Hace 25 años un bailarín y coreógrafo se olvidó de la pista musical que solía usar en sus clases y recurrió a un casete de ritmos latinos que tenía en su auto. De repente esa hora de ejercicio y baile combinado se sintieron como una gran fiesta de movimientos coordinados y la alegría colmó aquel salón.

Así empezó el empresario colombiano Alberto Pérez, más conocido como Beto Pérez, en su primer acercamiento a lo que luego el mundo iba a conocer como Zumba.

Su clase empezó a ser la más requerida por los socios y en 1999 viajó a Miami para presentar su idea ante inversionistas. Junto a Alberto Perlman y Alberto Aghion ajustaron los últimos detalles del método fitness y para 2001 ya eran una marca líder en la industria fitness.

La foto que compartió Beto Pérez para celebrar los 25 años de Zumba. Foto: FB @zumbabeto

El éxito permanece un cuarto de siglo después. Según los relevamientos de la compañía, la disciplina está presente en 185 países y la practican más de 15 millones de personas cada semana.

Beto Pérez: "Cada vez que doy una clase me siento en familia"

Nacido en Cali, Colombia, el 15 de marzo de 1970, el empresario de 56 años está en plena celebración de los 25 años de liderazgo ininterrumpido en las iniciativas fitness en grupo.

Por estos días está de visita en España junto a su séquito de bailarines y brindó una entrevista al diario español El Mundo. "La gran precursora del fitness en grupo es Jane Fonda, que en los años '70 hizo del aeróbic algo fácil, efectivo y divertido", aseguró.

"Esos tres ingredientes son los que yo volví a aplicar en 2001 con Zumba, porque la industria se había olvidado del ejercicio para la gente normal", manifestó.

Beto Pérez, el creador de Zumba, triunfa desde fines de los '90. Foto: FB @zumbabeto

"Con el tiempo, las clases se volvieron coreografías de step tan complicadas que solo las seguían los expertos: se volvió egocéntrico, la gente se intimidó y las clases se fueron vaciando", explicó.

"Se olvidaron que a las clases viene una mamá, una periodista, un estudiante... gente normal, que necesita algo fácil, efectivo y sencillo", indicó.

Desde el comienzo las personas que asistían a sus clases le decían que esa hora de baile se convertía en su terapia y el escape que necesitaban de la rutina.

"Hay mujeres que se sienten más sexis, otras que notan la piel oxigenada, y en esta disciplina te encontrás con la madre, la abuela y la hija en la misma clase", detalló con orgullo.

"Es una fiesta disfrazada de fitness, yo realmente cada vez que doy una clase me siento en familia", manifestó.

Sostener el éxito y los seguidores durante 25 años

En la propia compañía hicieron un relevamiento para medir resultados y recopilar datos de la industria. "De los 200 productos de fitness que salen cada año, solo uno triunfa", aseguró.

"Cada vez que voy a ferias del sector veo inventos que me sorprenden y está bien que se creen, pero el reto real es sostenerlos y conseguir seguidores auténticos", explicó.

Con el paso de los años la compañía se fue diversificando, con clases especiales para niños, adultos mayores, combinaciones con entrenamiento de fuerza y un sinfín de variantes, además de crear una línea de indumentaria fit.

"El marketing que se le hizo al principio fue que sirve para bajar de peso, pero para mí nunca fue así. Eso es una de las consecuencias, pero lo mejor que ocurre en una clase son las conexiones sociales; yo le atribuyo más beneficios mentales", reveló.

Alberto "Beto" Pérez sostiene el éxito ininterrumpido de sus clases hace un cuarto de siglo. Foto: FB @zumbabeto

Estar más de 50 minutos sin usar el celular puede ser un desafío en la actualidad, y la coordinación es otra de las habilidades que el ser humano desarrolla poco durante el día.

"En la clase las neuronas conectan de otra manera, separan diferentes partes del cuerpo en movimientos, sumado al entrenamiento cardiovascular: se alternan canciones lentas y rápidas para que el cuerpo se recupere de una y encare la siguiente", explicó.

Así como recibe elogios en sus redes sociales, también aparecen críticas y haters. "Me da risa cuando me dicen que ya pasó de moda ir a Zumba, que solo es para abuelas. Si son hombres, les respondo: prefiero estar en una clase rodeado de 50 mujeres que en un bar tomando una cerveza con 30 hombres. ¿Qué hay más divertido que estar aquí?", concluyó con humor.