En su ambicioso programa de diplomacia cultural, la jequesa de Qatar Su Excelencia Al Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al Thani llegó por primera vez a Buenos Aires para el 25° aniversario del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). Durante la gala, su fundador Eduardo Costantini se refirió a ella como “una de las personas más relevantes del mundo de la cultura de los últimos 20 años”. Creadora de Qatar Museums, una red de instituciones culturales ya existentes y en plena construcción, entre otras iniciativas, la hermana del Emir qatarí Tamim bin Hamad Al Thani lideró el Consejo Honorario de la gala, que recaudó más de un millón de dólares para los planes futuros del Malba, entre ellos la reforma que lo duplicará en superficie.
A punto de cumplir 44 años, en entrevista con Clarín la jequesa se refirió a la relación que forjó con el Malba a partir de LATINOAMERICANO | Arte Moderno y Contemporáneo de las Colecciones Malba y Eduardo F. Costantini, una gran exposición con joyas de esta parte del mundo, que viajó a Doha durante 2025, el año en que Argentina y también Chile fueron países invitados de honor del programa Years of Culture. El poder de la cultura, el conflicto geopolítico y los proyectos en marcha fueron el eje de esta conversación.
-¿Cómo evolucionó la relación con Malba desde la exposición del año pasado en el Museo Nacional de Doha?
-Tuvimos una fabulosa colaboración con Malba. Eduardo Constantini y Teresa (Bulgheroni) fueron socios estupendos, nos dieron una gran exposición. Fue una revelación ver el arte latinoamericano en esa profundidad y calidad por primera vez en la región. Eso me inspiró a visitar el Malba en este momento muy especial. Eligieron el aniversario para anunciar una nueva expansión a cargo de Frida Escobedo, que es una gran amiga mía y también la arquitecta que está construyendo el Ministerio de Relaciones Exteriores en Doha.
La jequesa Al Mayassa Al Thani participó en el Seminario Malba 25, junto al estadounidense Glenn Lowry, exdirector del MoMa.
-Esta relación nació a partir del programa Years of Culture, que tuvo a Argentina y Chile de invitados durante 2025. ¿En qué consiste el programa?
-Es tan hermoso que estemos aquí gracias a una iniciativa de diplomacia cultural que mi hermano inició después de ganar la sede de la Copa del Mundo en 2010. La idea era que la gente conociera Qatar antes de hablar de nosotros. Pensamos, ¿cuál es la mejor manera de unir a la gente? La cultura como un estilo de vida, que incluye el arte, pero también a los deportes, los negocios y la educación, todo lo que importa a la humanidad.
Years of Culture comenzó en 2012 con Japón, porque ese año celebrábamos 30 años de relaciones bilaterales. Qatar era un país muy pobre. Mi padre tenía la visión de que iba a transformar esta nación, invirtiendo en sus recursos, tanto humanos como en el gas natural licuado. Cuando lo hizo, el primer país en firmar un contrato anticipado fue Japón.
Cada año celebramos un país diferente. Siempre que un país alberga la Copa del Mundo, los apoyamos. En 2014 tuvimos a Brasil; en 2018, a Rusia; en 2026, a México y Canadá porque ya invitamos a Estados Unidos. Y esta es la belleza de la diplomacia cultural. Nunca había oído hablar de Malba y queríamos hacer una exposición de escala e importancia para que las personas que visitan nuestro museo se inspiren para viajar a la Argentina.
Eduardo Costantini durante los anuncios de donaciones y expansión en la Gala 25° Aniversario del Malba. (Foto: Malba / Alejandro Guyot)
-¿Cómo vivieron la experiencia de la exposición?
-Fue increíble. Una de las mejores exposiciones que tuvimos en arte moderno y contemporáneo, pero también un descubrimiento. Porque conoces los grandes nombres del arte latinoamericano como Frida, su esposo Diego o Wifredo Lam, pero hay tantos más artistas para descubrir, incluso los curadores del museo. Hay mucho intercambio, respeto mutuo y colaboración. La impresión es a nivel humano, a nivel de país, a nivel cultural, y muchas más.
-¿Qatar o tu familia han adquirido arte argentino o Latinoamericano?
-Tenemos un poco de arte latinoamericano, pero no lo suficiente. Así que trabajamos con instituciones internacionales. La filosofía de pensamiento de Malba es similar a la nuestra: cómo creas una identidad y te enfocas para estar orgulloso de quién eres. Así como Malba tiene artistas latinoamericanos, en Qatar hemos apoyado artistas árabes en todas las disciplinas, y eso nos hace similares. Tenemos el Museo Árabe de Arte Moderno (Mathaf) y su directora Zeina Arida, me recomendó Malba. Así como están mostrando una plataforma para el arte latinoamericano nosotros lo hacemos para el arte árabe.
