Aunque no dan por caída ninguna negociación, la única certeza que tienen en la Casa Rosada es que “hoy no están los votos” para eliminar las primarias. Si bien esta semana el oficialismo abrirá la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado para retomar el debate, luego de que la Justicia electoral advirtiera que se acerca el límite de los plazos sugeridos para avanzar en la reforma electoral, la expectativa está puesta en repetir la “suspensión por única vez” o, en última instancia, aceptar la propuesta inicial de algunos aliados de mantener las PASO pero quitándoles su condición de obligatorias.

El tiempo apremia, pero lo curioso es que bien se presenta como un objetivo primordial del Gobierno, no es algo que desvele a Javier Milei. En el selecto -y cada vez más reducido- grupo de personas que lo frecuenta, cuentan que a contramano de los números de las encuestas que registran una caída marcada en su imagen, el Presidente no se muestra afectado ante la incertidumbre de cara a 2027. Está convencido de que va a ser reelecto, que al final del camino los argentinos van a ratificar el rumbo y que los vaivenes de la política y el mal humor social por la contracción en algunos sectores de la economía van a quedar en un segundo plano.

Cuentan en el Gobierno que tampoco se preocupó cuando Mauricio Macri ensayó su regreso con la campaña del “próximo paso” o cuando el empresario de medios Daniel Hadad lo visitó para contarle en persona que no descartaba ser candidato y competir en la presidencial. Al cabo, para el jefe de Estado la discusión pasa por otro lado: es "futuro versus pasado", y en esa grieta él se ve a sí mismo como la única representación posible del futuro. Con esa mirada, tampoco lo inquieta no haber podido eliminar las PASO, si bien suele tildar de “aberrante” el gasto.

Karina Milei, sin embargo, le otorga un grado de importancia superior y como arquitecta política considera que debe tomar recaudos para encauzar la oferta electoral.

Le preocupan Macri, Hadad, el banquero Jorge Brito y cualquier dirigente que pretenda articular un mensaje moderno, de respeto a la propiedad privada, el equilibrio fiscal y de combate inflexible contra la inflación, sin anclaje en el peronismo. Cree que cualquiera de ellos podría llevarse votos potenciales del líder libertario y que las primarias alientan esas aventuras políticas.

Pero va más allá. Si bien el discurso del oficialismo está centrado en que eliminar las primarias generaría un ahorro para el Estado cercano a los 250 millones de dólares, la secretaria general de Presidencia se obsesionó con la idea de quitarle la herramienta de la unidad al peronismo.

Los estrategas que la asesoran sostienen que la discusión entre Cristina Kirchner y su hijo Máximo con Axel Kicillof partirá en dos a ese espacio si no cuenta con la llave para dirimir las candidaturas y que esa fragmentación es el golpe de nocaut que necesita Milei. Al mismo tiempo, insisten en que no hay motivos para suponer que el mandatario puede obtener menos del 40,6 por ciento a nivel nacional que logró LLA en las Legislativas de 2025 sin su figura en la boleta.

Más allá de que la mayoría de encuestas plantea una pérdida de votos del oficialismo, quienes fogonean la idea de un triunfo en primera vuelta se apoyan en trabajos como el reciente de DC Consultores, una firma que suele dar los números más favorables para el Ejecutivo y que el viernes presentó una medición que sitúa a LLA con una intención de voto del 43,7% frente al 26,1% de los K.

En el Gobierno, aunque públicamente nadie se desmarca y se habla de la necesidad de eliminar las PASO, no todos opinan igual. Hay quienes creen que las primarias pueden oficiar de señal de alarma contra el peronismo como ocurrió con las elecciones en la Provincia el año pasado y que su eliminación no garantiza la implosión del kirchnerismo. Por eso no rezongan con el bloqueo de la oposición a la reforma.

Presión de Karina y desconfianza con Bullrich

Cansada de las dilaciones, Karina decidió involucrarse y busca transformar la discusión legislativa en una prueba de lealtad: el mensaje del jefe de Gabinete, Diego Santilli, para los aliados y gobernadores afines es que para ser parte de los acuerdos electorales primero deben acompañar la nueva ley electoral. Algo que, en un marco de mucha desconfianza, ni siquiera el PRO está dispuesto a hacer sin que haya un anuncio concreto por adelantado.

Karina sabe de las posturas distintas en la propia tropa y, asesorada por los suyos, desconfía del compromiso de buena parte de la mesa política contra las PASO. En especial de Patricia Bullrich, a la que empezó a puentear en el diálogo directo con los senadores libertarios.

Es que, a pesar de que la ex ministra se esfuerza por dejar en claro que apoyará la reelección de Milei y que recién “después” buscará “ser Presidenta”, sus planteos públicos alimentan los peores temores.

La hermanísima quedó en alerta cuando en pleno escándalo por Manuel Adorni escuchó que sectores del Círculo Rojo impulsaban a Bullrich y proponían que compitiera en una PASO para contener al electorado republicano que se espantaba por las sospechas de corrupción.

De ahí en más la tensión entre ambas fue en aumento. Y, cada vez más seguido, “La Piba” descoloca a “El Jefe” con alguna definición, como ocurrió este viernes: en un evento en la Universidad de San Andrés, dijo que le “preocupa muchísimo” que la velocidad de la recuperación económica “esté al ritmo de lo que cada argentino necesita” y subió a sus redes un video que tiene un arranque sugestivo: “El cambio es más largo que la vida de un Gobierno. Cuando vos te desconcentrás del lugar donde estás, no hacés las cosas bien”, reza. En el karinismo no creen en las casualidades de edición.