Nacida originalmente en el ecosistema fintech como una solución para proveer tarjetas de crédito corporativas y reemplazar el engorroso manejo de anticipos y rendiciones de gastos, Mendel completó una metamorfosis radical que la posiciona hoy como una pieza clave de software y gestión para grandes industrias de América Latina.

Con más de 300 clientes en Argentina y una red que supera los 1.000 lazos corporativos en México, la compañía expandió sus fronteras operativas integrando servicios de viajes corporativos y, de manera muy fuerte, soluciones de logística local y operación de campo.

El gran catalizador de esta transformación en el mercado local fue el dinamismo de sectores estratégicos como la energía y la minería, con foco en Vaca Muerta. Gigantes de la talla de Vista Energy y Techint impulsaron el desarrollo de módulos específicos para gestionar la compleja logística diaria de miles de operarios en campamento.

"Nos vinieron a buscar con la necesidad de gestionar la operación del día a día para miles de personas en campo que tienen rotación en tiempo real. Desarrollamos un módulo para que administren de forma diaria desde la comida y el transporte hasta la ropa de trabajo y el equipamiento", explica Juan Francisco Montes de Oca, responsable de Marketing de Mendel.

Esta especialización en la gestión de operaciones les permite competir de igual a igual a nivel regional con gigantes globales del software como SAP Concur.

La expansión en logística sumó un capítulo fundamental a partir de marzo de este año tras el desembarco en Chile, mediante una alianza estratégica con el Banco Bice. Este mercado, fuertemente volcado a la industria pesada, obligó a Mendel a integrar su tecnología con sistemas de geolocalización y seguimiento de flotas de camiones.

"Nos llevó a desarrollar logística en el mismo territorio. Ahora nos integramos a sistemas de seguimiento: si el camión está en un trayecto activo, la tarjeta se activa para combustible o peajes, pero si no está en ruta, se bloquea automáticamente", detalla Montes de Oca. Esta tecnología ya se replica en el mercado mexicano, donde la gestión de flotas tiene un volumen muy alto.

Tras haber alcanzado la rentabilidad propia antes de lo proyectado y consolidar un hub de unos 60 ingenieros en Argentina, la firma se define hoy más como una empresa global de tecnología agnóstica a los métodos de pago que como una fintech tradicional, que incluso les permite a los clientes usar la plataforma con sus propias tarjetas bancarias.

El crecimiento proyectado apunta a cerrar el año con 500 grandes clientes locales, apalancado en el renovado interés de la banca regional por financiar vehículos de deuda en el mercado argentino. "Nos están mostrando mucho más interés en Argentina que antes, viniendo a buscarnos desde afuera con vehículos de deuda para poder trabajar y seguir creciendo", concluye el ejecutivo.