-Comparten quizás una idea de colección. ¿Cómo seguirá esta historia?
-Hay muchas posibilidades. La diplomacia cultural es solo el principio, y nos invita a explorar nuevas formas de pensar y colaborar, con nuevas exhibiciones, programas e intercambios. La experiencia muy positiva que tuvimos en Qatar simplemente cambia la forma en que nos vemos unos a otros y la forma en que queremos trabajar juntos.
Apertura de "LATINOAMERICANO | Arte Moderno y Contemporáneo de las Colecciones Malba y Eduardo F. Costantini", en el Museo Nacional de Qatar, en Doha, en 2025.
-¿Participas en las decisiones de adquisición de obras de la familia gobernante?
-Sí, es algo en lo que estoy muy involucrada con un pequeño grupo para ver cómo presentamos nuestro arte en relación al resto del mundo. Qué estaba sucediendo en nuestra parte del mundo y qué en Europa en ese momento, y en las Américas y Asia. Porque al final, por más grande que pensemos que es el mundo, en realidad somos muy pequeños. Y creo que hoy, el arte y la cultura son realmente el puente y la forma de reunir a las personas.
-¿Creés que es algo de este momento en particular?
-Políticamente todo está muy polarizado. La gente está asustada. Creen que se conocen pero hay mucho miedo. Es importante construir espacios públicos con arte para inspirar, tocar emociones, abrir la mente de las personas al diálogo. Porque en el mundo del arte no hay jerarquía. Podés estar en la cima, en la parte inferior: todos son bienvenidos. Todos tienen un lugar en la mesa. Ese es el poder de la cultura, que somos capaces de hacer que todos se sientan cómodos, que se sientan en casa. Y es tan poderoso. He visto a muchas personas llegar al museo con poco interés y se han convertido en coleccionistas muy importantes. Todo comienza con una chispa, con una inspiración.
La escultura inflable de Marta Minujín en el patio interno del Museo Nacional de Qatar.
-¿Cuál fue el impacto del conflicto bélico en la región en el área cultural?
-Tuvimos que posponer toda nuestra programación después de la feria Art Basel en febrero. Dos semanas más tarde, la geopolítica cambió e Irán estaba apuntando hacia activos de los Estados Unidos en la región. Y muchos de los artistas que apoyamos fueron afectados. Sentimos que era importante continuar pero retrasarlo para que todos participen. No queríamos excluir a nadie. Así que nuestros programas de la primavera de este año se abrirán en otoño. Y Art Basel se realizará a finales de enero.
-¿Cuál es el balance de la primera edición de Art Basel Qatar?
-Superó las expectativas. Esperábamos 12.000 personas y recibimos 17.000 visitantes de todo el mundo. Muchos llegaron a Qatar por primera vez, desde América Latina, de Estados Unidos y coleccionistas entusiastas de la región que están construyendo sus museos privados y sus colecciones internacionales. Muchos son de Asia, de China, lo que nos sorprendió porque hay una feria allí. Fue exitoso porque los galeristas entendieron el mercado, y mostraron artistas del sur global. Algunos trajeron artistas occidentales, pero la mayoría no, y muchos de ellos lo hicieron muy bien. Algunos quizás trajeron pinturas muy caras tal vez y no vendieron, pero creo que no lo necesitaban; era solo una prueba para ellos.
Art Basel Qatar debutó en febrero de 2026 en el centro de Doha.
-¿Y qué hay del Pabellón de Qatar en la Bienal de Venecia?
-Tuvimos una instalación de Rirkrit Tiravanija llamada Reunión de Personas Notables, con colaboraciones de cinco artistas: Tarek Atoui en sonido, Sophia Al Maria en cine, Alia Farid en escultura, y la comida de Fadi Kattan. La idea era compartir lo que está por venir en Qatar para la cuatrienal Rubaiya, que es otro legado.
Years of Culture es un legado: antes de recibir la Copa del Mundo queríamos presentarnos al mundo. De esta experiencia increíble para todos nació el legado de la cuatrienal Rubaiya Qatar, que lanzaremos cada cuatro años siempre el 20 de noviembre, el día de nuestra Copa del Mundo.
Pero el Pabellón Nacional de Qatar está siendo construido por Lina Ghotmeh, una arquitecta libanesa que ganó el concurso entre nueve proyectos. Ella será la primera mujer arquitecta en los Giardini, y comenzamos la construcción ahora, en noviembre. Así que estuve viendo los colores de las piedras en La Puglia.
Obras de grandes maestros en Art Basel Qatar.
-¿Cuáles son los principales desafíos de tu misión de promover el arte y la cultura?
-Como mi misión forma parte de la Visión Nacional de Qatar 2030, creo que en la sociedad el cambio siempre lleva tiempo. Cumpliré 44 años este mismo mes y he dedicado la mitad de mi vida a esto y he visto casi una revolución en cómo la gente ha acogido el movimiento cultural. Cuando inauguramos el Museo Nacional no teníamos mucha afluencia. Ahora viene todo el mundo. Y eso genera una energía especial, porque la creatividad trae consigo inspiración.
