Con la primavera llegó una noticia largamente esperada. En coincidencia con su 25° aniversario, el Malba anunció su ampliación. El proyecto se desarrollará debajo de la Plaza Perú y duplicará la superficie destinada a salas de exhibición, ya insuficientes para el acervo, que ha crecido enormemente después de la última adquisición de su fundador, Eduardo Costantini.
La recientemente incorporada Colección Daros Latinamerica está compuesta por 1233 obras de 117 artistas de la región, principalmente de las décadas de 1950 y 2010. De este modo, la colección de arte latinoamericano moderno y contemporáneo de Malba y de Costantini se ubicará entre las más importantes y extensas del mundo, reuniendo aproximadamente 3000 obras.
La obra ya se encuentra en etapa proyectual y la elegida para llevarla a cabo es Frida Escobedo. La consagrada arquitecta mexicana cuyo estudio tiene oficinas en CDMX y Nueva York y fue la autora de la nueva ala del Museo Metropolitano de Manhattan.
Vista aérea de la ampliación del Malba. Render: Taller Frida Escobedo.
El jardín de esculturas, un espacio clave
Poco después de su paso por la gala del aniversario, dio más detalles del nuevo Malba, que se inaugurará hacia fines de 2029 o comienzos de 2030. La propuesta no se limitará a sumar metros cuadrados al edificio existente, sino que plantea una transformación integral.
-¿Por qué cree que fue elegido su proyecto?
-El museo organizó un concurso privado entre varios estudios, nos invitó a Buenos Aires, conversamos con Eduardo Costantini y con su equipo antes de que hubiera un dibujo, y después presentamos la propuesta. Eligió la nuestra porque le convenció que integrara los dos edificios y la plaza con el museo a través del jardín de esculturas.
El programa partió de una pregunta que nos hicimos al empezar: cómo se amplía un museo sin limitarse a hacerlo más grande. Para nosotros la respuesta estaba en las relaciones, entre lo que ya existe y lo nuevo, entre los programas del museo, y entre el Malba y Buenos Aires.
-¿Cuáles fueron los requerimientos?
-El programa lo definió el museo a partir de cómo ha crecido desde que abrió, pidió más superficie de salas, con espacio nuevo para exposiciones temporales y auditorios y espacios de usos múltiples que puedan funcionar juntos o por separado.
Con las salas cerradas, porque el cine, la literatura y la educación tienen hoy vida propia dentro de Malba. Pidió talleres y oficinas, la ampliación va debajo de la plaza República del Perú y la plaza sigue siendo un espacio abierto a la ciudad.
La ampliación se realizará por debajo de la plaza. Render: Taller Frida Escobedo.
-En 2011 se conoció un proyecto de Carlos Ott, también por debajo de la plaza. ¿Su estudio retoma algunas de esas ideas o parte desde cero?
-El proyecto de Carlos Ott fue el primero en proponer crecer bajo la plaza, y el que obtuvo la autorización de la Ciudad de Buenos Aires. Esa decisión sigue vigente y es la base para nuestro proyecto. Partimos de ahí y del Museo tal como es hoy.
En veinticinco años creció la colección y cambió la institución. El cine, la literatura, la educación y los programas públicos fueron ganando espacio dentro del edificio, y acaba de entrar la Colección Daros Latinamerica.
Espacios exteriores para uso púbico. Render: Taller Frida Escobedo.
Nuestro trabajo fue analizar cómo funciona el museo en sus circunstancias actuales, con los espacios que tiene, y proponer a partir de ahí. Lo decisivo está en cómo la ampliación se conecta con el edificio existente y con la calle.
El nivel inferior, hasta ahora secundario en la organización del museo, pasa a articular el Malba existente con su extensión y eso libera el espacio central del edificio original.
La obra de Frida Kahlo en el Malba
-Como mexicana y homónima de la gran artista, ¿tiene para usted un significado especial hacerse cargo de la ampliación de un museo donde la obra de Frida Kahlo es central?
-Comparto nombre y país con una de las artistas que identifican a este museo y voy a trabajar en el edificio que conserva su obra. Es una coincidencia afortunada.
Lo que me interesa del Malba es el lugar que le da a Kahlo en una colección latinoamericana, con Tarsila do Amaral, Joaquín Torres García, Xul Solar o Antonio Berni. Este es un museo de arte latinoamericano en Buenos Aires y así pensamos el proyecto.
Nuevas salas para exposiciones temporales. Render: Taller Frida Escobedo.
-¿Hubo algún tipo de ida y vuelta con las autoridades del museo?
-Un proyecto de esta escala es colectivo. Las primeras conversaciones con Eduardo y con el equipo de Malba fueron sobre cómo funciona el museo hoy, qué programas crecieron y qué quieren poder hacer con las salas cerradas. De esas conversaciones salió el programa y la decisión de que la ampliación reorganizara el edificio existente.
-¿Tuvo oportunidad de visitar el edificio antes o durante el proceso de selección?
-El museo invitó a los estudios a Buenos Aires antes de que hubiera propuesta y volvimos durante el desarrollo del proyecto. El contexto se entiende en el sitio, viendo cómo la gente usa el lugar. En el Malba lo que más me llamó la atención fue que el museo y la plaza, a metros una de la otra, funcionan como espacios adyacentes.
Continuidad entre el museo y la ampliación. Render: Taller Frida Escobedo.
El edificio tiene su presencia urbana hacia la Avenida Figueroa Alcorta. Y por dentro, el crecimiento de los programas había ido ocupando el espacio central. Esas dos cosas se ven caminando el lugar y el proyecto responde a las dos.
-¿Tiene previsto trabajar con algún estudio local?
-Sí y todavía no está definido con cuál. Estamos en etapa de proyecto y esa decisión se toma con el museo. Siempre trabajamos así. En cada país cambia el sistema entero alrededor de la arquitectura, la normativa, las instituciones, la manera de construir y quién toma las decisiones, y eso se entiende con quien lo conoce de adentro.
-Este proyecto se da en paralelo con su intervención en el Centro Pompidou 2030. ¿Qué similitudes y diferencias encuentra entre ambos?
-En los dos casos son instituciones vivas, con una relación estrecha con el espacio público de su ciudad. El Pompidou tiene la Plaza Georges Pompidou; el Malba, la plaza República del Perú y la Avenida Figueroa Alcorta.
Salas cerradas en el nuevo Malba. Render: Taller Frida Escobedo.
Buena parte de lo que son está en cómo la gente llega y las recorre. La pregunta es la misma en los dos, qué debe permanecer y qué puede cambiar para que la institución siga siendo reconocible. Me interesa cómo se reescribe una institución sin borrarla.
Las diferencias son grandes, el Pompidou es un edificio de Renzo Piano y Richard Rogers y nació como manifiesto. Moreau Kusunoki Architectes (recientes ganadores del concurso para el Guggenheim de Helsinki) es el estudio mandatario y nosotros diseñadores asociados, a cardo de la Bibliothèque publique d’information y el Pôle Nouvelle Génération.
Además, en París la intervención ocurre por dentro. En Buenos Aires el edificio tiene veinticinco años y el estudio dirige el proyecto. La ampliación va debajo de una plaza que sigue abierta. Pero es verdad que los dos museos van a abrir sus espacios nuevos casi al mismo tiempo.
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