"Conozco amigos que adoptaron perros solo para pasearlos y conocer gente, a ese nivel". Facundo (27) se ríe cuando lo cuenta, pero su frase resume bastante bien lo que empezó a pasar en distintos parques y plazas de la Ciudad. Hoy pasear con una mascota se convirtió en una buena excusa para romper el hielo, hablar con desconocidos e incluso para encontrar pareja.

Un estudio llamado Dog ownership enhances anchored personal relationships and sense of community (2025) publicado en la revista científica PLOS One concluyó que los dueños de perros tienen más encuentros espontáneos y generan más vínculos a partir de rutinas compartidas. Los investigadores sostienen que las mascotas funcionan como “facilitadoras de relaciones sociales” porque las personas coinciden en el mismo lugar, a la misma hora y por la misma actividad.

Facundo vive hace dos años en Palermo y pasea a su perro por los Bosques y el Parque Tres de Febrero. Para él, el horario clave es entre las 19 y las 21, cuando esos espacios se llenan de gente que vuelve del trabajo y sale a caminar con sus mascotas.

"Te empezás a cruzar a las mismas personas más seguido y ahí se da lugar para la charla. Generalmente es porque el perro va a buscar a otros perros para jugar y, si el dueño es piola, se genera una conversación", cuenta en una charla con Clarín.

Julieta (29) pasea a Omar, su caniche, todos los días en la plaza Ejército de los Andes, en Villa Luro. Para ella, haber adoptado una mascota cambió por completo su vida social: "No siento que la gente vaya a la plaza específicamente a conocer personas, pero terminás hablando con mucha gente igual".

En su caso, esos encuentros derivaron en un grupo de WhatsApp con otros vecinos que pasean a sus perros en la misma plaza. Hoy son seis personas que se organizan para coincidir en determinados horarios y, cada tanto, se juntan fuera del parque.

Pasear con una mascota se convirtió en una buena excusa para romper el hielo. Foto: Luciano  Thieberger.

"Yo antes de tenerlo, no me conocía nadie en el barrio. Ahora me saludan en la plaza, en el edificio y en la zona. El perro inevitablemente llama la atención y te obliga a salir más", afirma.

Según explica, la clave está en mantener una rutina de paseo que coincida con la de los demás. Además, cree que es preferible usar los espacios abiertos donde haya gente: "Los caniles suelen ser chicos y algunos ni siquiera tienen pasto. Cuando los perros están sueltos en la plaza corren más, juegan entre ellos y es más fácil que se acerquen a otros perros y a otras personas".

Sin embargo, aunque es una práctica habitual, en la Ciudad de Buenos Aires la Ordenanza Nº 41.831 establece que los perros deben circular con correa en la vía pública y sólo pueden estar sueltos dentro de los espacios habilitados para animales domésticos, como los caniles.

Pasear al perro: el mejor "rompehielos"

Aunque no existe una fórmula infalible para sacar charla o conocer a alguien, entre los dueños de mascotas aparecen ciertos códigos que se repiten una y otra vez.

Casi siempre se hacen las mismas preguntas: cómo se llama, cuántos años tiene, cómo se porta, si es macho o hembra, qué raza es o si se deja acariciar. A veces quedan en un intercambio breve. Otras, sirven como excusa para seguir hablando.

Oriana (25), que pasea a su perrita salchicha por Plaza Francia y otros parques de Recoleta, asegura que cualquier salida puede ser una oportunidad para conversar. Aunque hay gente durante todo el día, los momentos de mayor movimiento suelen ser al mediodía y alrededor de las ocho de la noche: "Se me acercan nenes, adultos, gente grande, personas de mi edad. Siempre te preguntan algo sobre ella. Si tenés ganas de seguir la charla, se presta un montón".

A veces, también puede surgir un interés romántico. La joven cuenta que una vez un hombre se acercó para preguntarle dónde compraba la ropa que llevaba puesta su perra. "Me dijo que conocía otro lugar donde vendían ropa más barata y me preguntó si quería que me pasara el Instagram. Al final me pidió el mío y después me escribió para salir", recuerda entre risas.

"Chicha", la perra salchicha de Oriana. Foto: gentileza.

Julieta agrega otra anécdota parecida: "Hace poco tuve una cita con un chico que conocí en la plaza". Al principio, la relación giraba exclusivamente alrededor de las mascotas. "Nuestros perros jugaban un rato y nosotros charlábamos. Después empezamos a hablar más seguido y me terminó invitando a salir", recuerda.

"Está bueno saber que podés conocer gente sin necesidad de las apps o por redes. Creo que se da justamente porque es algo genuino, no estás buscando conocer a nadie. Además ya compartís algo que te gusta, que es estar ahí con tu perro", añade.

¿Hay perros que ayudan más que otros?

Aunque las historias se repiten en distintas plazas, algunos perros parecen tener más facilidad para atraer conversaciones que otros. Emiliano Franco tiene 36 años y hace más de la mitad de su vida que trabaja como paseador. Consultado por Clarín, asegura que ciertas razas suelen despertar simpatía casi de inmediato.

"Si te ven con un labrador, un golden, un caniche o un salchicha, la gente se acerca mucho más. Los quieren acariciar, les hacen preguntas o simplemente comentan que tuvieron uno parecido", explica.

Según cuenta, el fenómeno tiene más que ver con la percepción de las personas que con el comportamiento de los animales. En cambio, razas como el Rottweiler, el Pitbull o el Doberman suelen generar más distancia, incluso cuando están bien educadas y socializadas.

"Hay perros que ya generan ternura de entrada. Si además tienen algún pañuelo, un abrigo o algún accesorio que llame la atención, es más probable que alguien se acerque a hablar", señala.