La historia de la pequeña cabaña que Anne LaBastille (1933-2011) construyó junto al lago Twitchell, en la región de las montañas Adirondack, estado de Nueva York, comienza en 1965. Entonces, la conocida conservacionista abandonó Nueva Jersey para instalarse en una casa de 3,6 por 3,6 metros que carecía de todas las comodidades de la vida moderna.

Durante su trayectoria, LaBastille fue pionera en la investigación y protección del zampullín gigante del lago Atitlán (Podilymbus gigas) en Guatemala, que en los años 60 estaba en peligro de extinción. Ese trabajo le valió la medalla de oro al Conservacionista del Año del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

También trabajó para crear conciencia sobre problemas ambientales críticos, como la deposición ácida en las Adirondack, la pérdida de biodiversidad, las especies invasoras y el cambio climático, mucho tiempo antes de que estas amenazas fueran ampliamente reconocidas. Entre 1976 y 1993, ejerció como comisionada de la Agencia del Parque Adirondack (APA, por sus siglas en inglés).

Ella buscó refugio en la cabaña que bautizó como West of Wing y que construyó con troncos llevados por el lago Twitchell. Allí, sin electricidad ni agua corriente, ni siquiera un camino de acceso, escribió varios libros, entre ellos su autobiografía Woodswoman (1976).

“Preservar el silencio, la naturaleza y la serenidad”

LaBastille pasó gran parte de su vida en la cabaña, pero a medida que envejecía dejó de ser su residencia habitual, porque evitaba estar allí durante el invierno. Tampoco el terreno de su propiedad, de 30 acres, al estado de Nueva York mientras vivía, pero este deseo sería cumplido años después por los administradores de su patrimonio.

Anne LaBastille construyó su cabaña con troncos llevados a través del lago Twitchell. Foto: Facebook. Museo Adirondack.

En 2016, la albacea Leslie Suprenant, amiga íntima de La Bastille, concretó la donación. Según el testamento, LaBastille deseaba que la finca se utilizara para "preservar la integridad natural, ecológica e histórica de mis 30 acres de naturaleza virgen en el norte del estado, donde los escritores puedan encontrar inspiración en las Adirondack".

En su testamento agrega: “Me gustaría que nuestros nietos no perdieran de vista la importancia de preservar el silencio, la belleza, la serenidad; en resumen, la esencia de la experiencia en la naturaleza, tal como está ahora y estará en el próximo siglo, sin agua corriente, electricidad, televisión ni teléfonos”.

De esta manera, la cabaña pasó a formar parte del patrimonio del Museo Adirondack. Desmantelada cuidadosamente durante el invierno de 2014-2015, sus troncos fueron transportados a través del hielo y llevados en camión hasta el museo. Habían sido comprados 50 años antes a un leñador.

La conservacionista Anne LaBastille (1933-2011) describiría su experiencia en la cabaña en su autobiografía. Facebook. Museo Adirondack.

A partir de 2017, la cabaña reconstruida tronco por tronco forma parte de Life in the Adirondacks, una exposición que recorre la historia de la región desde sus primeros habitantes hasta la creación del Parque. Además, el museo organiza excursiones en kayak por el lago Twitchell para conocer el lugar donde estaba originalmente la cabaña de LaBastille. En tanto, desde 2014, el Adirondack Center for Writing es una residencia para escritores que utiliza un lodge ubicado junto al lago, en el corazón del Parque.