Fue el custodio de los números de la familia Kirchner, durante décadas. Desde el 17 de julio de 2017, cuando quedó detenido e incluso tras recuperar la libertad, no volvió a ejercer la profesión. El estudio contable cerró y nunca más tuvo contacto con sus históricos clientes: la ex Presidenta y sus hijos.
Víctor Manzanares aguarda el inicio del juicio de los casos Hotesur - Los Sauces con una premisa central: dice que quiere justicia, cerrar ese capítulo prolongado hace nueve años. No le inquieta reencontrarse con Cristina y Máximo Kirchner. Como una suerte de mantra, en su entorno, repite: “Se debe pagar por lo hecho y si afectó a la Nación, aún más”.
Manzanares fue uno de los hombres de extrema confianza de Néstor y Cristina Kirchner. Se encargó de las declaraciones juradas desde que en mayo de 2003 llegaron a la Casa Rosada, conoció en detalle cada operación inmobiliaria que realizaron. También, aquellas compras-ventas que involucraron a Lázaro Báez.
Cristina saluda a la militancia desde el balcón del departamento donde cumple prisión domiciliaria. Foto: Antonio Becerra Pegoraro.
Como arquitecto de los números que reflejaban la fortuna de los ex presidentes, fue celoso del bajo perfil e hizo un culto de la extrema reserva de la información, hasta que quedó detenido.
Un año después, hubo un quiebre: el ex contador se convirtió en imputado colaborador y reveló detalles sobre la compra de hoteles, los números inconsistentes en las declaraciones juradas y en su estudio, la Justicia secuestró la hoja de ruta que devino en el hallazgo de los 5,5 millones de dólares que Florencia Kirchner tenía en una caja de seguridad del Banco Galicia.
Un "muerto civil"
Obtuvo su libertad y pidió ser trasladado a Río Gallegos, donde todo comenzó. En alguna ocasión se definió ante su entorno más íntimo, como un “muerto civil”. A pocas semanas de conocer cuándo comenzará el juicio que lo nuclea a la familia Kirchner, Manzanares analiza más en profundidad los hechos.
Según pudo reconstruir Clarín de parte de sus allegados, el ex contador reclama “que se haga justicia, esto es una vergüenza que estemos en tantos años esperando, porque los que están en la política siguen cobrando su sueldo, como si nada”. El concepto fue más amplio: “Para algunos no cambió nada, llevo nueve años sin una actividad, no tengo un ingresos”.
Pese a ello, Manzanares no omite su culpabilidad. Así como lo dijo ante la Justicia Federal, entiende que él está incluido entre los responsables de las maniobras de lavado de activos que se juzgarán en los casos Hotesur y Los Sauces, las dos empresas de la familia Kirchner.
“Es injusto que se haya demorado todo esto, porque uno podría haber empezado a pagar sus culpa, terminado de pagarla y empezar a rehacerse. Yo no he tenido posibilidad de eso, ellos cobran pensiones, dietas, etcétera, y otros han mantenido sus empresas funcionando”, dijo el ex contador a una persona de extrema confianza. La referencia ineludible, es hacia Cristina y Máximo Kirchner.
Máximo Kichner se dirige a la militancia, en el domicilio de su madre, cuando se cumplieron cumplirse 4 años del intento de asesinato. Foto: Antonio Becerra Pegoraro.
Recientemente, ante la Oficina Anticorrupción (OA) el diputado nacional declaró una fortuna de 11.000 millones de pesos. Eso incluye el valor accionario de sus empresas, que siguen operativas y que asciende a 3.400 millones de pesos. A su primer juicio por hechos de corrupción, el líder de La Cámpora llegará con un embargo de 3.000 millones de pesos, pero dispone de sus ingresos como integrante de la Cámara Baja.
En el caso de Cristina, después de una medida cautelar concedido a en el fuero de la Seguridad Social, la ANSES volvió a pagarle la pensión asignada como ex Jefa de Estado. “Se informa que el haber mensual bruto correspondiente a dicho beneficio ascenderá a la fecha de alta a la suma de 15.683.154,06 pesos, de la que se deducirán los correspondientes descuentos de ley (obra social y, de corresponder, impuesto a las ganancias)”, sostiene el documento oficial. Presa en San José 1111, en cumplimiento de la condena del caso Vialidad, este mes ya percibió dichos fondos.
Sin tobillera y cerca de la casa de Cristina
La rutina familiar marca el día a día del contador. Logró que la justicia federal le retire la tobillera electrónica, el 30 de diciembre de 2020, y con ello la custodia policial. Fue una suerte de libertad ganada, circunscrita a la capital santacruceña y viviendo a cuatro cuadras de la residencia de Cristina Kirchner, cerca de la costanera local.
