El proyecto prometía convertirse en una de las grandes apuestas de Netflix para el género de ciencia ficción. Sin embargo, terminó transformándose en uno de los mayores escándalos de la historia de la plataforma. El director estadounidense Carl Rinsch fue condenado a dos años y medio de prisión por haber desviado 11 millones de dólares que el gigante del streaming le había entregado para terminar una serie que jamás llegó a estrenarse.

Rinsch, de 48 años y conocido principalmente por dirigir 47 Ronin, también deberá devolver los 11 millones de dólares defraudados y afrontar los costos judiciales del caso. El juez federal Jed Rakoff dictó una pena de 30 meses de cárcel al considerar probado que el cineasta actuó de manera deliberada al utilizar el dinero para fines personales en lugar de destinarlo a la producción audiovisual.

La defensa había pedido una condena más leve al argumentar que el realizador atravesaba problemas de salud mental y que ya se encontraba bajo tratamiento. Incluso el actor Keanu Reeves, protagonista de 47 Ronin, envió una carta al tribunal solicitando clemencia y describiéndolo como una persona creativa y compasiva. El magistrado reconoció esas dificultades, pero sostuvo que no alcanzaban para justificar una maniobra fraudulenta que se extendió durante meses.

Aunque el caso gira en torno a un fraude por 11 millones de dólares, la inversión total de Netflix en el proyecto fue mucho mayor. Entre 2018 y 2020, la empresa desembolsó alrededor de 55 millones de dólares para desarrollar la serie de ciencia ficción White Horse, que más tarde pasó a llamarse Conquest. El rodaje nunca se completó y no llegó a estrenarse un solo episodio.

Carl Rinsch estafó a Netflix por 11 millones de dólares que usó para inversiones de alto riesgo.

La serie que nunca terminó y los millones que desaparecieron

Según la acusación, Netflix ya había invertido unos 44 millones de dólares cuando Rinsch aseguró que necesitaba otros 11 millones para concluir la producción. La plataforma aceptó el pedido y transfirió el dinero, pero el director no lo destinó al rodaje. En cambio, lo envió a una cuenta personal y comenzó a realizar inversiones financieras de alto riesgo.

Los fiscales explicaron que perdió cerca de seis millones de dólares en operaciones bursátiles en apenas unas semanas. Con el dinero restante apostó por criptomonedas y logró recuperar parte de las pérdidas gracias al fuerte crecimiento de ese mercado. En lugar de reinvertir esas ganancias en la serie, inició una extravagante seguidilla de compras de lujo.

Carl Rinsch afronta, además de los cargos económicos, una condena de 30 meses de prisión. Foto: AP.

Entre sus adquisiciones figuraban cinco automóviles Rolls-Royce, un Ferrari, un reloj suizo valuado en casi 400.000 dólares, muebles antiguos, ropa de diseñador y hasta dos colchones por los que pagó 638.000 dólares. También destinó millones de dólares a hoteles, tarjetas de crédito y otros gastos personales, mientras la producción permanecía completamente paralizada.

El conflicto entre Rinsch y Netflix llevaba varios años. Incluso, antes del juicio penal, un árbitro ya había ordenado al director devolver parte del dinero a la compañía tras concluir que había incumplido el contrato.

La sentencia conocida esta semana representa el cierre judicial de un caso que expuso los riesgos de las multimillonarias apuestas realizadas por las plataformas durante los años de mayor expansión del streaming y dejó a Netflix con una inversión de 55 millones de dólares sin una sola escena terminada para exhibir.