"Sufre más de lo necesario quien sufre antes de que sea necesario" nos dice desde hace más de 2.000 años el pensamiento del filósofo estoico Séneca. Y sus palabras siguen alumbrando en nuestros días. En una época en la que mucha gente vive atrapada por los recuerdos del pasado y otra en un futuro siempre impredecible, el momento presente debe ser valorado. Es la postura de muchos expertos en motivación personal.
En el mundo actual, una conversación pendiente, una decisión laboral, un problema económico o una incertidumbre familiar pueden ocupar nuestra mente durante horas, incluso cuando todavía no existe una consecuencia que afrontar. Entonces, al intentar protegernos de un sufrimiento futuro, lo adelantamos.
Séneca, en estas circunstancias, aconseja distinguir entre previsión y anticipación del sufrimiento. Entonces, si una preocupación conduce a una acción concreta, puede ser útil. Pero si solo genera nuevas preocupaciones, resulta contraproducente, porque el problema se vive en la realidad y también en la mente.
Séneca aconseja no sentirse derrotado ni bajar los brazos ante el pesimismo. Foto ilustrativa XAI
Debemos analizar una situación, tomar precauciones y elaborar un plan. Pero no por eso hay que caer en la tentación de sentirse atrapado en pensamientos fatalistas ni dejar de intentar por miedo al fracaso.
En sus Cartas morales a Lucilio, de donde proviene la frase, Séneca propone una vida preparada, sin estar dominada por el miedo. Señala que la persona que es capaz de soportar los cambios de la fortuna también puede aprender a protegerse de ellos. La fortaleza mental, en su concepción, no consiste en creer que nada malo sucederá, sino en confiar en la propia capacidad para afrontar aquello que finalmente ocurra.
Quién fue Séneca
Séneca (4 a.C.-65 d.C.), nació en Córdoba (actual España, por entonces parte del Imperio Romano) y en la ciudad de Roma estudió gramática y retórica. Recibió la influencia de los Sextios, un grupo afín al estoicismo.
Ejerció la abogacía y estuvo enfrentado con el emperador Calígula, quien estuvo a punto de matarlo. En el año 41, el emperador Claudio lo desterró a Córcega (actual Francia), acusado de cometer adulterio con Julia Livila.
Séneca: "Sufre más de lo necesario quien sufre antes de que sea necesario". Pintura de Peter Paul Rubens, Museo del Prado, Madrid.
Al volver del destierro, en el año 49 d. C., fue nombrado preceptor de Nerón con el fin de prepararlo para el gobierno.
Al asumir Nerón, en el año 54, Séneca fue uno de sus principales consejeros y consiguió que gobernara de manera moderada, según los ideales del estoicismo.
Una de sus obras más importantes es Cartas morales a Lucilio, una colección de 124 textos en los que aborda cuestiones cotidianas desde la perspectiva estoica: la muerte, el dinero, la amistad, el tiempo, la riqueza, el miedo, la felicidad y el dominio de las pasiones.
Séneca y Nerón. Escultura de dos amigos que terminaron mal. Nerón lo obligó a suicidarse. Foto: Wikimedia Commons.
Séneca murió en abril del año 65 d. C. al ser obligado a suicidarse por orden del emperador Nerón, una costumbre de esa época.
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