La producción frutícola en el Alto Valle de Río Negro suele estar asociada casi automáticamente a la pera y la manzana. Sin embargo, hay productores que decidieron ir por otro camino.
Es el caso de Marcelo Sánchez, dueño de la Chacra de La Costa, en Allen, quien con 65 años maneja una explotación de 70 hectáreas donde la mitad de la superficie hoy está ocupada por frutales de carozo: ciruelas, duraznos y pelones.
La Chacra de La Costa, en Allen tiene 70 hectáreas y la mitad tiene cultivos frutales. Foto: gentileza Diario Río Negro
Por qué eligió el carozo por encima de la pera y la manzana
El campo pertenece a la familia Sánchez desde hace más de un siglo. Todo comenzó con Manuela Martínez, una inmigrante española que se instaló en Allen y comenzó con un tambo y cultivos anuales como habas, habichuelas y arvejas.
Con el pasar del tiempo, esa producción fue mutando hacia la fruticultura y la vid para vinificar.
Cuando la uva dejó de ser rentable, la familia optó por la pera y la manzana, los cultivos más tradicionales de la zona. Marcelo, sin embargo, terminó tomando una decisión que rompió con esa lógica, ya que erradicó por completo la producción de pera de su chacra.
El origen de este cambio de rumbo se origina en un viaje técnico a Italia a fines de los años 80, donde Sánchez conoció nuevas técnicas de conducción u sistemas de plantación e injertos. Además, pasó dos días con un productor toscano que combinaba olivos, una pequeña bodega y frutales de carozo.
Sánchez erradicó la producción de pera de su chacra y optó por el carozo. Foto: gentileza Diario Río Negro
Esa experiencia lo convenció de que había mucho margen para desarrollar ese tipo de producción en el Alto Valle.
Cuando regresó a Argentina, empezó a producir sus propios plantines, armar viveros e incorporar nuevas formas de conducción de las plantas. Pero además de la motivación técnica, había una razón comercial.
El carozo entra en producción mucho más rápido que la pera o la manzana, lo que le permite a Sánchez cambiar de variedades con mayor agilidad cuando una deja de ser rentable.
En la actualidad la chacra tiene 35 hectáreas de carozo y otras 35 de manzana, una combinación pensada para asegurar ingresos durante todo el año a través de ventas escalonadas.
La chacra de Marcelo Sánchez tiene 35 hectáreas de carozo y otras 35 de manzana. Foto: gentileza Diario Río Negro
Produce principalmente ciruelas, duraznos y pelones, además de una pequeña superficie de cerezas y sigue sumando variedades nuevas.
A diferencia de la pera, que depende en gran medida de la exportación y de exigencias más estrictas, el carozo le permite a Sánchez vender de forma directa y con mayor flexibilidad, principalmente en el mercado interno, sin pasar por las grandes empresas del sector.
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