Cuando ABC News Australia visitó a Selwyn “Nuts” Nutley en 2024, tenía 82 años y una respuesta divertida para quienes le preguntaban hasta cuándo pensaba seguir trabajando: continuaría reciclando hasta que se volviera “viejo”. Para entonces ya había superado el millón de latas y botellas recuperadas.

Nutley vive en Emerald, una localidad de Central Highlands, en Queensland, Australia. Cada semana recorría bares, clubes y casas con una camioneta modificada para transportar grandes cantidades de envases. Otros vecinos directamente dejaban bolsas y botellas junto a su casa.

El resultado había superado los 100.000 dólares australianos recaudados y destinados a CQ Pet Rescue, una organización regional que rescata perros y gatos incluidos en listas de eutanasia de refugios municipales.

De adoptar un perro a trabajar 45 horas por semana

La historia comenzó en 2014, cuando Nutley adoptó su primer perro de rescate. Poco después se acercó a CQ Pet Rescue para preguntar cómo podía ayudar. Empezó colaborando en mercados, lavando perros e incluso conduciendo animales más de 800 kilómetros hasta Brisbane para acercarlos a organizaciones y hogares de tránsito.

Selwyn “Nuts” Nutley lanzó el programa Containers for Change.

Cuando Queensland lanzó en 2018 el programa Containers for Change, encontró otra herramienta: el sistema devuelve 10 centavos australianos por cada envase elegible. Nutley comenzó a recolectarlos de manera masiva y entregar el reintegro al refugio.

Con el tiempo, su rutina alcanzó dimensiones sorprendentes. Llegaba a juntar 6.000 envases por semana y dedicaba alrededor de 45 horas semanales a buscarlos, clasificarlos y llevarlos a los puntos de devolución.

Incluso adaptó su camioneta con una plataforma hidráulica trasera capaz de ayudarlo a cargar hasta 12 grandes contenedores con ruedas.

Su tarea terminó resultando decisiva durante la pandemia. Susan Consedine, tesorera de CQ Pet Rescue, explicó a ABC que los eventos solidarios -una de las principales fuentes de fondos de la organización- quedaron suspendidos. Durante ese período, el reciclaje impulsado por Nutley fue prácticamente la única fuente estable de recaudación y ayudó a mantener al grupo funcionando.

Selwyn “Nuts” Nutley.

El alcance era considerable: CQ Pet Rescue cubre unos 52.000 kilómetros cuadrados de Central Highlands y se concentra en animales que se encuentran en riesgo de eutanasia. Nutley también recolectaba tapas plásticas que eran enviadas por el Rotary local para su reutilización en la fabricación de prótesis.

Su historia muestra así dos efectos de una misma rutina. Por un lado, más de un millón de recipientes pudieron regresar al circuito de reciclaje en lugar de convertirse en residuos. Por otro, el valor de apenas diez centavos por unidad, repetido cientos de miles de veces, terminó financiando comida, tratamientos y traslados para animales abandonados.

Para Nutley, que convivía con cuatro perros rescatados, la motivación era mucho menos matemática: simplemente había encontrado una tarea para ocupar su jubilación ayudando a los animales que, como los suyos, necesitaban una segunda oportunidad.