La historia de la evolución en el Medio Oriente acaba de dar un vuelco drástico. Lo que inicialmente comenzó como una excavación arqueológica de rutina antes de la construcción de una carretera en la periferia de Fureidis, al norte de Israel, se ha convertido en una auténtica "cápsula del tiempo".

Un equipo de científicos descubrió una cueva prehistórica habitada por criaturas prehumanas hace la asombrosa cifra de 400.000 años, revelando indicios de una vida comunitaria con un nivel de organización, tecnología y dinámicas sociales que los expertos no dudan en calificar como "compleja y rica".

Los arqueólogos describieron el descubrimiento de las dos figuras de mármol como un hallazgo excepcional e inesperado del período romano. Foto: Autoridad de Antigüedades de Israel

El hallazgo, liderado por la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) y la Universidad de Haifa, sitúa este refugio natural a finales del Paleolítico Inferior. Se trata de una ventana sumamente esquiva en el registro fósil mundial: el preciso instante de transición evolutiva justo antes de que los neandertales y el Homo sapiens moderno aparecieran en escena y se expandieran por el planeta.

¿Cómo se vivía hace 400.000 años? Las huellas de una sorprendente cotidianidad prehumana

El codirector de las excavaciones, Ron Shimelmitz, profesor asociado de la Universidad de Haifa, detalló que los vestigios desenterrados tiran por tierra la vieja creencia de que las sociedades de homininos de esa era eran grupos errantes e inconexos que apenas sobrevivían día a día. Los restos hallados en la cueva pintan un cuadro radicalmente distinto:

  • Tecnología lítica avanzada: se recuperaron cientos de herramientas de sílex perfectamente talladas, incluyendo hachas de mano, raspadores y hojas afiladas. Estos utensilios corresponden a la cultura Acheulo-Yabrudian, asociada a los ancestros preneandertales que dominaban el Levante en ese periodo.
  • Dominio absoluto del fuego: una de las revelaciones más potentes de la cueva es la evidencia del uso intensivo, repetido y controlado del fuego en puntos fijos del paisaje. Esto demuestra que las llamas no solo se usaban de manera fortuita, sino como el eje central del campamento para cocinar, protegerse y cohesionar al grupo.
  • Cazadores organizados: el hallazgo de abundantes huesos y restos dentales de ciervos de Virginia y gacelas salvajes constata que estos homininos coordinaban cacerías grupales complejas y trasladaban las piezas enteras a la cueva para procesarlas y compartirlas en comunidad.

¿Por qué este descubrimiento cambia lo que sabíamos sobre la evolución?

Hasta hace muy poco, los registros arqueológicos de la zona sugerían que la cueva había sido ocupada hace unos 200.000 años. Sin embargo, al profundizar en los estratos geológicos, el equipo científico confirmó que la antigüedad real duplicaba esa estimación.

Una excavación reciente cerca de Binyamina reveló dos antiguas estatuas de mármol que, según los investigadores, fueron enterradas intencionalmente hace siglos. Foto: Autoridad de Antigüedades de Israel

"Fue una sorpresa mayúscula", admitió el arqueólogo Kobi Vardi a la prensa internacional. "Nuestra gran esperanza en las fases subsiguientes de la excavación, que tomará varios años, es encontrar restos óseos de los propios homininos. Estamos ansiosos por conocerlos cara a cara".

Especialistas internacionales independientes, como Armando Falcucci de la Universidad de Southampton, coinciden en que este sitio posee una relevancia global crítica. En esa franja temporal de hace 400.000 años, los asentamientos estables en cuevas eran extremadamente raros. El hecho de que este espacio fuera utilizado de forma recurrente como un 'hogar base' marca un umbral conductual crucial: el nacimiento de la vida social tal y como la concebimos hoy.

El salvataje de la cueva y un giro fortuito de 1.700 años

La trascendencia científica del yacimiento caló hondo en los responsables del proyecto vial de la zona. Tras una serie de negociaciones de urgencia entre la Autoridad de Antigüedades y la empresa constructora, se modificaron los planos originales de ingeniería: se edificó un puente elevado para salvar la cueva por completo, protegiendo el depósito prehistórico y garantizando el acceso de los investigadores para las próximas décadas.

Investigadores israelíes afirman que las figuras de mármol, ocultas boca abajo, podrían haberse conservado cuando la prensa de vino dejó de utilizarse. Foto: Autoridad de Antigüedades de Israel

Por si fuera poco, la intensa actividad arqueológica que se vive en la región costera de Israel ha deparado otras sorpresas de impacto mundial en paralelo. A pocos kilómetros de allí, en la localidad de Binyamina, un grupo de operarios que excavaba para habilitar las vías de un tren de alta velocidad desenterró en el último día de trabajo dos estatuas romanas de mármol de 1.700 años de antigüedad.

Un antiguo diente de gamo encontrado en la cueva. Foto: Emil Aladjem/Autoridad de Antigüedades de Israel

Las piezas, pertenecientes a la era grecorromana y ocultas deliberadamente boca abajo dentro de una fosa de vino antigua, conservan una inscripción en griego con el nombre de "Licurgo", una referencia directa a los míticos legisladores de Esparta o Atenas. El hallazgo, considerado "único en la vida" por los arqueólogos del periodo clásico, demuestra que el suelo de la región sigue siendo una inagotable caja de sorpresas para la historia de la humanidad.