Los Millennials quedaron en una posición particular entre las distintas generaciones. Durante años recibieron críticas de sus padres por supuestamente no trabajar lo suficiente, gastar demasiado o postergar decisiones consideradas propias de la adultez.
Ahora, además, enfrentan cuestionamientos de la Generación Z, que creció con otras reglas y observa con distancia algunos de los hábitos que los Millennials incorporaron durante su juventud.
Existen siete aspectos por los que esta generación siente que es señalada desde ambos lados. Las críticas abarcan desde el acceso a la vivienda y la relación con el trabajo hasta la tecnología, la crianza y hasta la manera de vestirse.
Los siete motivos por los que los Millennials reciben críticas
La generación nacida aproximadamente entre 1981 y 1996 quedó en el medio de dos miradas diferentes. Según el análisis, estas son algunas de las cuestiones por las que recibe cuestionamientos:
- El acceso a la vivienda: algunos adultos mayores cuestionan a los Millennials que todavía alquilan, mientras que la Generación Z puede criticar a quienes lograron comprar una propiedad antes del actual contexto inmobiliario.
- La relación con el trabajo: fueron acusados de cambiar demasiado de empleo, pero también de haber convertido la cultura del esfuerzo y el exceso de trabajo en una forma de vida.
- El uso de internet: primero fueron criticados por pasar demasiado tiempo conectados y ahora la Generación Z se burla de su manera de utilizar las redes sociales.
- La forma de hablar sobre las emociones: algunos Boomers consideran que los Millennials hablan demasiado de sus sentimientos, mientras que los jóvenes pueden considerar anticuada o exageradamente optimista su manera de expresarlos.
- Sus gustos: los brunch, los jeans ajustados, el emoji de la carcajada y las expresiones populares entre Millennials fueron objeto de burlas tanto de generaciones anteriores como de la Generación Z.
- La crianza de los hijos: sus padres pueden considerar demasiado permisivo el estilo de crianza respetuosa, mientras que los jóvenes cuestionan que algunos Millennials publiquen demasiado sobre sus hijos.
- La edad: son acusados de no querer crecer por las generaciones mayores y, al mismo tiempo, de ser demasiado grandes para identificarse con los jóvenes.
Una generación atrapada entre dos formas de trabajar
La relación con el trabajo es uno de los ejemplos más claros de esta contradicción. Durante la década de 2010, los Millennials fueron señalados por supuestamente ser poco comprometidos, cambiar de empleo con frecuencia y necesitar demasiados estímulos en el ámbito laboral.
Pero la Generación Z interpreta esa misma etapa de otra manera. Para muchos jóvenes, los Millennials fueron quienes popularizaron la cultura del hustle, las jornadas interminables, los trabajos paralelos y la idea de que había que estar permanentemente produciendo.
La relación con el trabajo es uno de los ejemplos de esta contradicción. (Foto: ilustración Shutterstock)
El análisis recuerda que muchos Millennials ingresaron al mercado laboral durante o después de la crisis económica de 2008. Para ellos, trabajar más podía aparecer como una estrategia para sobrevivir en un mercado laboral complicado, aunque después fueran criticados por haber adoptado esa cultura.
Algo similar ocurre con la tecnología. Los Millennials fueron la primera generación que atravesó la adolescencia y la adultez con la expansión de internet y las redes sociales. Primero fueron cuestionados por vivir conectados y ahora reciben críticas de una generación que domina códigos digitales diferentes.
Los Millennials también reciben críticas por cómo viven y crían
Las diferencias aparecen incluso en cuestiones más personales. Sus padres pueden considerar que la crianza respetuosa convirtió a los chicos en demasiado permisivos, mientras que la Generación Z cuestiona la exposición de los hijos en redes sociales.
Un relevamiento del Lurie Children's Hospital indicó que el 74% de los padres Millennials consultados dijo practicar crianza respetuosa y el 73% consideró que su enfoque era mejor que el de generaciones anteriores. Una especialista aclaró que este método no debe confundirse con la permisividad.
Las diferencias aparecen incluso en cuestiones más personales. (Foto: ilustración Shutterstock)
Los gustos personales también quedaron en el centro de las críticas. Los Millennials fueron asociados durante años con el brunch, los tatuajes, la cerveza artesanal, la leche de avena y los jeans ajustados. Más tarde, la Generación Z convirtió varios de esos elementos en símbolos de algo pasado de moda.
La contradicción alcanza incluso a la edad. A los Millennials se los llamó durante años la “generación Peter Pan”, como si se resistieran a crecer. Pero ahora, cuando muchos rondan los 30 o 40 años, reciben el mensaje opuesto: son demasiado grandes para las tendencias y espacios culturales asociados a los jóvenes.
Esa es precisamente la característica que atraviesa las siete críticas: los Millennials quedaron en el medio de dos generaciones que los observan desde lugares diferentes. La misma conducta puede ser considerada insuficiente por una generación y excesiva por la otra.
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