Millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos hacen su habitual viaje al trabajo planificando su jornada, poniendo a prueba su paciencia con el tráfico, escuchando música o, si van en transporte público, mirando videos de TikTok. Pero para Jake Hutzler este recorrido es muy diferente. Hutzler, un controlador de tráfico aéreo de 28 años, llega a su puesto de trabajo en Colorado volando —y no en sentido figurado—. Se coloca un paramotor, despega desde las inmediaciones de su departamento y vuela hasta la torre donde trabaja.

El joven estadounidense se ha vuelto muy popular desde que mostró en sus redes sociales cómo es su trayecto por los aires. En un video de Instagram, Hutzler cuenta que antes de iniciar el trayecto, extiende el ala frente a su complejo de apartamentos, enciende el motor y comienza a correr.

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Llega a su trabajo todos los días volando en un paramotor.

En pocos segundos, el joven deja el suelo y planea en un recorrido de unos 20 minutos. El trayecto pasa sobre campos de la zona de Pueblo, una ciudad próxima a las montañas Front Range.

Desde el aire, cruza una autopista, pasa junto a una torre de agua y se dirige hacia el aeropuerto mientras escucha música, contó a la revista Fortune. Pero el controlador sabe muy bien que incluso ante una vista espectacular no debe distraerse. En su recorrido es capaz de alcanzar una velocidad cercana a los 56 kilómetros por hora.

Hutzler le hace honor a sus conocimientos en medidas de seguridad y debe avisar antes del despegue a la torre de control donde trabaja. Una vez en el aire, mantiene comunicación con sus compañeros y les informa su ubicación y la altitud a la que se encuentra.

Jake Hutzler tiene 28 años y realiza una vez por semana un recorrido de unos 20 minutos sobre los campos de Colorado. Foto: Captura instagram @jacob_hutzler.

“Soy muy pequeño y no aparezco en el radar”, explicó Hutzler según Fortune. “Así que querrán controlar mi ubicación y obtener información actualizada sobre mi progreso”.

Al llegar al aeropuerto, espera la autorización para aterrizar. Luego reduce la velocidad del paramotor, deja que sus pies cuelguen y completa el descenso con un breve trote. Después recoge el equipo, se quita la chaqueta y comienza su jornada laboral. Desde la torre, indica a las aeronaves cuándo pueden despegar o aterrizar.

Cómo comenzó su pasión por los vuelos

Para Hutzler, el vuelo representa mucho más que una forma de transporte. Desde pequeño siente fascinación por la aviación. Su abuelo solía llevarlo en una avioneta de cuatro plazas y, durante la universidad, acumuló unas 20 horas de vuelo para obtener una licencia de piloto. Sin embargo, los costos le impidieron continuar.

Hutzler es controlador aéreo de EE.UU. y vuela al trabajo en parapente motorizado. Foto: Captura de Instagram @jacob_hutzler.

Todo cambió cuando encontró un video de un hombre que utilizaba un paramotor para llegar hasta un McDonald's. “Después de ver eso, pensé: ‘Me convencieron’”, contó. “Tengo que hacerlo”.

Hutzler comenzó su entrenamiento en 2021, en Florida, y luego se convirtió en instructor. El paramotor no requiere licencia y resulta más económico que otras modalidades de vuelo. Sin embargo, debe cumplir las normas federales para vehículos ultraligeros, que establecen restricciones como la operación durante el día y la obligación de evitar zonas urbanas congestionadas.

El vuelo también se convirtió en una actividad familiar

Según Fortune, Hutzler entrenó a su esposa y ambos utilizaron sus paramotores durante su boda. Ahora espera que su hija, de dos años y medio, tenga la edad suficiente para acompañarlo en un vuelo en tándem.

Desde que comenzó su trabajo como controlador aéreo, tuvo menos tiempo para volar. Por eso decidió convertir el trayecto al aeropuerto en una oportunidad. Su primer vuelo al trabajo ocurrió en junio, después de consultar con su jefe y revisar las normas correspondientes.

Hutzler debe avisar antes del despegue a la torre de control donde trabaja. Foto: Captura instagram @jacob_hutzler.

Sin embargo, el método depende del clima. Un viento de unos 16 kilómetros por hora puede impedir el despegue y el calor del suelo puede provocar corrientes ascendentes y hacer que el vuelo resulte muy accidentado.

Aunque el recorrido no es más rápido que el viaje en auto debido al tiempo necesario para preparar y guardar el equipo, Hutzler no lo cambia por nada. “Podrías estar escuchando tu canción favorita con los auriculares puestos, relajarte y disfrutar de esta experiencia increíble”, afirmó.