Durante años, los 10.000 pasos diarios se instalaron como una meta asociada a una vida saludable. Sin embargo, la evidencia científica indica que los beneficios de caminar aparecen mucho antes de alcanzar esa cifra y que el movimiento cotidiano debe complementarse con otras formas de actividad física.

Así lo plantea Eric Topol, cardiólogo y genetista estadounidense radicado en California y autor de Super Agers (Superancianos). En su libro y en su newsletter Ground Truths, analiza diferentes investigaciones sobre ejercicio, longevidad y envejecimiento saludable.

Para el especialista, el foco no debería estar puesto exclusivamente en contabilizar pasos. A partir de investigaciones recientes y de los aportes de Euan Ashley, de la Universidad de Stanford, Topol propone considerar al ejercicio como una herramienta integral para preservar la salud durante más tiempo.

Topol sostiene en su libro que “nada supera el ejercicio regular para la promoción de un envejecimiento saludable”. Una idea que también comparte Euan Ashley, referente del Consorcio de Transductores Moleculares de la Actividad Física (MoTrPAC), quien considera que puede ser “la intervención médica más potente conocida”.

Eric Topol es autor del libro Super Agers acerca de evidencias científicas sobre la longevidad. Foto: Instagram

El mito numérico y la verdadera protección

La conocida meta de los 10.000 pasos tampoco tendría el respaldo científico que suele atribuírsele. Según Topol, esa cantidad, popularizada a través de campañas de marketing, “nunca ha sido validada empíricamente” como un requisito para obtener beneficios sobre la salud.

Uno de los estudios citados en Super Agers siguió a unas 17.000 mujeres, con una edad promedio de 72 años. Los resultados mostraron una reducción de la mortalidad por todas las causas desde aproximadamente 2.700 pasos diarios, mientras que el beneficio máximo se ubicó cerca de los 7.500 pasos.

Otro análisis sistemático, que reunió doce estudios y más de 110.000 personas, encontró beneficios desde unos 2.500 pasos diarios. A partir de esa cantidad se observó una reducción del 8% en la mortalidad por todas las causas, con una protección progresiva hasta los 8.800 pasos.

La actividad física sostenida se asocia con beneficios cardiovasculares, cerebrales y musculares. Foto: Shutterstock

Más allá de la cantidad de pasos, Topol también modificó su propia mirada sobre el entrenamiento. Reconoce que durante décadas puso el acento en el ejercicio aeróbico y ahora considera que este es “solo una de las dos dimensiones del ejercicio que son necesarias”.

Por eso incorporó ejercicios de fuerza y resistencia cuatro o cinco veces por semana, durante sesiones de 20 o 30 minutos.