La pareja abandonó Barcelona y Londres para instalarse en una masía en el Montseny junto a su hija pequeña. Hoy cultivan su propia comida, crían animales y reconstruyen un modo de vida que, según ellos, el sistema moderno hizo olvidar.

Paula y Álex llegaron a la masía en enero y desde entonces no pararon. El proyecto, al que llaman de autosuficiencia y vida coherente, combina huerto, animales de granja, compostaje y voluntariado en pleno corazón del bosque catalán.

"Llevamos aquí desde enero y buscamos encontrar esta coherencia y la autosuficiencia", contó Paula en el canal de YouTube de Arnau Serrado. "Para nosotros es importante alimentarnos de nuestro entorno con esta reciprocidad, que es un camino eterno que nadie nos ha enseñado".

Dos historias distintas, un mismo destino

Los caminos de ambos fueron muy diferentes antes de converger en el Montseny.

Él creció en los Pirineos y pasó por prisión; ella estudió marketing y viajó por Latinoamérica. Captura de pantalla: YouTube.

Álex creció en los Pirineos, cerca de Sort, en el Pallars, hasta los 12 años. Luego vivió en distintas ciudades, incluida Londres, en lo que él mismo describió como "una vida de mucha fiesta, drogas", que terminó con una condena de seis meses en prisión. "Me sentía muy perdido, en la ciudad no encajaba ni sabía cuál era mi lugar", recordó.

Fue una vida más retirada, cerca de Montserrat, la que lo reorientó. El contacto con un productor que le vendía cestas de verduras le despertó el deseo de vivir de otra manera.

Paula, en cambio, nació y creció en Barcelona. Estudió negocios internacionales y marketing, pero al terminar la carrera atravesó una crisis que la llevó a viajar por Latinoamérica. "Descubrí formas de vida más enraizadas en la tierra y un reordenamiento de prioridades", explicó.

Al volver, empezó a interesarse por el huerto y los proyectos comunitarios. Fue entonces cuando conoció a Álex.

Del huerto a la mesa: casi sin pasar por el almacén

Hoy la finca produce puerros, acelgas, coles, brócolis, remolachas y calabazas. La autosuficiencia alimentaria avanza a paso firme.

Cultivan puerros, acelgas, calabazas y crían animales: las verduras casi no las compran. Captura de pantalla: YouTube.

"Verduras apenas compramos porque todo lo que consumimos es de huerto", señaló Paula. Reconoció que todavía compran algunas papas o zanahorias, pero adelantó que el año próximo esperan no tener que hacerlo.

Para la carne, tienen conejos en la finca y reciben aportes de caza —jabalí y corzo— de parte del novio de la madre de Álex, que es cazador.

La escala del huerto también contempla un pequeño excedente para la venta. "Como para autoabastecerte hay que plantar mucho, también intentamos vender un poquito para que la estructura se mantenga sola", explicó Álex. Lo recaudado se reinvierte en sistemas de riego y compost.

Animales, suelo y una filosofía sin centro humano

La finca funciona como un ecosistema. Hay gallinas protegidas con valla eléctrica, un gallo, ocas que ofician de vigilantes ante zorros y águilas, un perro llamado Taguita y una gallina que incuba huevos para que los animales críen por sí mismos.

Reciben voluntarios, planean sumar ovejas y preparan talleres en una sala de 30 m². Captura de pantalla: YouTube.

"Concibo la masía como un ecosistema donde cada ser tiene su función y se retroalimenta sin poner al humano en el centro", dijo Paula.

El suelo también recibe cuidados específicos. Incorporan materia orgánica sin usar el motocultor en exceso, para no dañar la microbiota. Compostan con estiércol, agua y lombrices californianas.

Alex subrayó la importancia de ese saber práctico: "Pongo mucho en valor el saber hacer cosas prácticas con las manos, lo cual será muy importante para el futuro y para relacionarnos de forma armónica con el entorno".

Voluntarios, agua de río y planes a futuro

La pareja también recibe voluntarios que vienen de la ciudad a ayudar con el desbroce y la preparación de los bancales. "Es una gran oportunidad para compartir con gente de la ciudad que desea conectar con este estilo de vida", valoró Paula.

VIVEN AISLADOS En Una FINCA AUTOSUFICIENTE — “No dependemos de nadie”

El agua potable llega desde el río por tubería hasta un depósito, y el sobrante se almacena en dos depósitos de 6.000 litros para riego. La electricidad aún proviene de la red convencional; la prioridad, por ahora, es la alimentación y el agua.

Entre los proyectos que vienen, planean incorporar ovejas para autoconsumo y para que limpien el sotobosque, lo que también ayudaría a prevenir incendios forestales. Además, están reformando una sala de 30 m² para ofrecer talleres de oficios y actividades de bienestar.

Nota generada con inteligencia artificial bajo supervisión y edición humana.