Manuel Palma lleva más de cuatro décadas vinculado al mundo del automóvil. Llegó a Valencia con 22 años para hacer el servicio militar y, después de trabajar como mecánico, comenzó a comprar y vender vehículos. Con el tiempo construyó un grupo empresarial y llegó a gestionar 12 concesionarios y vender más de 150.000 coches.
Ahora, desde una posición distinta dentro del sector, sostiene que la transformación hacia el vehículo eléctrico será difícil de detener. Pero también advierte sobre las consecuencias que puede tener para la industria europea.
Éramos líderes en motores de combustión y hemos pasado al eléctrico, donde los mejores son los chinos. Foto: IG/manuel_palma_marin
“Nos hemos pegado un tiro en el pie”
En una entrevista publicada por Híbridos y Eléctricos, Palma fue contundente al referirse a la pérdida de protagonismo de los fabricantes europeos frente a China.
“Nos hemos pegado un tiro en el pie. Éramos líderes en motores de combustión y hemos pasado al eléctrico, donde los mejores son los chinos: tienen la tecnología, los ingenieros y las fábricas, sin nuestras cargas sociales. Competir así es casi imposible”, afirmó.
Su diagnóstico se produce en un momento de transformación de la industria automovilística, con una creciente oferta de vehículos eléctricos y una fuerte competencia de fabricantes asiáticos. Palma considera que los fabricantes que no se adapten al cambio tendrán dificultades para mantenerse: “Los fabricantes que no apuesten por el eléctrico van a desaparecer”, sostiene.
El precio y la autonomía, las dos claves
Aunque defiende el avance del coche eléctrico, el empresario no considera que el cambio esté resuelto. Para él, todavía existen dos obstáculos fundamentales: el precio y la autonomía. “No tiene sentido que un eléctrico sea más caro que uno de combustión cuando su mecánica es más sencilla”, señaló.
También considera necesario aumentar considerablemente la autonomía de las baterías. Según Palma, los vehículos deberían alcanzar entre 800 y 1.000 kilómetros para competir realmente en igualdad de condiciones.
Su propia previsión es que la transformación se acelere durante los próximos años. “A partir de 2030, las ventas de coches térmicos serán residuales”, afirmó.
Su propia previsión es que la transformación se acelere durante los próximos años. Foto: IG/manuel_palma_marin
De vender coches a diversificar el negocio
La trayectoria de Palma comenzó lejos de los grandes grupos empresariales. Según recordó en una entrevista publicada por la Universitat de València, llegó a la ciudad con 22 años y terminó convirtiéndose en presidente de un holding con actividades en sectores muy diferentes.
Actualmente, el Grupo Palma mantiene negocios vinculados al inmobiliario, la educación y los servicios sociales. La propia compañía señala que cuenta con activos inmobiliarios de más de 60.000 metros cuadrados y que su área de servicios sociales ha gestionado más de 15 centros y más de 1.000 plazas.
En el ámbito educativo, Palma mantiene además una relación histórica con EDEM. La escuela de negocios señala que formó parte de su equipo directivo desde 2005 y actualmente figura como vicepresidente y presidente del Grupo Palma.
Una filosofía empresarial que resume en una frase
Palma también ha construido su discurso empresarial alrededor de una máxima que suele repetir a estudiantes y emprendedores: “Gasta como si fueras pobre e invierte como si fueras rico”. Su recorrido explica, en parte, por qué sus opiniones sobre el automóvil tienen un peso particular: no habla únicamente desde la teoría, sino después de haber pasado buena parte de su vida profesional vendiendo vehículos y gestionando concesionarios.
Y aunque ya no desarrolla su actividad exclusivamente alrededor del automóvil, sigue mirando de cerca la transformación del sector. Su próximo coche, de hecho, será eléctrico, aunque mantiene una condición: que los precios bajen y que la autonomía aumente.
Nota creada con asistencia IA
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