Así que el desafío, probablemente, sea más bien la legislación antigua. La gente está acostumbrada a ciertos sistemas. También está la cuestión de la terminología: por ejemplo, la palabra "curador" no existe en árabe. ¿Cómo la integras en el sistema de recursos humanos? Es la burocracia propia de cualquier institución gubernamental. Pero, en términos generales, no veo ningún desafío que no podamos superar. Ya sabes lo que dicen: “querer es poder”. Solo hay que tener presente la visión y el camino a seguir.
-Para muchas personas dedicadas al arte la identidad es un aspecto central, ¿cómo se equilibra la tradición o la identidad con la innovación?
-Es un punto muy importante. Para nosotros, el patrimonio está profundamente arraigado: tenemos nuestro idioma, nuestra religión, nuestras costumbres sociales; la familia es el núcleo de nuestra sociedad. Por eso intentamos encontrar un equilibrio y respetar quiénes somos. Nunca exponemos arte simplemente por exponerlo. Organizamos muestras con los artistas más importantes, pero hemos excluido obras que no encajaban con nuestra cultura; siempre es un diálogo. Ellos nos respetan y nosotros a ellos, pero también comprenden que vivimos en una sociedad conservadora y diversa.
La jequesa durante su visita al Malba.
Por eso es importante que nuestras iniciativas se basen en la idea de invertir en conocimiento, en la generación de saber y en la educación a través de nuestra cultura. Estoy convencida de que se puede tener educación formal sin tener cultura, y viceversa; puedes tener el doctorado más prestigioso pero carecer de interés por la cultura y de tacto en el trato con los demás por vivir aislado. En cambio, puedes ser una persona culta sin haber pasado por el sistema educativo formal. Por ejemplo, trabajé en un equipo con Bernardo Paz; él creó un proyecto para personas con pocos recursos y transformó la vida de muchísima gente. Si eres una persona culta y entiendes de arte y creatividad, entiendes el mundo, porque los artistas reflejan la sociedad y los momentos históricos.
Así que si se sumerge a las personas en la cultura y las artes a través de la educación desde una edad muy temprana, se vuelven personas cultas. Por eso es importante reconocer que la cultura es otra forma de aprendizaje informal, pero que además permite conectar con los demás: se les valora mucho más, se comprende su trasfondo y se adquiere un nivel de tolerancia y respeto que las escuelas no ofrecen.
Museo Nacional de Doha durante la exposición de arte latinoamericano organizada junto a Malba.
-En ese sentido, ¿qué ocurre con las futuras generaciones cuando las instituciones culturales están en declive y no es prioridad para los líderes, como ocurre en nuestra región?
-Creo que las humanidades representan la inversión más importante. Hoy los directores ejecutivos más destacados de empresas tecnológicas buscan personas con formación en humanidades. Considero que es una inversión crucial, tanto desde un punto de vista económico como político, ya que existe una gran polarización –como mencioné antes– y la cultura enseña a las personas sobre el mundo que las rodea. Les aporta un sentido de identidad y confianza, además de brindarles las habilidades y herramientas necesarias para convivir con el resto del mundo. A veces consideramos la cultura simplemente como un gasto, pero cada dólar invertido en ella genera un retorno indirecto de 2,5. Hay que observar cómo crece el número de emprendedores y diseñadores; en esencia, eso equivale al crecimiento del sector privado.
-¿Cómo fue tu encuentro personal con las obras de la Colección Malba y la muestra de Frida Kahlo?
-Me pareció muy interesante ver algunas de las obras viajaron a Qatar, como la pieza de Frida que tuvimos en Doha, así como la de Diego Rivera, y la camisa que ella usó en el hospital. Me impresionó mucho el enfoque en los artistas latinoamericanos y la importancia de invertir en los creadores propios en lugar de traer a alguien de afuera. Cuando viajó a Estados Unidos, ella nunca olvidó quién era: seguía vistiendo a su manera y contaba que todos admiraban su ropa. Es fundamental ser conscientes de cómo nos perciben los demás y de cómo queremos que nos vean: mostrando respeto y orgullo por nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestra identidad.
Se descubren muchas cosas a través de estos intercambios culturales; la idea es unirnos para celebrar nuestras diferencias y nuestra humanidad, en lugar de temer al otro por ignorancia o arrogancia. Creo que el mundo actual necesita ser menos arrogante; debemos volver a lo esencial y encontrar formas de conectarnos los unos con los otros. El objetivo es reconciliarnos con el pasado y proyectar un futuro mejor para las nuevas generaciones, utilizando el arte y la cultura como herramientas para lograrlo.
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