No siempre sucede, no siempre es simple, pero el universo de Mariana Enriquez parece capaz de dialogar con lenguajes, registros y autores con la franqueza que la propia escritora porta. Días atrás, conversó con los medios sobre la adaptación de sus cuentos para la serie Mis muertos tristes y volverá a hacerlo para presentar su nuevo ensayo, pero además está el libro ilustrado con Santiago Carusso... siempre hay una historia suya abriendo nuevas puertas.

Mariana Enriquez. Foto: Maxi Failla.

Hace seis años, el chileno Pablo Larraín se propuso llevar a la pantalla una historia de Stephen King. El trabajo conjunto entre ambos dio forma a la miniserie de terror Lisey's Story, para Apple TV+.

Luego de esa experiencia, el director buscó repetir la experiencia. Buscaba un autor que tuviera un universo propio. Y eligió a Enriquez. El resultado se estrena en Netflix este mes.

Larraín articula para Mis muertos tristes un puñado de cuentos de distintas épocas: el que da nombre a la serie, "Julie", "Un lugar soleado para gente sombría" y "Cuando hablábamos con los muertos". Historias que, a priori, no tienen conexión, pero que, con el trabajo de reescritura, se enlazan componiendo una nueva.

Otro tanto sucede con el libro de Anagrama Nunca cruces ese umbral, con ilustraciones de Santiago Carusso, que anuda tres cuentos: "La casa de Adela" y sus tres chicos que se obsesionan con una tenebrosa mansión abandonada; "Los himnos de las hienas", protagonizado por un hombre que es testigo de horrores inexplicables en un palacio en ruinas; y "El mirador", donde una presencia siniestra se esconde en un antiguo hotel junto al mar.

Un ilustrador muy clásico

"Santiago Caruso es un ilustrador muy clásico, que trabajó sobre textos de Lovecraft, sobre "La condesa sangrienta", de Alejandra Pizarnik, y que, en general, no se dedica al texto contemporáneo", explicó a Clarín Mariana Enriquez.

Ilustración de Santiago Carusso para el libro Nunca cruces ese umbral, de Mariana Enriquez (Anagrama). Foto: gentileza.

A la autora le interesaba descubrir otras miradas sobre sus cuentos. Ya pasó con Lucas Nine que adaptó cuatro cuentos en la novela gráfica Las cosas que perdimos en el fuego (Salamandra Graphic) y con la española Hedia Toledo con el relato Ese verano a oscuras (Páginas de Espuma).

"Me divierten esos cruces. Si me preguntan, ¿esa es la casa que vos te imaginaste? No, pero no importa, porque es la casa que se imaginó Santiago", explica Enriquez.

El mes que viene, Páginas de Espuma publicará Conversación con la oscuridad. Teorías, intuiciones y escritura del miedo, una reflexión sobre su propia escritura construida a lo largo de más de dos décadas. "Mariana nos regala no solo una obra para entender su trabajo sino también para aproximarnos a las realidades latinoamericanas del siglo XXI", prometen en la editorial.

Ilustración de Santiago Carusso para el libro Nunca cruces ese umbral, de Mariana Enriquez (Anagrama). Foto: gentileza.

Como en las tres historias de Nunca cruces ese umbral, Mariana Enriquez abre puertas por las que se cuela el horror de todos los días.