Sabe que deberá subirse a un avión, viajar tres horas y cuarto para regresar a los tribunales de Comodoro Py en calidad de imputado. El Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5) fijará fecha de inicio del juicio Hotesur - Los Sauces en breve y para la primera etapa del debate, la lectura del requerimiento de elevación a juicio, deberá estar presente en la misma sala de audiencias que Cristina y Máximo. “No le incomoda ni le preocupa en lo más mínimo”, reconoce una persona que lo conoce ampliamente.
El proceso judicial lo llevó por un sendero impensado: convertirse en arrepentido en el marco de la causa de los Cuadernos de las Coimas, en el tramo donde se investigan operaciones de blanqueo de activos en las que participó, también, Daniel Muñoz -el ex secretario privado de Néstor Kirchner-.
En alguna ocasión y de manera pública, el fiscal federal Carlos Stornelli dijo que de los 31 imputados colaboradores que escuchó y con quienes firmó los respectivos acuerdos de colaboración, Víctor Manzanares “es el que tuvo un arrepentimiento real, no sólo ante la justicia, sino espiritual. Con una memoria prodigiosa, recordaba CBU, cuentas bancarias de memoria, brindó un aporte enorme a la causa”.
Víctor Manzanares, con casco y chaleco antibalas, cuando fue trasladado a la cárcel de Marcos Paz.
Hay un concepto vertido por el ex contador recientemente, y en un espacio íntimo: “Quiero pagar lo que me corresponde, si me toca años en prisión, iré preso y después poder recuperar mi existencia”. En esa idea hay otra realidad con la que convive, algo que define como “la mirada del otro que pesa más que mil palabras”.
Río Gallegos es su ciudad de origen pero ya no la recorre con libertad, pese a estar excarcelado. Entiende que el retraso en el inicio del debate oral, se convirtió en una suerte de prisión a lo largo de estos años en los que -sin éxito-, buscó reinsertarse en la capital patagónica.
En ese marco y en diversas conversaciones mantenida con personas de su confianza, Manzanares aguarda el juicio como la última instancia de un prolongado proceso penal que terminó de romper todo tipo de vínculo profesional con la familia Kirchner y también con el estudio contable que, junto a la profesión, había heredado de su padre.
Cuando se lo consulta sobre el juicio y el reencuentro con Cristina y Máximo, el ex contador reitera: “En esta vida todos tenemos que pagar nuestras culpas y si se afectó a la Nación, más todavía. El daño fue muy grave y eso tiene que estar resuelto por la Justicia”.
Su confesión contra los Kirchner
Según declaró Manzanares, el hotel Casa Patagónica Los Sauces funcionó como el “principal apalancamiento financiero en el incremento de bienes de los Kirchner". Cuando en el caso de los Cuadernos de las Coimas se convirtió en arrepentido, explicó que la administración del complejo "tuvo los mayores niveles de valores de locación, pero menos ocupación y menos cantidad de habitaciones”.
En ese marco, contó que el administrador Juan Carlos Relats "alquiló a los Kirchner todo el complejo por 120.000 dólares mensuales. Ese contrato duró unos dos años, y cuando se renovó, se unificó en valor. Se hizo un solo contrato y se estipuló un valor locativo en 90.000 dólares, con una cláusula mediante la cual se aumentaba ese valor siempre que la ocupación hotelera superase el 50 por ciento del nivel de ocupación”.
Al aportar más datos, Manzanares dijo que Los Sauces estuvo alquilado al Grupo Relats durante 11 años, a 90 mil dólares mensuales: “Este contrato significó una suma de entre 10 y 11 millones de dólares de ingreso en blanco a la economía de los Kirchner”. Esa relación comercial concluyó en 2016, porque no se pusieron de acuerdo en el monto del canon a renovar.
Fue por eso que el ex contador de Cristina Kirchner dijo que ese hotel era “la gema de la corona”.
Las llaves del tesoro
En su confesión dijo que cuando falleció Néstor Kirchner, el 27 de octubre del 2010, "el último en llegar a El Calafate fue Daniel Muñoz". Y agregó: "Llevaba consigo las llaves de los tesoros, que eran los lugares donde se guardaba dinero. Daniel me dijo que sintió asco y repugnancia de la cara de la gente que fue a buscarlos al aeropuerto, especialmente la de Sanfelice, por la avidez que mostraban por las llaves". Se refería a los bolsos y los lugares donde estaba escondida la plata negra. Y aseguró que Muñoz fue allí para entregarle esas llaves a Cristina Kirchner.
Brindó más detalles. Cuando salió la investigación de Panamá Papers en el 2016 que revelaba las cuentas secretas de Muñoz, "Cristina me interroga, sabiendo de mi relación cercana a Muñoz, sobre qué sabía yo al respecto. Le respondí que me había enterado por un mensaje de Muñoz un día antes que la noticia tomara estado público. La respuesta de Cristina fue 'con razón tardó tanto tiempo en devolverme las llaves del departamento de la calle Uruguay'."
