“Espectáculo soberbio, incomparable maravilla –decía Barbicane, el frío y calculador matemático de la novela de Julio Verne conocida como ‘Viaje alrededor de la Luna’-- ¿pero, qué son nuestras cordilleras al lado de estas murallas ciclópeas?”, se preguntaba el personaje, poniendo de manifiesto el interés de la época por las condiciones geológicas del satélite natural de la Tierra.

Desde aquel entonces, la ciencia permitió la evolución tecnológica y su consecuente investigación planetaria, el mayor afán del ex vecino moronense Patricio Figueredo, a quien podríamos conocer como el ‘Cartógrafo de la luna Europa’: “Mi trabajo con la misión Europa Clipper es la de asesor ad honorem –explica Patricio– Ellos utilizan mis mapas históricos de la luna de Júpiter y yo los ayudo con observaciones, actualización y digitalizaciones”.

El Europa Clipper es una de las naves espaciales más sofisticada que la NASA envió en 2024, en dirección a Europa, una luna de Júpiter, con la intención de llegar en 2031, para explorar la posible vida que puede albergar: “No es para comprobar su habitabilidad, sino para responder una de las preguntas más importantes planteadas en la historia, si estamos solos en el universo”.

Patricio el día del despegue de la nave Europa Clipper.

Figueredo se crió en Castelar, entre partidos de rugby en el Club Matreros, recreos en el Colegio de la Inmaculada Concepción, episodios de la serie ‘Cosmos' de Carl Sagan y piedras que recolectaba, admiraba y guardaba: “Justo antes de terminar el secundario, descubrí que existía la Geología Planetaria como una especialización de la geología tradicional y decidí que ese sería mi rumbo definitivo”, cuenta el geólogo mientras se calienta unas empanadas en su cocina en Houston, Estados Unidos.

Despegue del Europa Clipper en 2024.

Durante su formación, entre 1992 y 1997 participó en una expedición de campo a Belice y realizó una pasantía en el célebre Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA en California, donde conoció a Ronald Greeley, una eminencia en la geología planetaria: “Luego de ver mi trabajo, Greely me consiguió una beca para hacer un doctorado en Geología en la Universidad de Arizona –recuerda– Tuve la suerte que durante ese tiempo estuvo en funcionamiento la misión Galileo”.

El mapa que trazó Patricio con el equipo que se encargó de la investigación de Europa.

La misión Galileo recorrió, entre 1996 y el 2003, todo Júpiter y sus lunas, entre ellas Europa. Fue así, que durante su doctorado (1997 hasta 2002), Patricio tuvo la oportunidad de estudiar a Júpiter, principalmente el astro que mapearía junto con un reducido equipo: “Con las imágenes que nos enviaban, teníamos que definir qué unidades geológicas existían, qué procesos físicos las generaban y qué escala de tiempo geológico aplicar para reconstruir la historia del satélite”, explica Figueredo.

Fue así que publicó varios artículos científicos describiendo la geología de polo a polo en distintas regiones, sentando las bases de la cartografía oficial de esta luna. Sin embargo, para tener una referencia en común y ubicar las distintas zonas de la luna, la Unión Astronómica Internacional (encargada de asignar nombres en el espacio) le dio la oportunidad al equipo de nombrarlas en base a la mitología celta.

Patricio Figueredo junto con al reconocido geólogo Ronald Greely, fallecido en 2011.

“Recuerdo estar en el living junto a mi esposa decidiendo cuál palabra era más acertada según su significado –dice Figueredo con una sonrisa– Bauticé entre 18 y 20 accidentes geográficos, que hoy figuran de forma permanente en los mapas espaciales”.

Han pasado 30 años desde que inició su aventura en Estados Unidos y, a pesar de que su profesión lo llevó a trabajar en otro ámbito de la Geología, la pasión de Patricio aún reside en la exploración espacial, y son los mapas que trazó durante su juventud los que utiliza el equipo científico de la cámara de la misión Europa Clipper para planificar hacia dónde apuntar sus lentes de alta tecnología.

Un placa que viaja dentro del Europa Clipper con la imagen de Ronald Greely.