Los mercados agrícolas atravesaron una semana marcada por el clima y los cambios en las expectativas de oferta y demanda. En EE.UU., trigo, maíz y soja mostraron comportamientos diferentes: mientras el trigo sufrió bajas importantes por una amplia oferta, la soja y sus derivados encontraron mayor respaldo, especialmente por la firmeza del aceite y la harina.
El mercado de soja centra su atención en los informes que publicará el USDA sobre superficie sembrada y stocks trimestrales.
El mercado aguarda el informe de área del USDA, que se publica el martes 30 de junio, que podría generar un fuerte impacto si presenta diferencias frente a las expectativas. Actualmente, los operadores estiman un aumento del área sembrada de soja en EE.UU. de entre 300.000 y 607.000 hectáreas respecto a las previsiones iniciales. En cuanto a los rindes, las condiciones climáticas favorables reducen la posibilidad de grandes ajustes en esta etapa.
Europa se convirtió en uno de los principales focos de atención por el impacto de la ola de calor en Francia. La condición de trigo, cebada y maíz se deterioró, con el cereal forrajero alcanzando su peor nivel en ocho años. Sin embargo, el rápido avance de cosecha limita parcialmente el impacto sobre la disponibilidad inmediata.
En Sudamérica, Argentina avanza hacia una nueva campaña agrícola de importantes volúmenes, con récord de trigo y fuertes perspectivas para soja y maíz. Brasil, por su parte, continúa expandiendo su complejo sojero: Abiove elevó su proyección de molienda y mantuvo una expectativa récord de exportaciones para Brasil, impulsadas por la demanda internacional de harina y aceite.
Desde el análisis técnico, la soja atraviesa una corrección en Chicago luego de alcanzar máximos superiores a 12 dólares por bushel en mayo de 2026. La suba previa estuvo impulsada por una fuerte tendencia alcista, aunque el mercado quedó sobre extendido y comprado y posteriormente ajustó ante la caída del petróleo y menores expectativas inflacionarias.
Clima en EE.UU. y presión sobre los futuros
Los pronósticos para EE.UU. muestran una semana con mmenores precipitaciones y temperaturas más elevadas, especialmente durante el feriado del 4 de julio. El aumento sostenido del calor mantiene la atención del mercado sobre el desarrollo de los cultivos, aunque las buenas condiciones iniciales de soja limitan por ahora el impacto alcista.
En Chicago, los futuros enfrentaron presión técnica por la liquidación del contrato julio, las buenas calificaciones de la cosecha estadounidense y la expectativa sobre los próximos informes del USDA. La soja muestra mayor resistencia que sus derivados, aunque el contrato noviembre encuentra una zona de soporte relevante por debajo de los 11,20 dólares por bushel.
En el complejo industrial, la harina de soja alcanzó nuevos mínimos contractuales, mientras que el aceite de soja continúa mostrando señales negativas. La presión sobre los márgenes de biodiésel en Estados Unidos aumenta debido a la competencia de otras materias primas y a la mayor disponibilidad de aceite sudamericano a precios más competitivos.
China y Sudamérica cambian el equilibrio del mercado
La demanda china comienza a mostrar señales de recuperación. La molienda semanal de soja en China subió hasta 2,51 millones de toneladas, frente a 2,39 millones de la semana anterior, mientras que los stocks portuarios permanecieron relativamente estables según datos de mercados. Sin embargo, las compras todavía no generan un impacto contundente sobre los precios internacionales.
En el mercado circulan nuevamente rumores sobre posibles compras de soja estadounidense por parte de Sinograin, aunque hasta el momento no existen confirmaciones en el mercado físico. Los operadores esperan que la demanda china hacia EE.UU. pueda ganar fuerza desde mediados de julio y convertirse en un factor más relevante durante agosto.
En Sudamérica, Brasil mantiene primas de soja estables debido a la baja oferta de productores, mientras que el aceite sudamericano continúa firme. Argentina agrega incertidumbre por el conflicto laboral entre trabajadores aceiteros y empresas exportadoras, situación que podría afectar la logística y los embarques si no se alcanza un acuerdo.
El contexto geopolítico mostró una mejora relativa durante la semana, con una mayor estabilidad en los mercados energéticos tras la reanudación del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. Esto provocó una fuerte caída del petróleo, mientras que los mercados agrícolas continuaron atentos a la evolución de los conflictos internacionales y su impacto sobre logística, energía y costos productivos.
El mercado de oleaginosas seguirá definido por el equilibrio entre una oferta estadounidense abundante, una posible recuperación de las compras chinas y la competencia de Sudamérica. La evolución del clima, el dólar y los biocombustibles serán factores clave para determinar la dirección de los precios durante las próximas semanas.
Semana clave: USDA, clima y mercados financieros definirán el rumbo de Chicago
El mercado agrícola enfrenta una semana con varios factores determinantes. Los informes de Sstocks Trimestrales y Área Sembrada del USDA serán las principales referencias para los operadores, ya que podrían modificar las expectativas sobre la oferta estadounidense de granos y generar movimientos en los precios.
El clima también tendrá un rol central, especialmente en el maíz, con pronósticos de temperaturas elevadas y lluvias durante una etapa crítica de desarrollo como la polinización en EE.UU. La evolución del clima durante julio será clave para evaluar el potencial de rendimiento de la campaña estadounidense.
En el escenario financiero, la fortaleza del dólar, la caída del petróleo y el próximo informe de empleo de Estados Unidos serán variables relevantes para el flujo de fondos hacia las materias primas. La combinación de datos productivos, clima y factores macroeconómicos marcará la dirección del mercado en los próximos días.
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