuela intercambiaron experiencias y debatieron sobre distintas formas de pensar el turismo en las ciudades. El foco estuvo puesto en el respeto por los territorios, sus habitantes, sus identidades y su patrimonio cultural.
De la estigmatización a recibir turistas
Uno de los principales ejes fue pensar el barrio como una experiencia viva, en la que los propios vecinos tienen un papel central a la hora de contar su historia y mostrar su territorio. A través de recorridos, talleres y espacios de intercambio, se abordaron problemáticas que atraviesan a distintos destinos urbanos de América Latina, como la estigmatización de los barrios populares, el cuidado ambiental y la necesidad de que la actividad turística contribuya al fortalecimiento de las economías locales.
La propuesta también apuntó a promover otras formas de conocer las ciudades, más vinculadas con el contacto directo con las comunidades y con la posibilidad de que los beneficios de la actividad turística permanezcan en los propios territorios.
El Museo Comunitario Isla Maciel también tuvo un rol central durante las jornadas. Instalado en un antiguo astillero, reúne imágenes y objetos vinculados con la memoria de la zona que fueron donando los propios vecinos. El espacio también funcionó como punto de encuentro para buena parte de las actividades.
El Museo Comunitario Isla Maciel también tuvo un rol central durante las jornadas.
La programación combinó espacios de reflexión con propuestas culturales y comunitarias. Más de 100 artistas participaron de la tradicional pintada anual y realizaron nuevos murales en distintos puntos de Isla Maciel. También hubo talleres, puestos de feriantes, música en vivo y una obra de teatro protagonizada por el grupo de jubilados del barrio.
Recorridos con sentido
La orquesta infantojuvenil La Pandilla, de la Fundación Isla Maciel, también fue parte de las actividades musicales. Además, una olla popular abierta a la comunidad permitió compartir un momento entre los participantes del encuentro y los vecinos.
La programación combinó espacios de reflexión con propuestas culturales y comunitarias.
En paralelo, se realizaron cuatro recorridos temáticos por el barrio dedicados a Historia, Arte, Memoria y Derechos Humanos, y Género. La propuesta permitió conocer distintos aspectos de Isla Maciel a partir de las experiencias de quienes viven allí.
Recorrer sus calles, apreciar sus murales y escuchar las historias de sus habitantes es también una forma de descubrir el barrio desde adentro y dejar atrás los prejuicios que durante años lo acompañaron.
Hubo cuatro recorridos temáticos por el barrio dedicados a Historia, Arte, Memoria y Derechos Humanos, y Género.
Quienes quieran conocer más sobre la historia de Isla Maciel pueden participar de las visitas guiadas que se realizan los fines de semana. Para consultar días y horarios, se puede visitar las cuentas de Instagram @museocomunitario y @pintolaisla.
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