"Desde mi punto de vista, entre la contradicción de Cristina sobre las llaves de los tesoros y lo que me dijo Muñoz de que entregó las llaves el día de la muerte de Néstor, infiero que alguien que haya recibido esas llaves de Muñoz no se las haya devuelto a Cristina de manera inmediata", agregó.
La reunión con Oyarbide
En cuanto a las operaciones por las que la familia Kirchner es investigada por lavado de dinero, causa por la que irán juntos a juicio oral, Manzanares también dio precisiones a la justicia.
Relató en su confesión, que Néstor Kirchner le pidió que se haga cargo de “manejar su pericia contable” y que lo envió a la sede de la ex SIDE, donde se encontró con el operador judicial y auditor de la Nación Javier Fernández.
El ex contador dijo a la Justicia que lo llevaron a la casa del juez Norberto Oyarbide, quien le pidió que describa los hechos económicos de Kirchner que él conocía desde los 90. Oyarbide le ordenó que "debía ir a ver al perito de la Corte, Dr. Peralta”, quien a su vez lo derivó a la contadora María del Carmen Penedo, ahora investigada por este declaración.
Conocedor de los números que constituían la fortuna de los Kirchner, dijo en su aporte como arrepentido que “temía por el resultado de la pericia” porque la documentación de algunos de los actos económicos “no era suficientemente consistente desde el punto de vista legal, porque, por ejemplo, durante el año 2008 Néstor Kirchner había vendido aproximadamente 13 propiedades que se transfirieron a Austral Construcciones y Rudy Ulloa, y no estaban todas las escrituras, algunas eran copias simples”. No aseguró que hayan sido operaciones simuladas, “sí creo que la pericia fue laxa, fue liviana”, sentenció.
Según el relato de Manzanares, dos días antes de que se haga público el fallo, Kirchner lo llamó “para avisarme que el resultado era bueno, que estaba sobreseído”. Todo transcurrió en cuatro meses. En este contexto, la Justicia ahora evalúa estos procedimientos y el corto plazo que duró la investigación.
Hacer "feliz a Muñoz"
Víctor Manzanares dijo que los bolsos y valijas con dinero se guardaban en la antigua casa de la familia Kirchner, la propiedad que perteneció a los padres del ex Presidente y de la gobernadora Alicia Kirchner. Ese dinero había que "moverlo y generar blanco", explicó el ex contador.
¿Qué se hizo con el dinero? En 2006, cuando Manzanares comenzó a trabajar con Daniel Muñoz, decidieron volcar la plata en propiedades y en una cadena farmacéutica. “Quería hacerlo feliz a Daniel Muñoz, era el summum para mí, porque Kirchner lo maltrataba, le pegaba, entonces yo lo llamaba por teléfono desde Río Gallegos y le decía 'te fabriqué dos o tres millones de pesos de blanco' y le pedía que vaya de shopping, a gastárselo. Yo disfrutaba esa actividad por la satisfacción que le generaba a Daniel. No lo hacía solamente por avaricia. Con esto no pretendo mejorar mi situación, sino hacerme cargo de lo que hice”.
Néstor Kirchner con su secretario Daniel Muñoz y la custodia, en Chapadmalal, en 2009.
El excontador de Cristina Kirchner dijo también: “En el año 2009 tenía intenciones de desarrollar una usina para lavar dinero aprovechando la legislación de Tierra del Fuego. No recuerdo con precisión cuánto dinero se llegó a lavar, aproximadamente entre 5 y 7 millones de pesos durante el período en el que se desarrollaron estas operaciones”. Se refirió a un restaurante y a una cadena de farmacias que adquirió con el mismo fin: blanquear el dinero de las coimas que Daniel Muñoz llevaba a Santa Cruz.
El flujo de fondos ilegales era de tal magnitud que su lavado para incorporarlo a negocios lícitos era urgente y muy difícil. Para lograrlo, se compraron inmuebles, empresas y comercios en el país y después también en el Caribe y Estados Unidos, además de sacar dinero hacia cuentas bancarias en Suiza.
“La compra de las farmacias y los inmuebles se acordó en 3.700.000 euros, pero la operación terminó haciéndose en dólares, “lo que complicó las cosas porque el efectivo que teníamos era en euros”, declaró el contador. El cambio de dinero se hizo con la intermediación del financista Ernesto Clarens, otro de los arrepentidos en el caso Cuadernos.
Manzanares también contó que luego empezaron a lavar dinero con la compra de terrenos en El Calafate: “Hubo una compra de un terreno por 50.000 dólares, justo frente al Hospital nuevo, a nombre de MM Servicios. Esta operación la efectuó Muñoz personalmente, usando un amigo en El Calafate. A mí se me informó que vaya a una escribanía en Río Gallegos a firmar la escritura. No aboné, solo firmé”
Todavia no hay comentarios aprobados.