El gobernador de Texas, Greg Abbott, instruyó formalmente a la Junta de Desarrollo Hídrico de Texas (TWDB) a utilizar su autoridad de sanción e imponer consecuencias civiles y penales a los centros de datos que omitan reportar su gasto de agua. La medida busca transparentar el impacto del sector tecnológico en un estado azotado por la sequía y fijó como fecha límite el 14 de octubre de 2026 para recibir un informe detallado sobre el nivel de cumplimiento y las acciones legales iniciadas.

FOTO DE ARCHIVO: estructura de acero de centros de datos en construcción durante una visita al centro de datos de OpenAI en Abilene, Texas (EE. UU.), el 23 de septiembre de 2025. Foto: REUTERS/Shelby Tauber/Pool

Esta fuerte ofensiva ejecutiva responde al incumplimiento sistemático de las empresas frente a los relevamientos anuales del estado. Estas encuestas son consideradas un insumo crítico por los planificadores estatales para proyectar la demanda hídrica de Texas durante los próximos 50 años, por lo que la falta de cooperación de las grandes tecnológicas pone en riesgo la seguridad de los recursos para la población.

Opacidad en las cifras y consumo desmedido

La falta de transparencia ha sido una constante en el sector. Durante 2025, la TWDB envió el cuestionario a 329 centros de datos operativos y solo el 29,8% remitió la información requerida. El escenario es aún más complejo entre las instalaciones de reciente apertura, donde únicamente el 22,5% de los 267 nuevos centros rastreados por la agencia aceptó transparentar sus métricas.

Entre las compañías que sí han reportado sus datos figuran algunos de los mayores consumidores del estado. La planta de minería de criptomonedas Bitdeer, ubicada en Rockdale, encabeza el registro con un gasto superior a los 300 millones de galones anuales, un volumen comparable al consumo entero de una localidad de 3.500 habitantes. A este complejo le siguen en volumen instalaciones clave de Google en Midlothian, junto a megacentros de datos pertenecientes a Meta y QTS en Fort Worth.

FOTO DE ARCHIVO: unidades de refrigeración de agua conectadas a un edificio de centro de datos durante una visita a las instalaciones de OpenAI en Abilene, Texas (EE. UU.), el 23 de septiembre de 2025. Foto: REUTERS/Shelby Tauber/Pool/Foto de archivo

El impacto a mediano plazo amenaza con desbordar la capacidad hídrica estatal. De acuerdo con proyecciones del Centro de Investigación Avanzada de Houston, la demanda hídrica de la infraestructura digital escalarás de los 25 mil millones de galones actuales a unos 161 mil millones al año para el final de la década. Esta cifra representaría el 2,7% de todo el consumo de agua de Texas, equivalentes al consumo residencial de 1,3 millones de hogares en todo el país.

Sin agua no hay energía: la amenaza sobre la red eléctrica

Para acorralar a las empresas que evaden los controles, la directiva del gobernador articula el trabajo de la agencia de agua con la Comisión de Servicios Públicos (PUC) y el Consejo de Fiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT). A partir de esta colaboración, cualquier centro de datos en construcción o ampliación que solicite acceso a la red eléctrica del estado deberá someterse de forma obligatoria a una auditoría sobre sus fuentes de abastecimiento, volumen de agua consumido y tecnologías de enfriamiento empleadas.

Las instalaciones que se nieguen a colaborar o no completen la auditoría hídrica sufrirán la denegación inmediata de los permisos de interconexión eléctrica. Con 335 instalaciones en funcionamiento y al menos 248 proyectos adicionales en desarrollo, las autoridades texanas buscan frenar los riesgos de un colapso hídrico antes de que la región supere a Virginia como la mayor concentración de centros de datos del planeta.