La escalada en la crisis comercial entre los Estados Unidos y Canadá cobró este martes un nuevo cariz: desde la madrugada entraron en vigor los aranceles de entre el 15% y el 50% impuestos por Ottawa para los productos estadounidenses que ingresen al país. Horas más tarde, el primer ministro canadiense, Mark Carney, emitió un contundente mensaje sobre la medida: "Los Estados Unidos querían dependencia, no una verdadera asociación económica".
Mientras, el gobierno de Canadá comenzó las consultas con las distintas provincias para sondear la posibilidad de mayores vínculos con la Unión Europea.
La decisión de Donald Trump de endurecer los aranceles comerciales, comunicada en abril de 2025, encontró su principal retador muy cerca: Canadá. Lejos del espíritu negociador de varios gobiernos del globo para con Trump, desde Ottawa se mantuvieron siempre intransigentes y diplomáticos por igual, pero este martes redoblaron las apuestas al entrar en vigencia los aranceles del 15%, 25% y 50%, dependiendo del rubro de cada producto, a las importaciones provenientes de Estados Unidos.
Y en la mañana de este martes fue el propio primer ministro de Canadá, Mark Carney, el que recogió el guante para reforzar la justificación de la medida. "En demasiadas áreas, querían dependencia, no una verdadera asociación económica", manifestó el premier en un video pregrabado y publicado en sus redes sociales oficiales y en las del Partido Liberal, en el que expuso el plan de su gobierno para resistir la guerra comercial.
El primer ministro señaló que cuatro décadas de mayor integración económica habían dejado a Canadá demasiado dependiente de Estados Unidos. Ottawa mira más allá de los Washington, y aunque reconoció que las medidas comerciales causarían dolor a corto plazo, Carney también sostuvo que empujarían a Canadá a avanzar más rápido en inversión, infraestructura y diversificación del comercio. Afirmó que el cambio sería costoso, pero que quedarse inmóvil costaría más.
Mark Carney y Donald Trump mantienen una relación tirante debido a la guerra comercial. Foto AP/Adrian Wyld
"La medida se trata de asegurarnos de que ningún país nos tomará de rehén. El colapso de las conversaciones comerciales con los Estados Unidos es una vergüenza, y no podíamos aceptar lo propuesto por ellos. En resumen, ellos estaban pidiendo mucho y ofreciendo muy poco", avanzó Carney en su argumento.
El primer ministro contrastó el deterioro de la relación de Canadá con Washington con su impulso por profundizar vínculos en otros lugares. "Durante el último año y medio, hemos estado orientando nuestra economía hacia socios de confianza", expresó.
"Era un negocio fácil, pero significaba que dependíamos demasiado de un solo socio económico”, añadió Carney sobre la relación comercial con los Estados Unidos. "Pero ese tiempo se acabó", declaró salomónicamente en su comunicación de este martes.
Se calcula que el impacto económico de la política implementada por la administración canadiense ronda los 20 mil millones de dólares, según proyecciones disponibles.
"No podemos dejar que los bienes estadounidenses entren a Canadá sin aranceles mientras ellos les cobran a nuestras empresas por exportarles", sostuvo Carney. Canadá no buscó escalar la confrontación, dijo, pero los aranceles resultaron necesarios para proteger a los trabajadores canadienses.
Guerra comercial entre Canadá y los Estados Unidos: ahora Ottawa aumentó los aranceles a las importaciones de productos norteamericanos. Foto Bloomberg/Adetona Omokanye
El primer ministro también defendió la decisión de su gobierno de retirarse de las conversaciones, y señaló que Washington buscaba límites a las protecciones del idioma francés y culturales, influencia sobre futuros acuerdos comerciales y condiciones que debilitarían los sectores automotriz, siderúrgico y forestal.
Más del 70 % de las exportaciones canadienses todavía van hacia los Estados Unidos, lo cual subraya la magnitud del impulso de Carney por diversificar el comercio. Señaló que las exportaciones de Canadá a otros países están aumentando con fuerza y que van camino de duplicarse durante la próxima década.
Desde que las conversaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos colapsaron el 21 de agosto, Trump y su gobierno han impuesto aranceles adicionales y emitido una serie de amenazas y ataques que presentaron a Canadá como débil y dependiente de su país.
La guerra comercial de Trump y sus reiteradas alusiones a convertir a Canadá en otro estado de Estados Unidos generaron indignación y concentraron apoyo en torno a Carney, quien creció en términos de imagen pública.
Y según la agencia Associated Press, Canadá está explorando vínculos con la Unión Europea (UE) para ampliar acuerdos existentes, negociar un nuevo tratado o crear otras formas de cooperación. Un funcionario canadiense indicó a ese medio que el gobierno canadiense ya está consultando a provincias, territorios y gremios sobre cómo podría ser una relación más profunda con la UE, pero que no se ha elegido ningún modelo al momento.
Por lo pronto, Carney tiene previsto viajar la próxima semana hacia Estrasburgo, Francia, donde asistirá al discurso sobre el Estado de la Unión Europea de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el 16 de septiembre, y estará presente en el Parlamento Europeo al día siguiente.
BPO
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