Dos actores y un texto pueden ser suficientes para lograr una fórmula perfecta. Visitando al Sr. Green es prueba de ello. Un viejo cascarrabias y un hombre más joven obligado a cumplir una pena (probation) son los personajes asumidos. En el devenir de los diálogos el anciano deja de ser cascarrabias y el otro ya no acciona por obligación. Jorge Suárez y Facundo Arana protagonizan la nueva versión de Visitando al Sr. Green -del dramaturgo estadounidense Jeff Baron-, bajo la dirección de Santiago Doria. Y logran un bello resultado sobre el escenario. La puesta se sostiene en las destacadas interpretaciones, en una dirección que no dejó nada librado a la suerte y en una historia conmovedora y bien contada.
Ross Gardiner, quien trabaja en una empresa de Nueva York, casi atropella con su coche al Sr. Green, un anciano viudo y solitario. Por ese motivo, un juez decide que debe visitarlo en su departamento una vez por semana, durante seis meses, para ayudarlo en lo que sea necesario.
El Sr. Green insiste en que no necesita ayuda. Ross, a pesar de intentar que el juez lo libre de la condena, no logra convencer al magistrado. Lo que parece ser un juego de opuestos, en realidad, no lo es. Y lo que se muestra irreconciliable, concluye en acuerdo. La voz en off de Gardiner invita a los espectadores a escuchar el relato de aquellos encuentros, adentrarse en sus recuerdos. “Mi nombre es Ross Gardiner. Vivo en Nueva York”, se escucha. Y la obra sucede.
La diferencia de edad entre Ross Gardiner y el Sr. Green es la primera cuestión que abre una brecha entre ambos. Pero el distanciamiento, que aparece también en sus estilos de vida y en la manera de honrar las tradiciones, finalmente no es tan grande. Hay más cosas en común entre ellos de lo que creen.
La composición de Jorge Suárez es magistral. Su andar dificultoso, su mano temblorosa, su falta de prisa, el acento judío y la expresividad de su rostro dotan al Sr. Green de una individualidad atrayente. Facundo Arana se impone con su presencia escénica y con una elogiable sutileza va develando secretos del joven Gardiner y sugiriéndolos desde su interpretación.
Todo transcurre en el departamento del Sr. Green, que se mantiene oscuro y desordenado. Hasta que llega Ross y de a poco lo ayuda a iluminar esa casa que replica el estado interior de un hombre cansado y lleno de prejuicios. Los golpes a la puerta de a poco se convierten en golpes en su conciencia y en su corazón. Pero el encuentro no solo hará que el Sr. Green indague en sus propios sentimientos, sino que ayudará a Gardiner a encontrarse con su propia conciencia y su propia identidad también.
Mundos aparentemente irreconciliables. Son en donde viven Ross Gardiner (Facundo Arana) y el señor Green (Jorge Suárez). Aunque tienen en común más de lo que imaginan.
El sabor de los encuentros
Desde la primera escena, cuando entra el visitante con traje y maletín en mano a la casa del anciano vestido de entrecasa -que lo recibe con su mal genio-, se genera en el espectador el deseo de que los encuentros se perpetúen, porque se intuye desde entonces que algo interesante pasará en cada cruce entre los dos personajes. El ritmo de la obra es preciso; a la lentitud del Sr. Green se le contrapone una dinámica ágil de la puesta.
El Sr. Green solo necesita un poco de paz y tranquilidad. Pero para que eso suceda, tendrá que atravesar el dolor. Gardiner, aunque no lo expresa, necesita lo mismo. Los dos tienen algo que reparar. Vínculos familiares rotos, mandatos que les quitan libertad, una soledad que asfixia y mucha tristeza.
Aparece la sorpresa del otro frente a revelaciones inesperadas, que primero los alejan y luego los acercan. También se reconocen en la persecución y el hostigamiento que los dos, por razones diversas, sufrieron. Los paralelismos se construyen con naturalidad, gracias a una precisa estructura dramática. Y el final es emoción en estado puro.
Esta puesta de Visitando al Sr. Green logra descomprimir los momentos más angustiantes con pinceladas de humor muy acertadas, que arrancan sonrisas y risas. El humor se vuelve absolutamente necesario, para balancear tanto pesar. En cada encuentro, algo sucede. Todos los jueves a las 7 en punto. Así, durante seis meses. Que para el público se resumen en una hora y media de buen teatro.
Jorge Suárez y Facundo Arana ofrecen una muy buena hora y media de teatro en "Visitando al Sr. Green".
Información
Esta pieza -cuyo estreno mundial fue en 1996- se estrenó por primera vez en Buenos Aires en el 2005, también dirigida por Santiago Doria y con Facundo Arana en el rol del joven ejecutivo. En aquella versión, con Pepe Soriano en el papel del Sr. Green.
Ficha
Visitando al Sr. Green
Calificación: Muy buena
Autor: Jeff Baron Elenco: Jorge Suárez y Facundo Arana Dirección: Santiago Doria Director adjunto: Mateo Chiarino Escenografía: René Diviú Iluminación: Leandra Rodríguez Vestuario: Laura Singh Música original: Javier López del Carril Funciones: Miércoles a domingo Teatro: Multiteatro (Av. Corrientes 1283).
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